En un mercado cada vez más exigente, las principales marcas del sector apuestan por la formación “in-house” para dotar a sus equipos de las habilidades prácticas que el sistema formal no ofrece.
El escenario del real estate en Argentina está atravesando una transformación profunda que no solo afecta a las ventas, sino a la génesis misma de sus profesionales. Ante la falta de respuestas de las instituciones tradicionales y un sistema educativo que muchos consideran lento frente a la vorágine digital, las inmobiliarias han decidido tomar las riendas de la formación, consolidando una tendencia de capacitación “puertas adentro”.
La apuesta ya no es solo vender propiedades, sino formar talentos con identidad de marca. Un ejemplo claro es el de Red Suma, que a través de su Escuela Suma ha desarrollado un centro de entrenamiento integral. Su enfoque no se limita a la técnica comercial: busca crear un “ecosistema de emprendedores” mediante herramientas de coaching, marketing y estrategias de prospección.
Por otro lado, la reinvención es el eje de firmas tradicionales como Izrastzoff. Esta empresa ha logrado conectar con las nuevas generaciones mediante cursos de oratoria y creación de contenido audiovisual, transformando la labor del agente en una auténtica carrera profesional con un fuerte diferencial en su propuesta de valor.
Otras organizaciones han seguido caminos similares para profesionalizar sus redes. Entre ellas está Red Like, que cuenta con una academia que ofrece más de 30 cursos especializados en procesos y tecnología. En tanto, a través de su propia academia, Soldati Propiedades se enfoca en el liderazgo y el networking, funcionando como un plan de carrera constante liderado por expertos.
Roilands Real Estate pone el foco en la faceta humana y empresarial a través de mentorías personalizadas, mientras que la exitosa Mudafy apalanca su crecimiento en plataformas educativas y tecnología avanzada para sus equipos aliados. Incluso han surgido programas externos como The RICH Lab, que buscan cubrir los baches en la gestión de procesos y sistemas CRM que el sistema tradicional ignora.
Esta explosión de capacitación privada pone bajo la lupa los déficits de los Colegios de Corredores. Mientras el mercado demanda agilidad y dominio de herramientas digitales, la normativa vigente en Argentina exige una carrera universitaria de tres años y el pago de matrícula para operar. Los líderes del sector advierten que este esquema parece ir a contramano de la modernización que se vive a nivel global.
En definitiva, la formación privada ha dejado de ser un simple accesorio para convertirse en el pilar de supervivencia y distinción en el mercado actual. Las inmobiliarias modernas ya no esperan a las instituciones: están construyendo hoy el profesional que el futuro del sector demanda.