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Policiales 4 de enero de 2026

Se cumplió un año sin femicidios en Mar del Plata

La última víctima fatal de un hecho de violencia de género fue la policía Guadalupe Mena (19). El presunto autor del hecho, ocurrido el 1 de enero de 2025, fue su compañero del Grupo de Apoyo Departamental (GAD) Fabián Vázquez, quien afrontará un juicio oral en el que podría recibir una condena a prisión perpetua.

Gudalupe Mena.

A pesar de que la estadística puede resultar controversial en este contexto en el que una mujer y su hija sobrevivieron a un ataque a balazos propinado el viernes por la expareja de la primera, Mar del Plata había llegado ese mismo día a superar un año calendario sin femicidios.

De acuerdo a los registros oficiales, la última víctima fatal de un hecho de violencia de género ocurrido en la ciudad fue la policía Guadalupe Mena (19), asesinada el 1 de enero de 2025 en una vivienda de Falucho al 8600. Según la investigación judicial que llevó adelante la Fiscalía Nº 5, el presunto autor del crimen fue otro efectivo identificado como Fabián Vásquez, un integrante del Grupo de Apoyo Departamental (GAD) con quien la joven había iniciado una incipiente relación sentimental, y quien afrontará el juicio oral como único imputado.

A diferencia del año pasado, en 2024 Mar del Plata había lamentado los femicidios de Talia Aragón, Verónica Martínez, Betiana Moreira y Rocío Fernández. Todos esos asesinatos se produjeron en contextos de violencia de género.

En 2025, en cambio, sólo dos mujeres fueron asesinadas: la mencionada Guadalupe Mena, y Cecilia Cárdenas. El crimen de esta última, no obstante, constituyó un hecho de singulares características, distintas a los otros casos citados. El autor fue su propio hijo y la causa está elevada a juicio donde se propondrán circunstancias extraordinarias de atenuación. Tal como lo publicó días atrás LA CAPITAL, estaría probado que el hijo habría sido víctima de maltrato de parte de su madre.

Respecto del último femicidio ocurrido en la ciudad, que tuvo lugar a tan sólo tres cuadras del sitio en el que el último viernes una mujer y su hija casi sufren el mismo desenlace (un año y un día después) y por el cual el agresor se entregó y se negó a declarar luego, la fiscalía probó que al momento de aquel hecho Mena se encontraba a solas con Vázquez en una habitación de la casa de la familia del hombre.

La joven tenía 19 años y llevaba solamente 9 meses como policía: era integrante de la Patrulla Rural de Necochea y había sido asignada en Mar del Plata como parte del Operativo Sol a Sol. Por su parte, el acusado era cuatro años mayor que la víctima y no contaba con mucha más experiencia.

Ambos se habían conocido en el Operativo Sol a Sol de enero del 2024 y desde ese momento empezaron a verse, pero habían formalizado una relación desde octubre, cuando Vázquez se separó de la que era su pareja desde hacía 6 años y con quien esperaba un hijo. La relación de Vázquez con Mena, según allegados, era al menos tóxica y se había vuelto habitual ver a la mujer con moretones en el cuerpo, de los que ella decía que eran por “jugar de manos” con su novio.

La muerte de Mena ocurrió el 1 de enero cerca de las 20.30 tras recibir un disparo en la cabeza en el interior de la casa de la familia Vázquez, en Falucho al 8600. En el lugar estaba junto a su pareja.

Momentos antes, a las 20 Vázquez había ido a la casa de la madre de Mena para buscar un bolsa con la ropa de trabajo de ella. Entre los elementos estaba el arma desarmada de la policía. El policía se fue de ese lugar a las 20.12.

El escenario de un accidente fue planteado por el detenido Vázquez cuando declaró por primera vez. El policía primero llamó a su jefe del GAD para contarle y, tres minutos después, al 911. En esa oportunidad, dijo que su novia Mena hizo una broma de llevarse el arma reglamentaria a la cabeza mientras la limpiaba y que él se la intentó sacar. En ese forcejeo, según su versión, el arma se accionó y mató a la joven. “Yo mato y muero por vos”, contó Vázquez, en una de sus tantas versiones contradictorias, que le dijo Mena mientras manipulaba el arma reglamentaria de ella.

Según Vázquez, tras el disparo, colocó el arma en el piso y que luego su padre la puso en la cama. Los primeros policías al llegar al lugar encontraron que en la casa de Falucho al 8600 se encontraba Vázquez acompañado de su familia. En la habitación, a simple vista, se la veía a Mena y un charco de sangre. Sobre un colchón de dos plazas un arma de fuego, dos cargadores y municiones. “Me llamó la atención la tranquilidad de la pareja de la efectivo, que ni atinó a subirse a la ambulancia. Uno esperaría que la pareja, en ese contexto, estuviese desesperada”, declaró uno de los policías que fue al lugar y agregó: “Dijeron que estaba limpiando el arma y se le disparó, pero no había ningún elemento de limpieza en el lugar”.

Mena fue trasladada en ambulancia al Hospital Interzonal, donde falleció a cerca de las 22.30. Por su parte, Vázquez quedó detenido y en su declaración como imputado aseguró que la relación que tenía con la víctima no era violenta y que no existían conflictos en torno a su vínculo con su expareja embarazada.

Sin embargo, del análisis del teléfono celular de la víctima se desprende la “innumerable” cantidad de discusiones en torno a la relación de Vázquez con su expareja, como también la existencia de episodios de violencia, los cuales quedaron retratados incluso en imágenes que la propia víctima se tomó con su teléfono personal.

Para los investigadores, del contenido de los mensajes intercambiados entre víctima y victimario a través de Whatsapp se desprende la existencia de una relación “conflictiva y nociva”, en la que abundan no solo los insultos y malos tratos, sino también los múltiples pedidos de reconocimiento efectuados por Mena a Vázquez. Además, la víctima le manifestaba en mensajes que no le gustaban los “juegos de manos” y que en más de una oportunidad se había excedido.

Según las charlas y las pruebas, Vázquez no solo era violento con su pareja, sino que también alardeaba de supuestos excesos que cometía mientras estaba al servicio, como integrante del GAD.

Por otra parte, el resultado de la autopsia de Mena dio detalles de cómo fue el trayecto de la bala que le impactó en la cabeza y la mató: “El proyectil fue de arriba hacia abajo, de derecha hacia izquierda y de atrás hacia adelante con una dirección de ingreso ligeramente oblicua al eje corporal”. Sin ningún tipo de valoración, en esta pericia científica se aclara que “el disparo de arma de fuego debe haber sido producido por una distancia de al menos 40 centímetros o contar con la existencia de un telón interpuesto”.

En base a las conclusiones de los peritos forenses y balísticos, el disparo que mató a Mena fue ejecutado desde la pistola reglamentaria de Vázquez; le impactó en la cabeza, de arriba hacia abajo y fue producido desde una distancia de al menos 40 centímetros. Esta descripción descarta que el disparo
haya podido ser realizado por la propia víctima.

Además, en la autopsia realizada a Mena se constataron diversas equimosis en el brazo izquierdo, en la tibia derecha y en otras partes del cuerpo de golpes que la joven sufrió días atrás de su muerte.