Arte y Espectáculos

Sbaraglia: “La cultura y el interés son cosas que se construyen”

El actor protagoniza "No te olvides de mí", ópera prima de Fernanda Ramondo, ambientada en los años 30. "Es una posibilidad de viajar en el tiempo y atravesar identidades", destaca.

Leonardo Sbaraglia protagoniza “No te olvides de mí”, ópera prima de Fernanda Ramondo que se estrena este jueves, y destacó la calidad del cine nacional, aunque criticó la poca exhibición que tienen las películas.

“Estamos en un momento difícil: Tenés una película con toda la artillería de promoción y muchísimas películas argentinas muy buenas que no se hacen conocidas. Está bueno que existan los Espacio Incaa, como el Gaumont, donde las películas aguantan”, señaló el actor en una entrevista con Télam.

“Tenés que pensar una película -agregó-, hacerla, tratar de terminarla y después de estrenarla para que llegue a cierto público. Está cambiando mucho el sistema de exhibición. Es una realidad, también, que la gente mira más en sus casas que en las salas”.

“No te olvides de mí” es una cinta ambientada en los años 30, cuando un anarquista recién salido de prisión (Sbaraglia) se cruza con dos huérfanos de madre, con los cuales comienza una “road movie” en busca de su padre, un inmigrante español perdido entre trabajos rurales.

“La historia le va a llegar a la gente por el lado de sus abuelos inmigrantes y de la solidaridad. El marco es el de un mundo arrasado por la guerra y la pobreza, que expulsó a la gente de sus países. Además, está la curiosidad de ver cómo era el país hace 100 años. Es una posibilidad de viajar en el tiempo y atravesar identidades”, sostuvo.

– La película tiene el clásico recurso de la pareja despareja, ¿dónde radica la originalidad en este caso?

– El vínculo se produce primero entre el hombre y el nene y la relación con la hermana no queda muy clara, eso está bueno. Tienen un grado de desprotección muy grande y este personaje los trata de ayudar. Con el chico crea una relación muy linda y con la chica no se sabe bien si puede ser su hija o, quizá, la pareja. La película juega con esos roles, poco claros, y creo que eso es lo original. Los roles se van definiendo a lo largo de la historia. Como parte de la construcción de un nuevo mundo.

– ¿Investigó acerca del anarquismo en la Argentina?

– En su momento investigué mucho porque casi hago una película con ese contexto antes de “No te olvides de mí”. Si bien el tema es un marco para el personaje, me parece que es algo fascinante y muy poco tratado en general. Uno ve muy poca cosa en relación a ello. Esta es una linda película, con un guión fantástico y de realización sencilla. Lamentablemente, no tendrá un gran lanzamiento porque no tiene una gran envergadura detrás.

– ¿Cómo?

– Tiene que ver con el armado de la publicidad, las distribuidoras, la exhibición, las publicidades en la televisión. Si te bombardean 2 años con una película, entra en tu vida y terminás yendo a verla. El interés no es algo que salga de un repollo. El interés, los gustos y la cultura es algo que se construye.

– Quiere decir que no tiene tanto que ver con la calidad…

– Se ven películas que no están buenas y que ni siquiera le gustan al que va a verlas. Tiene que ver con fenómenos de otro orden, del mundo publicitario. Es complejo a qué tipo de cultura uno puede acceder. Así, te termina gustando algo que casi no pudiste elegir.

– ¿Le pasa inclusive a un actor de gran cartel como en su caso?

– Sí, uno lo vive en carne propia. Con “El otro hermano” (Adrián Caetano), una película extraordinaria, con grandes críticas y que recibió premios en todo el mundo, tampoco hubo un circuito ideal de exhibición. En septiembre va a estar en Netflix y así se puede ver. Está cambiando mucho el sistema. La gente está viendo mucho más en sus casas.

– ¿Le gusta ese giro?

– Esa es una realidad. Igual, ir al cine tiene un plus que es la magia de verla en grupo, además de la imagen y el sonido. Hay que cultivar eso. Ir al cine es una experiencia social. Es compartir algo con gente que uno no conoce.

– En la industria hay mucha zozobra con respecto al fomento al cine nacional, pero los números del Incaa arrojan que se produce una cantidad similar a años anteriores.

– Quizá es una sensación global, en muchos aspectos. Hay como una sensación de vulnerabilidad en la cultura. No sé bien hasta que punto obedece a cosas ligadas a la cultura o a algo más general como proyecto de país.

– Está por estrenar la segunda temporada de “El hipnotizador” en HBO, acaba de filmar una serie en España y se encuentra en el rodaje de “Dolores”, de Gonzalo Tobal). ¿También percibe esa inestabilidad en lo laboral?

– Esta profesión siempre la ha tenido, pero también tiene que ver con rachas. Desde hace muchísimos años que yo no paro de trabajar, pero tiene que ver con que tengo la posibilidad de hacerlo en otros países. Quizá sea excepcional porque hay actores con más años que yo y que no trabajan tanto. Después de “Relatos Salvajes” empecé a tener más trabajo, y eso es porque la película fue un éxito.

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