Ya se puede recorrer la muestra de arte conjunta de los artistas visuales de Mar del Plata Claudio Roveda, Gustavo Christiansen y Mauricio Escalada en el Museo Castagnino. Permanecerá hasta el 21 de junio.
“No tan dintintos” es la muestra que reúne a Claudio Roveda, Gustavo Christiansen y Mauricio Escalada, tres destacados artistas visuales de Mar del Plata que decidieron compartir el sitio de la exposición de sus obras: el Museo Castagnino (Colón 1189). La muestra podrá recorrerse de miércoles a lunes hasta el 21 de junio.
“Gustavo, Claudio y Mauricio son como amigos de barrio, y eso no es menor. Hay una complicidad, una tolerancia y una prestidigitación propia de un triunvirato de chabones de edad parecida, frescos e inteligentes, que utilizan sin darse cuenta el humor como eje relacional”, dijo Marcos Calvari, también artista, sobre los tres artistas.
Obras de Escalada.
“La muestra surgió porque formamos un equipo a partir de las tutorías que damos, y el nombre viene de una canción de Sumo, por eso el flyer de la muestra tiene forma de vinilo”, contó Roveda a LA CAPITAL.
Gustavo trabajó en una obra de sitio específico. “Contrató un camión con mil ladrillos y trabajó los apilamientos, trabaja sobre el vacio y agregó dibujos en papel de arroz”, siguió.
Además, comentó que Mauricio trabaja sobre el humor, la ironía y la reproducción de imágenes gráficas, como la de Riverito.
Mientras que Roveda decidió exponer una variedad de obras: desde instalaciones a lo que llama “poemas rotos”, confeccionados con vidrios rotos. En general, Roveda apuntó a la necesidad de que la muestra se recorra lentamente.
“Gustavo y Mauricio se sustentan en el peso de la materia con el simple hecho de ponerla a disposición. Lo estático, lo invariable y lo tremendamente establecido dialoga con lo etéreo, diáfano y volátil de la obra de Claudio”, agregó Calvari en el texto del catálogo.
Para el comentarista, las obras de los tres artistas pueden valorarse a partir de la “búsqueda del proceso más allá de los resultados”. Y señala que el trío utiliza “métodos
deductivos tal como lo hace un investigador científico: algo anda dando vueltas, sea la iconografía y señalética de Claudio hackeada en un op art camorrero; la exposición de los procesos de impresión offset de la ramita de Mauricio en una alusión tautológico/humorística del aburridísimo Kosuth, o los pliegues metódicos sin principio ni final de los dibujos de Gustavo”.
“Casi nada está terminado, o al menos eso es lo que se ve. Hay un elogio de la lentitud cercano a lo imposible, donde la aprehensión es tan detallada, tan minuciosa y tan ínfima que se pierde en el casi cero. Esto, además de convertirse en una militancia politica, exige al espectador a determinar el tiempo de cuando se hizo cada pieza”, indicó.
En la muestra es posible establecer un parecido o quizá un recorrido de sentido que se va completando entre la obra de los tres artistas que viven en esta ciudad.