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Arte y Espectáculos 3 de julio de 2017

“En todos mis proyectos hay un espíritu de rocanrol”

La oscuridad del mundo actual aparece reflejada en este nuevo disco del saxofonista Sergio Dawi, que fue parte de la formación de Los Redonditos de Ricota.

El saxofonista Sergio Dawi, reconocido popularmente por haber sido parte de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, editó “Jaqueados”, un nuevo disco junto a su grupo Los Estrellados, que refleja el “enojo por lo que está pasando en el mundo”, según reconoció el propio músico.

“Cuando terminamos las bases nos dimos cuenta de que había una oscuridad en esos temas que antes no teníamos. Una de las características de los artistas es tener las antenas paradas. Aquí se plasmó una situación de cierta oscuridad y cuando estaba poniendo las letras, me di cuenta de que estaba viviendo un proceso de enojo por lo que está pasando en el mundo”, contó Dawi.

En tal sentido, el músico definió como un trabajo “que tiene ese perfume de estar jaqueados por el amor, por la vida misma” y celebró “haber encontrado un canal donde transmitir” su “mirada del mundo”.

El tercer trabajo de Dawi y los Estrellados, tras la publicación de “Estrellados” de 2004 y “Quijotes al ajillo” de 2008, presenta nueve composiciones en donde, precisamente, aparecen personajes agobiados por distintas situaciones que afectan a la vida moderna.

Acompañado por su habituales colaboradores, el guitarrista Juan Benítez y el DJ Roco Collado, a los que esta vez se sumaron el baterista Nicolás Daniluk y el contrabajista Alejo Trinelli, Dawi ofrece una especie de relato en nueve partes, unificadas por sonidos de ambiente que se repiten a lo largo de todo el disco, que dan cuenta con su atmósfera opresiva de un complejo estado de situación.

En el plano musical, “Jaqueados” conjuga elementos de distintos géneros, como el rock, el funk y el rap, entre otros, los cuales se resignifican a partir de la voz de Dawi, un “decidor más que un cantante”, según su propia definición, que le aporta un tono tanguero.

– ¿Cómo fue el proceso de creación de “Jaqueados”?

– Empezamos con esta aventura en 2011 sin ningún objetivo a cumplir en lo referido a los tiempos. Tuvimos una serie de encuentros superprovechosos con la banda. La manera de componer en Estrellados consiste en armar transparencias o paños de escenografía, en donde cada instrumento va ocupando lugares y, en principio, queda como un gran tema instrumental. Cuando eso tiene una consistencia, surge la melodía, que es pura forma sin palabras, y finalmente pongo las letras. Cuando terminamos las bases nos dimos cuenta de que había una oscuridad en esos temas que antes no teníamos. Una de las características de los artistas es tener las antenas paradas. Aquí se plasmó una situación de cierta oscuridad y cuando estaba poniendo las letras, me di cuenta que estaba viviendo un proceso de enojo por lo que está pasando en el mundo.

– ¿A qué situaciones se refiere?

– Tengo la sensación de estar reviviendo momentos que pensé que no iba a revivir, como que alguien pueda apretar un botón y armar una guerra, que nadie se preocupe por el calentamiento global, que se gasten millones en balas que servirían para llenar el estómago de mucha gente. Realmente, son cosas que no puedo naturalizar. Por un lado, sentía una sensación de impotencia, pero también hay una responsabilidad. Lo que que más me perturba es lo que pasa en el mundo, a dónde vamos y esta suerte de repetición de los Pilatos que se lavan las manos, que van diseñando el plan, y hay una paella de inocentes que tenemos que fumarnos todas esas decisiones.

– ¿Cómo aparece el nombre del disco?

– Nunca me había pasado de sentirme tan compenetrado con esta situación. Cuando tuve que poner un nombre, encontré Jaqueados porque son nueve canciones de personajes en la ficción que están jaqueados por el amor, por la vida misma, en su esperanza.

– ¿Cómo logró que el público despegara su obra de la de Los Redondos?

– Costó pero tengo que agradecer que durante toda la etapa de Los Redondos pude tener en paralelo el proyecto Dosaxos2, que era muy experimental, así que también se me conocía por eso. La gente sabía eso y me daba ese permiso, de alguna forma. Pero en todos mis proyectos hay un espíritu de rocanrol porque existe un espíritu de arriesgar, de decir.