Arte y Espectáculos

Regresa la historia del impostor que se perdona en escena y calma su “Ego”

Basado en sus propias vivencias, "Ego" es el espectáculo del destacado bailarín Bruno García que cuenta en tono tragicómico relatos personales y confiesa sus adicciones. Y lo hace entre lo femenino y lo masculino.

“Estos relatos no me dejaban dormir. Tuve insomnio. Se me aparecían en la cabeza y un día tuve que levantarme a escribir. Intenté sacarlos de la cabeza, pasarlos a otro lado y poder descargar mi cerebro”. Así explicó el bailarín y coreógrafo Bruno García cómo empezó a gestar el material que unos meses después daría forma a la obra “Ego”.

El espectáculo, en el que cuenta momentos puntuales de su vida y los sentimientos que lo acompañaron, volverá a escena este viernes a las 21 en el escenario del Teatro Dúo (25 de Mayo 3349). Estrenado en enero último, “Ego” fue parte de la temporada del teatro independiente marplatense y realizará ahora funciones mensuales en este teatro.

Sobre el escenario, el artista deja de lado la danza –su arte– y, con las herramientas de la música y del teatro, compone un unipersonal en el que esos tres relatos cobran especial importancia. Son tres historias: la de su hermana, la de un amor y la de una gran amistad.

 


“Yo quería que ‘Ego’ tuviese ese tono que nos parecía súper difícil de lograr, pero creo que se logra. Ese tono de tragicomedia, pero sin forzarlo”

 


“Son tres grandes amores perdidos –explicó para LA CAPITAL–, los que creo que no se perdieron porque se terminó el amor. En ninguno de los tres relatos el amor se perdió porque se terminó. Se perdió porque pasaron otras cosas. Y eran tres amores muy distintos: el amor familiar, el de pareja y de las grandes amistades”.

Con un vestuario muy fino –se viste y desviste sobre el escenario– a cargo de Belén Rivero, dirección de Pato Correa, iluminación de Gustavo Martincic y dirección musical de Moira Alvarellos, García canta un tango y un bolero y deja en claro que con los dolores, las heridas y las roturas de su propia vida se puede hacer teatro. “‘Ego’ es una manera de terminar de perdonarme“, indicó el artista.

Aunque vale aclarar que la suya es una vida llena de escenarios internacionales y de éxitos: con la danza bailó en parques de Tokio, Japón, en Costa Rica, pasó por Disney, estuvo en “Bailando por un sueño”, entre otros destacados espectáculos. Y sin embargo, las inseguridades y la sensación de ser un impostor nunca lo abandonaron.

“Empezamos los ensayos sin saber cómo cerraba la obra, ni adónde nos llevaba. Teníamos los textos, teníamos los relatos, pero no sabíamos el final, nos parecía que se quedaba en lo personal. Hasta que nos dimos cuenta de que los tres relatos llevaban a hablar de un tema en particular, que era las adiciones“, reconoció.

En ese punto es cuando el espectáculo adquiere otra relevancia y busca meterse con la problemática del consumo de sustancias. “Uno en las drogas encuentra esa sensación, esa mentira, de que con eso estoy mejor. Me puedo quedar porque puedo tapar. Y bueno, decidimos cerrar la obra con eso, que me parecía muy importante, sobre todo hoy, donde la realidad está tan difícil, tan jodida y cuando sabemos que en estas situaciones de crisis el consumo de drogas aumenta, hay una reacción directa”, indicó.

Lo notable del espectáculo es que está narrado con un tono tragicómico y un estilo que mezcla el travestismo, el género fluido entre lo masculino y lo femenino, la estética drag y ciertos toques “almodovarianos”.

“Yo quería que ‘Ego’ tuviese ese tono que nos parecía súper difícil de lograr, pero creo que se logra. Ese tono de tragicomedia, pero sin forzarlo”, sostuvo. Y entendió que el espectáculo se mueve en escena con una honestidad bestial, una sinceridad que es difícil encontrar en la vida real, menos en la que proponen las redes sociales. Ego y la verdad pelada que propone el arte.

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