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Ricky Pashkus, el director de “Pretty Woman”: “No hay musical sin fe”

"Planteamos la posibilidad de que en el fondo estar insatisfecho está bien", esgrimió en esta entrevista el director del musical que se puede ver en Mar del Plata. Los motivos del éxito de un género que no deja de ser protagonista en todas las carteleras teatrales.

Arte y Espectáculos 3 de enero de 2026

 

Desde hace varios años, los musicales transitan un momento de expansión y éxito. Grandes historias que brillaron en el cine son materia prima para producciones teatrales que, una vez estrenadas, arrasan con la taquilla en los principales escenarios. Siempre hay un público fiel del otro lado, que espera ver historias que conoció en la pantalla grande.

Mar del Plata no está afuera de esta tendencia. Desde los primeros días de diciembre, en el teatro Mar del Plata, se presenta el musical “Pretty Woman”, con el protagonismo de la dupla que encarnan Florencia Peña y Juan Ingaramo, bajo la dirección general de Ricky Pashkus.

Con amplia trayectoria en el género, Pashkus es el mismo que el año pasado dirigió “Mamma Mía!” también con la actuación de Flor Peña. El artista analizó con LA CAPITAL el motivo del éxito de estas propuestas, que encierran varios condimentos.

-¿Qué tienen los musicales? Afuera, el mundo se complejiza cada vez más, pero los musicales nos plantean un mundo ideal y aún con historias que conocemos gustan cada vez más.

-Es una pregunta interesante. Sí, el mundo se complejiza, pero a la vez se simplifica. ¿A qué me refiero? Todo lo que es redes se complejiza. Hay que tener esto, hay que saber manejar el Smartphone, pero en realidad la parte filosófica, intelectual, social, se simplificó. Hoy en día sos blanco o negro.

-¿Somos más binarios?

-Absolutamente. Es parte de la discusión que yo vengo teniendo hace mucho tiempo. Tengo una frase que repito mucho, que es “todo lo que avanza trae venganza”. Es decir, todo lo que avanza, si simultáneamente no va acompañado de algo cultural, de un acompañamiento, va a convertirse en una especie de péndulo que va a traer la venganza. Y esto ha pasado en la política, pasa en la vida, en el amor, en una pareja. Todo lo que avanza sin un cuidado.

 


EstrenoPretty5Juan Ingaramo en la obra.


 

-¿Sin una ética?

-Y sin educación… Hemos vivido muchos años de una decisión que creo que la vamos a compartir todos, de mayores libertades, de no ser binario, de tener un pensamiento (propio). Antes el no ser binario era el gris también existe, no todo es blanco o negro, el gris existe. Y hemos matado a la tercera posición. Hemos matado el gris y hemos matado el pensamiento individual porque la ideología tomó el rol de la identidad. Si vos tenés que expresar lo que te parece, pensás en tu ideología, no en tu identidad. El mundo se simplificó muchísimo. Cuesta más hablar de filosofía. Entonces, el musical ingresa como un alivio a la complejización, al estrés, al hartazgo, a la sensación de nada tiene sentido, no creo en nadie, no confío en nada, todo es una porquería. Y el musical no que sea superficial, no hay musical sin fe. Si te cuenta la historia de una religiosa, el musical nunca va a tener diciendo “Ya no creo más”. Y Apagón. No. El gran éxito del musical es porque hay un alivio de fe no religiosa. La gente dice que es ingenuidad, no, no es ingenuidad, hay fe. Si salís a la calle está complicado. Para mí, está más vinculado con esa complicación que con un mundo complejizado, pero que no ofrece fe.

-¿Cómo trabajaste los temas de género? En los ’90 había una visión sobre la prostitución diferente a la de hoy. En la película ese tema está muy dulcificado. Hoy aparecen otras posturas.

-Con respecto a estos temas que tienen que ver con la identidad de género, por encima del momento político está la humanidad. Y desde esa humanidad, yo te digo lo siguiente: la versión que se ve en la película con Julia Roberts es acorde a una época donde la fe era otra cosa. En este momento, Flor tiene otra edad que el personaje (de la película), es un tipo de mujer que trabaja, nadie puede decir “qué dulce que es”. No hemos compuesto eso. Ella encuentra a un hombre que es más joven que ella, el libro no dice nunca que ella debe tener 20. Es una mujer que se va empoderando, es una mujer que empieza padeciendo ciertas cosas de parte de él pero que termina siendo claramente la protagonista que le cambia la cabeza a un hombre que es medio tonto. Y ella de tonta no tiene nada, tiene humor, es inteligente, tiene calle. El tiene plata. La película hablaba de que el único motivo por el cual ese cambio se da es porque ella es hermosa. En nuestro caso la seducción tiene otros lugares y me parece que eso la actualiza enormemente.

 


EstrenoPretty2Juntos, en el escenario del teatro Mar del Plata.


-Hay un encuentro de dos mundos. También eso se ve en la película y también se ve en la obra: el mundo del dinero, del negocio, de la especulación y el mundo de lo vulnerable, de lo más sensible, de lo que falta.

-Sí, sin lugar a dudas. Es posible un encuentro porque ella logra que él también se dé cuenta que le falta mucho, porque yo tampoco soy tonto: decirle a la gente de plata que le falta lo mismo que a la gente que no tiene un peso a veces para comer, es ingenuo. Nos faltan diferentes cosas. Pero en este caso la obra no habla de una persona que le falta para comer, le falta una mejor calidad de vida, por supuesto, son diferentes clases sociales. A ella le faltan muchas cosas pero a él también le faltan y creo que la obra lo que permite es entender que a él también le falta. No estoy seguro si toda la gente que está en esa misma situación se da cuenta de su falta o si a veces son un poquito cabezaduras.

-¿Se modifican mutuamente?

-No tenga duda, es que esa es la obra y eso es lo divertido, que se modifican uno al otro. Planteamos la posibilidad de que en el fondo estar insatisfecho está bien. Ella está insatisfecha con el universo al que pertenece, él no se da cuenta que está insatisfecho, pero de ser un tarado se empieza a dar cuenta. Casi falta que le pregunte al público, ¿soy un tarado? Es decir, hay una insatisfacción que empieza a emerger. Y para mí la vida es eso, no asustarse de estar insatisfecho.