Rubén Montoya: “Luzparis es una banda que nunca se fue, pero que tampoco está”
Es parte de Luzparis, una banda que marcó un sonido a comienzos de siglo. El presente lo tiene embarcado en un nuevo EP de su proyecto personal Sinruido, que da cuenta del poder de la música para salir a flote. Se presenta este domingo en Mar de Fuegos junto con Leo Ferro.
En la intimidad de su casa, donde creó la obra "Lo que queda, lo que se olvida".
Por Paola Galano
“Luzparis es una banda que nunca se fue, pero que tampoco está”, señaló el músico Rubén Montoya sobre la agrupación de la que es y fue parte, al mismo tiempo. La paradoja a la que alude sirve para retratar el presente de uno de los grupos que, en torno a los 2000, marcó un sonido en el under marplatense y en la escena de la movida alternativa.
Montoya es multinstrumentista: toca el violín, el charango, la guitarra, el piano, no le teme a los sintetizadores, es director de orquesta. De Luzparis habla en presente: “Es una banda que hace 25 años comparto y la comparto con amigos. Diego (Montoya) es mi hermano, nosotros seguimos siendo un grupo de amigos, me sigo viviendo con ellos”.
“Me tengo que poner a hacer música y me tengo que poner a hacer música sin tener ganas de hacerlo”
Una de las últimas apariciones fue hace dos años, cuando Luzparis participó del espectáculo del colectivo Banal. “Me incomodan los reencuentros y no quiero que me despidan”. Entonces, acompañaron en lo musical la bella propuesta del grupo de danza.
Un stand by, un estado de latencia hasta que suceda lo que tiene que suceder para que la cosa se encienda, o se active. Mientras tanto están los tres discos como testigos de la potencia de ese fuego: “Dormir con el ruido de la lluvia”, “Tierra de conejos” y “La invasión”.
“No estamos activos, no estamos ni tocando ni grabando. Y la verdad es que tampoco sé si va a suceder”, agregó, en una entrevista con LA CAPITAL en la que, lejos de la nostalgia, contó cómo la música fue su tabla para surfear los duelos, los cambios abruptos y aquello que ya no hará.
Con su proyecto personal Sinruido y su amigo Leo Ferro se presentará este domingo a las 18 en el escenario de Mar de Fuegos (La Rioja y 11 de Septiembre). Habrá improvisación y el DJ Set estará a cargo de Supersuave.
“Lo que queda, lo que se olvida” es el reciente EP de Sinruido que lo tiene como autor y que incluye un proyecto visual y literario. Ese minidisco sacudió su ánimo en el último tiempo: dos canciones, “La cocina sin pintar” y “Sabueso”, la foto de su gata y un texto que refleja la intensidad de una etapa terminada forman parte de la obra conceptual.
Se impuso en ese material un collage de cosas íntimas. Una casa que ya no habita, unas paredes que quedaron despintadas, una gata que fue su mascota y tampoco está, un perro caótico del que copió su ritmo y lo convirtió en canción y la terapia en la que escribió mucho orbitan el EP.
“No estamos activos, no estamos ni tocando ni grabando. Y la verdad es que tampoco sé si va a suceder”
Seguramente aprendió de Los Redondos y de la comunión que lograron entre concepto visual y musical para desarrollar “Lo que queda, lo que se olvida” (esta entrevista se realizó el día después de la muerte del Indio Solari y resultó difícil abstraerse de esa conmoción).
“Me movilizó bastante (la partida de el Indio), ni siquiera estaba activo pero igualmente lo que movió artísticamente… ya no sacaba discos, vos no estabas esperándolo pero sí te das cuenta de que la partida del chabón tiene un significado, un significado poético”, observó.
Y destacó el modo en que Los Redondos entrelazó su poética: “No estaba la música por un lado, la gráfica por el otro, toda la etapa de Rocambole, que no es cualquier artista, me interesa la cuestión conceptual de que todo tiene que ver con todo y todo se vuelve la música”.
En algún punto también Montoya lleva a cabo en Sinruido esa concatenación de elementos dispersos que se unen. “La imagen de una mancha en mi pared de la cocina, que en algún momento se iba a remendar. Yo decía ‘esta cocina se tiene que pintar en algún momento’. Y nunca se hizo y ya está, ya se perdió esa posibilidad de hacerlo. Es una metáfora de lo que no se hizo y no se va a hacer nunca. Lo que encierra el concepto del álbum no es solamente lo que se deja atrás, sino lo que no se va a hacer nunca. Es como un duelo bastante grande de muchas cosas”, observó sobre este nuevo disco que se puede escuchar en Spotify.
“El texto lo saqué de un cuaderno que fui completando a lo largo del 2025 por la terapia que iba haciendo y en la que resignifiqué ciertos momentos y vínculos que me ponían frente a mi nuevo modo de vida”.
Escribió: “Las ruinas por dentro, las que no se ven. La corrosión de lo joven. Lo que no se hizo ni se hará jamás. Destruir una casa para armarla en otro lugar, desarmar una vida y dejarla así. Una foto simple y un hermoso momento que refleja lo tristes y horribles que somos hoy. Triunfos colgados en el tender de la habitación, esos que no se tocan, los ganados por derecho, las conquistas merecidas. Sidra fuera de las fiestas, fiestas en cualquier momento. Las noches de drogas, los días en el patio. El sol naranja entrando por la ventana. La energía de un cachorro eterno y un gato que controla el viento. Colibríes en primavera. Un techo con su propia luna. La estufa siempre prendida. Una postal de postales. Un piano de metal y un auto de madera. Un piso frío y seco… una pared nueva… y sin pintar. La claridad de entender que lo que existió se queda, y lo que fue, se olvida”.

Montoya, obstinado en componer.
El EP es también un mapa de la obstinación del artista, de la urgencia de componer aunque la emoción tire para otro lado. “En uno de los momentos tenía que hacerme nuevas estrategias para poder resignificar unos momentos que ya no eran los mismos. Y una de las pautas fue decirme ‘me tengo que poner a hacer música y me tengo que poner a hacer música sin tener ganas de hacerlo'”.
“Me sentaba enfrente de la compu con el violín en la mano o la guitarra y decía ‘bueno, ¿para dónde arranco?’ Y sin estar motivado, más que con un poco de dolor o bastante dolor. Y no había una motivación como un fin. Simplemente las cosas salían”, contó, tranquilo ya porque pudo tomar distancia de la obra. Siente que ese EP es parte de los cambios que llevan definitivamente a nuevas orillas.
