La Ciudad

Repatriados: “golpeados” por la odisea y el fin de la escala extra antes de casa

Anoche regresaron a sus hogares los primeros marplatenses que debieron pasar una cuarentena en un hotel. En los próximos días, los egresos continuarán. Historias de un regreso plagado de controles, incertidumbre y miedo. 

Al mismo tiempo que el lunes llegaba a su fin y una fuerte lluvia caía sobre Mar del Plata, los primeros marplatenses repatriados en cumplir la cuarentena obligatoria en un hotel se reencontraban con sus familias y emprendían el viaje más esperado: el que los llevaría, ahora sí, a casa.

El 17 de abril el intendente Guillermo Montenegro decidió endurecer las medidas para prevenir la circulación del coronavirus en la ciudad y decretó que todo residente que regrese de un viaje en el exterior debería cumplir el estricto aislamiento de 14 días en alguno de los tres hoteles que el Municipio habilitó para tal fin.

A dos semanas de anunciada la normativa, y una vez arribados los últimos resultados de los correspondientes hisopados, un grupo de tres personas se convirtió anoche en el primero en regresar a sus casas, situación que se repetirá en la sucesión de los próximos días. Desde la Municipalidad advirtieron que, a medida que comiencen a arribar los estudios, habrá “egresos diarios”.

Si bien la primera partida de los “huéspedes” se pensaba para este mediodía, el “alta” fue confirmada ayer por la noche y las tres personas no quisieron pasar un minuto más lejos de los suyos. Una actitud más que esperada, si se tiene en cuenta que muchos de los que volvieron del exterior en las últimas semanas tuvieron que pasar situaciones muy difíciles: vuelos cancelados, aeropuertos colapsados, extrema incertidumbre y hasta falta de recursos para subsistir en la cotidianidad.

Este panorama fue confirmado por Ricardo, un residente de Villa Gesell que arribó esta mañana desde Ezeiza junto a su mujer y tres hijos, después de haber estado varado 45 días en Miami. “Quiero que se sepa que hay mucha gente que está afuera y la está pasando mal. Muy mal. Necesitan volver, necesitan estar en sus casas“, dijo el hombre, con barbijo puesto y desde el interior de su auto.

La familia había viajado en febrero a la ciudad norteamericana. Antes de tomar un tienda león en Mar del Plata, habían dejado su automóvil en el aeropuerto de la ciudad. Esta mañana, lograron recuperarlo y tras un chequeo médico y la firma de una declaración jurada, regresaron a su ciudad donde cumplirán el aislamiento estricto. Pese al cansancio y los tapabocas, la sonrisa en sus rostros era visible: no hay nada mejor que casa. Y hacia allá iban.

Que las primeras palabras que un repatriado quiera transmitir a los medios de comunicación sea en nombre de los miles de argentinos que aún esperan en el exterior su turno para volver a casa no es casualidad. El mundo se cerró y todos ellos quedaron del otro lado de la frontera. La pandemia del COVID-19 con consecuencias inéditas en la historia reciente los agarró lejos de casas y con ganas de volver.

El impacto de lo vivido se puede percibir en cada uno de los repatriados que llegan a los hoteles. Así lo confirmó Fernando Picardi, una de los responsables de la Cruz Roja en Mar del Plata que, desde iniciado el aislamiento, trabaja junto a otros más de 50 voluntarios ayudando a quienes lo necesitan. En los hoteles, el rol del equipo es aún más esencial: son el nexo entre los que están adentro y el afuera.

“Todos vienen un poco golpeados porque, en general, ya desde hace varios días que no podían salir de los lugares en donde estaban. Todos estuvieron esperando un vuelo que los traiga de nuevo acá y muchos no fueron tratados bien afuera o pasaron momentos difíciles por no tener los recursos necesarios o incluso una buena alimentación”, señaló Picardi, asegurando que los pasajeros también reciben contención psicológica de ser necesaria.

Si bien la aceptación de volver a estar en aislamiento es difícil, el agente sanitario aseguró que “la mayoría se queda sin problemas”. “Hay algunos que por supuesto preferían ir a pasarla a sus casas, pero por una seguridad de todos es mejor que la gente que viene de afuera haga la cuarentena en el hotel“, remarcó.

En un trabajo en conjunto con las áreas de Salud, Seguridad y Defensa Civil, la Cruz Roja es la responsable de algunas acciones que tienen lugar puertas para adentro de los hoteles. Sin posibilidad de estar en contacto con nadie, los repatriados solo tienen contacto con los voluntarios de la organización y los médicos que realizan los hisopados. También son los hombres y mujeres de chalecos rojos quienes los acercan al menos un poco más a sus familias.

“Por ejemplo, nosotros les hacemos llegar la comida que hace la Armada Argentina y traslada Defensa Civil. También recibimos toda las cosas que les mandan los familias, porque les pueden mandar comida, ropa, entre otras cosas. Venimos a ser como los intermediarios con el afuera”, indicó Picardi.

En total, hay cerca de 50 voluntarios de la Cruz Roja trabajando en los tres hoteles dispuestos por el Municipio, quienes se dividen en turnos y logran cubrir 24 horas de atención ininterrumpida. Además, hay grupos haciendo llamadas de contención a las personas alojadas en los hoteles y otros que se encuentran en la ciudad respondiendo a los llamados de personas mayores que precisen colaboración en compras.

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