La Ciudad

Se vendió el Parador Ariston y arranca el camino hacia su total recuperación

Tras más de tres décadas de abandono, el edificio proyectado por Marcel Breuer fue adquirido por un grupo empresario marplatense que anunció su restauración integral. Monumento Histórico Nacional desde 2019, la obra buscará recuperar su diseño original y reinsertarse en la vida urbana de la ciudad.

Por Marcelo Pasetti

En el kilómetro 12 de la Ruta 11, en el barrio La Serena, una silueta inconfundible volvió a despertar expectativas. El Parador Ariston, una de las piezas más emblemáticas de la arquitectura moderna argentina, acaba de ser adquirido por la firma Parador Ariston S.A., que anunció el inicio de un proceso integral de restauración.

La sociedad está integrada por Miguel Martínez Allué, Marcelo Poczinok y Mara Knesevic, empresarios vinculados al grupo gastronómico La Fonte D’Oro, marca histórica de la ciudad. La operación marca un punto de inflexión para un edificio que durante más de treinta años simbolizó tanto el esplendor de la modernidad como la fragilidad del patrimonio contemporáneo.

Proyectado en 1947 e inaugurado el 11 de febrero de 1948, el Ariston fue diseñado por el arquitecto húngaro-estadounidense Marcel Lajos Breuer, figura central del Movimiento Moderno y exdocente de la escuela Bauhaus, en colaboración con los arquitectos argentinos Eduardo Catalano y Carlos Coire. Más que una confitería costera, el edificio fue una declaración de principios arquitectónicos. Elevado sobre pilotis, con planta libre, fachada independiente y amplias superficies vidriadas, incorporaba cuatro de los cinco postulados formulados por Le Corbusier. Su estructura de hormigón armado, apoyada sobre cuatro pilares, sostiene una planta elevada de formas curvas inspiradas en un trébol, que originalmente permitía vistas panorámicas hacia el mar y el sistema de dunas.

Durante las décadas del 50 y 60, funcionó como confitería, restaurante y salón de baile, convirtiéndose en punto de encuentro social en la Mar del Plata del auge turístico. Representaba la llegada de la vanguardia internacional a la costa atlántica argentina.

El Parador Ariston es una de las obras icónicas de la arquitectura, de las más emblemáticas y postergadas de la ciudad. Se inicia el camino hacia su recuperación.

Del esplendor a la ruina

El cambio en el modelo turístico y urbano fue relegando progresivamente al edificio. En los años 70 y 80, tuvo usos diversos que alteraron parcialmente su configuración original. En 1993 cerró definitivamente. Desde entonces, el vandalismo, la corrosión marina y la falta de mantenimiento aceleraron su deterioro. La cubierta resultó dañada, las carpinterías fueron destruidas y el hormigón comenzó a evidenciar el impacto del salitre. El Ariston pasó de ícono moderno a ruina expuesta.

En 2019, mediante la Ley 27.538, fue declarado Monumento Histórico Nacional. Sin embargo, el reconocimiento no se tradujo de inmediato en una intervención concreta. Campañas ciudadanas, debates académicos y proyectos preliminares mantuvieron el tema en agenda, pero el edificio continuó esperando una resolución definitiva.

La reciente compra por parte de Parador Ariston S.A. modifica sustancialmente el panorama. Por primera vez en décadas, el inmueble cuenta con un propietario que anuncia una restauración integral con horizonte de ejecución. Según lo hicieron saber los nuevos titulares, el proyecto contempla la eliminación de construcciones anexas, la recuperación estructural respetando materiales y criterios históricos, la puesta en valor del volumen elevado y su imagen moderna, y el desarrollo de áreas de servicio en parcelas linderas que permitan su refuncionalización. “Un esquema de uso sustentable que combine funciones culturales y comerciales”, sintetizaron.

Estudios técnicos preliminares indican que, pese al deterioro visible, el núcleo estructural del edificio conserva condiciones que permiten su recuperación, con deterioro localizado principalmente en sectores específicos como el techo. “El núcleo constructivo permanece firme, lo que sustenta la factibilidad técnica del proyecto de recuperación”. Según trascendió, reconocidos estudios arquitectónicos de la Argentina ya se contactaron con los flamantes propietarios expresando sus deseos de hacerse cargo de los trabajos de restauración de este ícono de la arquitectura.

En los años 70 y 80 el Ariston tuvo usos diversos que alteraron parcialmente su configuración original. En 1993 cerró definitivamente.

Patrimonio moderno

El Parador Ariston es una de las pocas obras latinoamericanas de Breuer y una pieza clave del patrimonio moderno argentino. Su recuperación trasciende el plano arquitectónico: plantea una discusión sobre el destino del patrimonio del siglo XX, históricamente más vulnerable que las construcciones de épocas anteriores.

La articulación entre inversión privada, organismos patrimoniales y colegios profesionales aparece como la clave para transformar décadas de debate en obra concreta. La nueva sociedad manifestó su intención de trabajar con equipos interdisciplinarios especializados en estructuras de hormigón armado y restauración moderna.

“La adquisición del Parador Ariston representa no solo una operación comercial, sino un compromiso con la preservación del patrimonio arquitectónico de Mar del Plata y Argentina. Reconocemos la responsabilidad histórica y cultural que implica la custodia de esta obra emblemática”, aseguró Martínez Allué, quien admitió que desde hace más de una década soñaba con esta adquisición.

La restauración del Ariston podría convertirse en un hito para la zona sur de la ciudad, particularmente para el barrio La Serena. Se espera que la puesta en valor genere la revalorización del entorno inmediato, la incorporación a circuitos turísticos de arquitectura moderna, la generación de empleo durante la obra y su posterior operación, y el fortalecimiento de la identidad cultural marplatense.

Se vendió el Parador Ariston y arranca el camino hacia su total recuperación 🏗️

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— Diario La Capital Mar del Plata (@lacapitalmdq) February 25, 2026

Vuelve a proyectarse

Hace algunas semanas, el Ariston volvió a la escena cuando el concejal Juan Manuel Cheppi presentó un proyecto en el Concejo Deliberante para impulsar la preservación y puesta en valor del histórico parador. “Preservar el Ariston –señalaba entonces el edil– no es solo cuidar un edificio; es defender parte de nuestra identidad”.

Durante años, el trébol de hormigón elevado sobre la arena fue metáfora del abandono patrimonial. Hoy puede transformarse en el ejemplo contrario: el de una ciudad que decide recuperar una pieza fundamental de su memoria arquitectónica y proyectarla hacia el futuro. En definitiva, el ícono moderno frente al Atlántico empieza, finalmente, una nueva etapa.

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