El País

Reforma laboral: seis millones de trabajadores en negro quedan fuera del debate mientras crece la informalidad

Desde la asunción de Javier Milei se perdieron casi 194.000 empleos privados registrados y aumentaron en 357.000 los puestos informales. La tasa de actividad subió, impulsada por jubilados que volvieron a trabajar.

Por Rubén Chorny

El debate parlamentario y político del proyecto de Ley de Modernización Laboral deja fuera a unos 6 millones de trabajadores que están en negro y por ello excluidos de toda cobertura, mientras que del lado de los registrados suman 11 millones, entre públicos y privados, los que aguardan para ver en qué les cambiará la vida cuando se sancionen las nuevas reglas de juego.

En lo que va del Gobierno de Javier Milei, más allá de la motosierra aplicada en el sector público, en el tercer trimestre del año pasado aumentaron en 357.000 los puestos informales, en tanto en el mismo período se destruyeron 193.590 puestos de trabajo privados registrados, de acuerdo con el relevamiento que hizo la Agencia Noticias Argentinas.

Por lo tanto, prácticamente por cada uno que quedó sin empleo, casi dos pasaron a integrar la legión de los marginales.

En el medio, en el lapso de dos años cerraron cerca de 22.000 empresas en Argentina, según datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), por lo que quedaron en pie 490 mil y permanecen en actividad 9.566.571 trabajadores.

El endurecimiento de las condiciones de trabajo y el menor costo de despedir personal inmanentes a la ley en cuestión no albergan demasiadas expectativas de que se amplíe el horizonte de contrataciones en un futuro inmediato.

Y en el mejor de los casos animarán a inversores que esperan la marcha de la macroeconomía y que se introduzcan cambios en regulaciones para concretar iniciativas en danza, como en el caso de la minería, que lejos está de mover el amperímetro del empleo.

Reconvertirse o desaparecer

La industria manufacturera, sobre todo las Pymes, que junto a la construcción son las mayores generadoras de ocupación para la mano de obra, pendulan entre la reconversión y el cierre.

Si bien la tasa de actividad alcanzó el 48,6%, el nivel más alto para un tercer trimestre desde 2016, fue consecuencia, principalmente, del ingreso forzado de jubilados al mercado laboral.

Por un lado, creció 11% interanual el número de personas de 66 años o más que volvió a trabajar por la pérdida del poder adquisitivo de los haberes y, en contraste, la participación de los jóvenes retrocedió 1,6%, de acuerdo al Indec.

Pero al mismo tiempo se registró un pico de cantidad de horas trabajadas, de acuerdo con el informe elaborado por el Instituto Argentina Grande (IAG).

Subió tres horas, a 45,2, la semana laboral promedio en el tercer trimestre de 2025, que contra 2024 representa un incremento del 9%.

Es decir hubo una mayor carga horaria en planteles formales que sobrevivieron a los cierres de fábricas, suspensiones y despidos.

Al vacío de la informalidad cayeron 193.590 empleos privados registrados desde la asunción de Milei, con la provincia de Buenos Aires como la más afectada, con 68.570 puestos.

El trabajo sin aportes, estabilidad, capital propio para emprender, ni calificación, ya representa el 44,2% de los 20 millones de trabajadores ocupados, de acuerdo al IAG, basado en los microdatos de la encuesta permanente de hogares del Indec.

NA.

Te puede interesar

Cargando...
Cargando...
Cargando...