Se fue a los 11 años de Mar del Plata a Real Madrid, conquistó Europa y gana fuerza para el Mundial: la historia de Buendía
La carrera del futbolista marplatense tuvo de todo: su formación en Cadetes, una precoz partida a España, ascensos y títulos en Inglaterra, una grave lesión ligamentaria y un regreso consagratorio en el Aston Villa campeón de la Europa League. A los 29 años, vuelve a ilusionarse con la posibilidad de jugar un Mundial con la Selección Argentina.
Por Juan Miguel Alvarez
Emiliano Buendía atraviesa el momento más importante de su carrera. Fue figura en el Aston Villa campeón de la Europa League y terminó de consolidarse como una opción muy seria para la Selección Argentina rumbo al Mundial 2026.
Tenía 11 años cuando dejó Mar del Plata para irse a Real Madrid. Diez años más tarde, en el Camp Nou, Lionel Messi le preguntó en un entretiempo si quería jugar para España o Argentina. Buendía no dudó: “Yo quiero jugar con vos”.
Mucho tiempo pasó desde aquel diálogo. Hubo ascensos, títulos, explosión en Inglaterra y también una grave lesión ligamentaria que frenó su carrera cuando parecía consolidado en la Premier League. Pero nunca cambió aquello que lo distinguía desde chico en Mar del Plata: el talento, el atrevimiento y una personalidad competitiva poco común.
Emiliano Buendía nació el 25 de diciembre de 1996. Sus progenitores, Eduardo y Carina, pasaron aquellas fiestas en la Clínica del Niño de esta ciudad. Nunca imaginaron que su primer hijo traía “una pelota abajo del brazo”. En realidad, fueron varias y de distintas formas y tamaños: de fútbol, rugby, tenis, básquet… Por herencia de sangre, la ovalada debió ser la elegida. De hecho, su padre lo tentó de todas las formas posibles para que continúe el mandato familiar que había iniciado el abuelo de “Emi”. Pero el pequeño tenía sus propios planes. Porque desde niño fue decidido y tenaz. Y muy talentoso, claro.
Si bien practicaba y se destacaba en todos los deportes, para el fútbol tenía un don especial. “Yo no entendía nada de fútbol, por eso ni me daba cuenta. Menos mal que no me hizo caso”, admite su papá.
Emiliano fue desde el jardín al Instituto Peralta Ramos. En el patio de la escuela y en su casa de El Grosellar completó las primeras gambetas. Hasta que Cristian Eloiza, profesor de educación física, lo acercó a Cadetes, club en el que dirigía. El entrenador se quedó maravillado con el “chiquito” de 5 años y lo puso en la órbita de Juan Esnaider -de reconocido vínculo con el club de la calle San Juan-, quien a partir de entonces se convirtió en su “padrino deportivo”.
“Emi” fue siempre muy pequeño de talla, pero atrevido y virtuoso. Era capaz de llevar la pelota de arco a arco eludiendo rivales.
En el gimnasio de Cadetes todavía se escucha el eco de la voz de Abel Santamaría. “¡Pasala, pasala!, repetía el “profe” cuando Emiliano se hacía dueño de la pelota. Hoy el DT de inferiores seguramente se siente orgulloso de saber que aquel niño que “jugaba solo” es uno de los mejores asistidores en la principal liga del mundo y hasta declara que disfruta más hacer el último pase que el gol.
“Era explosivo, de gambeta hacia adelante, entendía el juego, tenía buena pegada y voz de mando”, lo describió Eloiza. Las mismas cualidades que lo identifican hoy en el profesionalismo. Formó parte de una muy buena clase 1996 de Cadetes. En un mediocampo de buen pie lo acompañaban Federico Acuña y Ezequiel Goiburu, dos de sus grandes amigos.

Arriba: Braian Sordo, Manuel Moyano, Agustín Barrionuevo, Diego Alonso y Gonzalo Lingurini. Abajo: Jerónimo Julio, Facundo Luján, Federico Acuña, Ezequiel Goiburu y Emiliano Buendía. La clase ’96 de Cadetes.
Pero, como cursaba en la escuela de tarde, no podía entrenar con ellos en el predio de la Autovía 2. “Lo veíamos algún sábado o feriado. Después él practicaba con la escuelita en el gimnasio de Cadetes. Claro que llegaba el domingo y lo ponía en el equipo porque era increíble cómo jugaba”, contó Mariano Andreano, otro de sus formadores. En 2007 festejó con su categoría el título en la Liga Marplatense. Y varias veces reforzó los equipos de las clases 1995 y 1994, con chicos de uno, dos y hasta casi tres años más grandes.
De Cadetes a Real Madrid
En marzo de 2008, Oscar “Cholín” Cuesta lo convocó para reforzar a Boca de esta ciudad, que había sido invitado para jugar en España el torneo internacional Arousa Fútbol 7. Emiliano estaba muy entusiasmado con la oportunidad. Pero Juan Esnaider le hizo una propuesta todavía más tentadora.
“¿Querés ir a España? Está bien, yo te voy a llevar a Real Madrid”, le prometió el delantero que jugó en la Casa Blanca en la década del ‘90.
Y cumplió. Claro que al principio el niño debió irse solo, porque sus padres, que desde hacía un tiempo querían radicarse en Europa, tenían que organizarse para concretar un abrupto cambio de vida.
Emiliano fue en agosto de ese año a vivir a la casa de la familia Esnaider, con Juan, su esposa, hijos y Santiago Feuillassier, otro joven marplatense que estaba en Real Madrid. “Juan (Esnaider) es una persona maravillosa. Nosotros sólo tenemos palabras de agradecimiento hacia él y su familia. En toda la carrera de Emiliano, cuando hubo que tomar alguna decisión importante, lo consultamos. Desinteresadamente siempre lo aconsejó y mal no le fue”, contó el papá de Emiliano.
Buendía empezó a jugar en Real Madrid como en el patio del Peralta Ramos. En su primer torneo, el “merengue” se impuso en la final ante Barcelona con un gol de cabeza del marplatense. Por eso, enseguida desde el club dieron el ok para su incorporación definitiva.

“Emi” con la camiseta de Real Madrid.
Su papá viajó de visita en septiembre y la mamá lo hizo en octubre. “Pensábamos que podía extrañar y que se iba a volver con nosotros a Mar del Plata, ya que Real Madrid le daba la posibilidad de regresar más adelante. Pero se quiso quedar allá. Nosotros finalmente viajamos para instalarnos en Madrid con nuestros otros dos hijos (Agustín y Joaquín) a principios de 2009”, detalló Eduardo. En la cabeza de “Emi” había una sola cosa: ser jugador de fútbol.
“¿Querés ir a España? Está bien, yo te voy a llevar a Real Madrid”, le dijo Juan Esnaider, su “padrino” futbolístico, cuando Emiliano Buendía tenía 11 años.
Buendía jugó dos años en Real Madrid. Al momento de pasar a la categoría Cadetes, le dijeron que no se había desarrollado lo suficiente físicamente y que no iba a disputar muchos minutos. Pero eso no truncó su sueño. Porque pronto le surgió la posibilidad de ir a otro club de la capital española: Getafe.
Al principio jugó bien, pero cuando pasó al Juvenil no era muy considerado. Hasta que el entrenador Mateo García le dio confianza en el segundo año de esa categoría, la principal de inferiores. El propio DT después fue designado en el Getafe B y le dio continuidad en el equipo de la filial que compite en la Segunda B, tercera división española. En diciembre de 2014, antes de cumplir 18, ya hizo su presentación con el primer equipo ante Eibar por la Copa del Rey.
Su ascenso vertiginoso no se detuvo. Integró el combinado de Madrid y luego disputó varios partidos para el seleccionado Sub 19 de España. Hasta que el 1 de febrero de 2015 cumplió otro anhelo y debutó en La Liga frente a Almería.
En muy poco tiempo, el 28 de abril, se cruzó con el Barcelona de Lionel Messi en el Camp Nou. Fue, precisamente, un día antes de la convocatoria a la Selección Argentina para la disputa del Mundial Sub 20. El joven marplatense abrió gigante sus ojos cuando en el entretiempo Messi se detuvo al lado suyo y le preguntó: “¿Querés jugar para España o Argentina?”. Si bien lo tenía decidido de antemano, esa situación lo terminó de convencer: “Para Argentina, yo quiero jugar con vos”, le respondió el marplatense. Así, tomó el mismo camino que su ídolo.
Los años de aprendizaje
Buendía jugó para Argentina el Mundial Sub 20 en Nueva Zelanda 2015 (el seleccionado fue eliminado sorpresivamente en primera fase) y siguió haciendo sus primeras armas en Getafe. Tuvo bastante continuidad en la temporada 2015/16, pero su equipo descendió.
Al siguiente año fue protagonista de la campaña del retorno a primera -aunque disputó muchos menos partidos- y, tras eso, partió cedido a préstamo a Cultural Leonesa, otro club de la principal categoría del ascenso español. Allí disputó los minutos deseados, pero el rendimiento colectivo no fue el esperado.
Sin lugar en Getafe, fue vendido a Norwich City por alrededor de un millón y medio de euros. Un traspaso que le cambió la carrera. Tal es así que, tres años después, fue vendido en 38 millones.
Inglaterra también significó un cambio importante en su vida personal. Allí terminó de consolidar la familia que había empezado a construir muy joven junto a su pareja española, Claudia, con quien tuvo tres hijos: Thiago, Giovanni y Chloe.
“Como todo chico que debuta a muy temprana edad, tuve problemas para gestionar bien el éxito o la fama. Por suerte encontré rápido a mi novia, mi futura mujer, y el primer nene vino pronto. Siempre tuve claro que quería formar joven mi familia para poder disfrutarlos más tiempo. El futbolista necesita estabilidad”, expresó en una entrevista con Dame Fútbol y LA CAPITAL.
Y agregó: “Desde muy chico y en la adolescencia sacrifiqué muchas cosas, pero siempre tuve claro que quería ser futbolista”.
Ídolo en Norwich
El paso a Norwich fue muy importante para Emiliano. Si bien cambió de país, idioma, cultura y club, se adaptó enseguida. Y en su primera temporada (2018-19), “los canarios” lograron el ascenso con una buena participación del marplatense, quien marcó 8 goles y dio 12 asistencias. Mientras en Argentina todos seguían al Leeds de Bielsa -que quedó en las puertas del ascenso-, el Norwich de Buendía subió a la Premier League como campeón.
El mediocampista ofensivo marplatense también dio la talla en la principal liga del mundo. Debutó en Anfield ante Liverpool, que acababa de ganar la Champions. En la temporada tuvo buenas actuaciones, pero a su equipo le costó asentarse y terminó en el último puesto. En el mercado sonó en clubes importantes, pero Norwich decidió no desprenderse del talentoso jugador y rechazó propuestas importantes.
Lo que a priori pareció una oportunidad perdida para seguir en la elite, fue una gran posibilidad para afianzarse. Porque Buendía continuó con su crecimiento y “la rompió. Marcó 15 goles y dio 16 asistencias para el nuevo título de Norwich en la segunda división de Inglaterra. Y fue elegido el mejor jugador de la Championship.
Sus pasos por la Selección Argentina
En mayo de 2021 recibió el llamado de Pablo Aimar -uno de sus jugadores preferidos-, quien le anunció que el cuerpo técnico del seleccionado lo estaba siguiendo. Poco después, concretó un importante traspaso de Norwich a Aston Villa, para jugar en la Premier League, la principal liga del mundo.
Finalmente, el 1 de febrero de 2022 debutó por Eliminatorias Sudamericanas ante Colombia y coincidió en cancha con otros dos marplatenses: Emiliano Martínez y Lucas Martínez Quarta, a quien enfrentó en inferiores en la Liga Marplatense.
Después, apareció de forma esporádica en las convocatorias de Lionel Scaloni y jugó una sola vez más: ingresó los últimos veinte minutos del amistoso frente a Angola (2-0), en noviembre de 2025.
Aston Villa, lesión, cesión y regreso con gloria
En Aston Villa, con otro marplatense como Emiliano “Dibu” Martínez como escudero, Emiliano Buendía jugó con continuidad y tuvo buenas actuaciones durante dos temporadas: 2021-22 y 2022-23. Cuando todo indicaba que estaba consolidado definitivamente en la Premier League, una grave lesión ligamentaria frenó su crecimiento. En agosto de 2023 sufrió la rotura de ligamentos cruzados de una rodilla durante un entrenamiento y quedó afuera durante casi toda una temporada. El golpe emocional fue enorme.
Volvió recién en septiembre de 2024. Recuperar ritmo, confianza y continuidad le llevó varios meses. Sin tanto lugar en el equipo en la temporada 2024/25, fue cedido en diciembre a Bayer Leverkusen. Allí tuvo un poco más de minutos, pero fue progreso siguió a paso lento.
Unai Emery volvió a confiar en él para la presente temporada. Y regresó mejor que antes. Fue pieza titular del equipo que por un tiempo peleó en dos frentes.
Finalmente, Aston Villa no mantuvo regularidad en la Premier League, aunque aseguró su lugar en la Champions con el cuarto puesto. Pero, de un tiempo a esta parte, el gran objetivo fue la Europa League. Y Buendía resultó determinante en la consagración, especialmente por sus actuaciones en las instancias decisivas. En la final, marcó un gol y brindó una asistencia en el 3-0 sobre Friburgo: fue elegido MVP. El “10” guió a los “villanos” a un título europeo después de más de cuatro décadas. Y pide pista para estar en la lista del seleccionado argentino en el Mundial 2026.
En esa pelea por un lugar, Buendía además ofrece características que suelen resultar valiosas para Lionel Scaloni. Puede jugar por ambos costados -aunque su perfil natural es el derecho- o por el centro como mediapunta. Creativo, gambeteador y con gran capacidad para asistir, también aporta compromiso defensivo. Y llega en un gran momento, algo que el entrenador del seleccionado siempre valoró para sus convocatorias.
Un hincha de River en Madrid
Emiliano Buendía es simpatizante de River desde pequeño. A fines de 2018 jugaba en Norwich y justo tuvo el fin de semana libre cuando se disputó la final de la Copa Libertadores ante Boca, el 9 de diciembre.
Viajó de Inglaterra a Madrid junto a otros diez compañeros de su club y fue al Santiago Bernabéu con su papá, también seguidor del “millonario”, para presenciar la emocionante definición. “Fue un momento hermoso. Como hincha, lo mejor que me pasó. Disfruté mucho y ese recuerdo me va a quedar para toda la vida”, expresó el marplatense sobre aquella experiencia.
Pero, además, pudo conocer a uno de los grandes ídolos riverplatenses. Porque junto a sus compañeros se había hospedado en el Eurostars Madrid Tower. Lo que no sabía es que allí también estaba la delegación de River. Algo que se enteró cuando fue a subir al ascensor: al abrirse las puertas apareció nada menos que Enzo Francescoli. Emiliano no dejó pasar la oportunidad y ¡le pidió un autógrafo!
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