Policiales

Sobreseyeron a policía que había sido acusado por “gatillo fácil”

Rodolfo Lorenzo mató a Mauricio Araujo en 2012. En febrero pasado la causa fue elevada a juicio pero ahora la Cámara de Apelaciones rechazó la acusación contra el efectivo tras considerar que actuó en defensa propia.

El policía Rodolfo Manuel Lorenzo, que el 23 de diciembre mató a Mauricio Araujo en la zona de Formosa y España, fue sobreseído recientemente por la Cámara de Apelaciones de Mar del Plata tras considerar que actuó en defensa propia.

La resolución de los jueces Marcelo Riquert y Esteban Viñas se dio a conocer en los últimos días, cuando el caso se encaminaba al juicio oral. Para los magistrados, a pesar de que hace casi ocho años que la familia de Araujo denuncia de que se trató de un caso de “gatillo fácil”, Lorenzo accionó su arma reglamentaria para repeler una agresión anterior de la víctima, que disparó primero.

En febrero pasado, la jueza de Garantías Lucrecia Bustos había elevado la causa a debate luego de la presentación de la fiscal Andrea Gómez y el abogado César Sivo, representante de Marisa Araujo, la hermana del joven abatido. Antes, en noviembre de 2018, Lorenzo había sido imputado por el homicidio, después de seis años en los que la investigación pasó por otras tres fiscalías de la ciudad y los pormenores del hecho estuvieron siempre bajo un manto de duda.

El homicidio fue investigado por los fiscales María Isabel Sánchez, Eduardo Amavet, Leandro Arévalo y Andrea Gómez, quien finalmente reunió pruebas suficientes para que la magistrada Bustos considerara que el caso debía ser ventilado en un juicio oral. Sin embargo, el defensor oficial de Lorenzo, Mauro Giacomaso, insistió en que el efectivo había actuado en defensa propia, apeló y ahora los camaristas acabaron por darle la razón, por lo que rechazaron la realización del debate y sobreseyeron al imputado.

“El encartado se encontró en una situación de vulnerabilidad que hizo, a mi entender, que no pudiera actuar o reaccionar de otro modo, resultando el instrumento de defensa empleado de igual entidad agresiva que el utilizado para generar la agresión ilegítima, con el trágico y lamentable desenlace conocido, pese a que el disparo fuera efectuado hacia los brazos del masculino (esto es, desde donde se observó el fogonazo previo)”, explicó el juez Viñas en su voto.

Además, manifestó que el accionar de Lorenzo coincide “con los principios básicos de actuación policial regulados en el art. 13 de la Ley 13.482, encontrándose reunidos los recaudos exigidos por el precepto permisivo en ciernes (CP, 34 inc. 6). Esto es: medió agresión ilegítima previa; no existió provocación suficiente por parte del que se defiende y luce clara la racionalidad del medio empleado para impedirla o repelerla”.

Para fundamentar por qué el caso no debe ir a juicio, agregó que “en función de ello no resulta razonable ni objetivo seguir con el ejercicio de la acción penal en su contra frente a un comportamiento encuadrado dentro de la justificante, en defensa de su integridad física ante el ataque injustificado de quien perdiera la vida en el evento, resultando proporcional la reacción frente al peligro que corría su vida ante el enfrentamiento vivenciado con Araujo en plena madrugada”.

En otro pasaje del fallo, los magistrados mostraron su disconformidad con la extensión de tiempo de la investigación y las complicaciones que eso generó. Los jueces rechazaron así la postura de su par de Garantías, quien había sostenido que dos testigos del caso podían aportar más datos que los que habían suministrado durante la instrucción penal preparatoria en un futuro un debate.

“No cabe duda que el Estado no ha podido, en un plazo razonable -han transcurrido casi ocho años desde el hecho- garantizar al causante un proceso ágil y sin dilaciones. Más allá de que pueda entenderse que el conflicto, a partir de la contraposición de intereses genere demoras en la tramitación del expediente, no puede ignorarse el paso de tantos años sin siquiera haber sido oído el nombrado: recién declaró a tenor del artículo 308 del ritual en diciembre del año 2018”, cuestionaron.

Según pudo saber LA CAPITAL, la fiscalía no apelará esta decisión, pero sí lo hará Sivo, el abogado de la familia Araujo. “Los jueces tomaron algunas contradicciones de los testigos, que estaban asustados al declarar, para rechazar la elevación a juicio, y no las pruebas presentadas por nosotros, que demuestran que Araujo tenía un culatazo en la frente, como había dicho su primo. Me alarma que una cámara penal tome argumentos tan débiles para evitar un debate oral en un sistema que está preparado para eso, partiendo de la base que la instrucción penal preparatoria es preparatoria de un juicio, justamente”, expresó Sivo en diálogo con este medio.

Y añadió: “Lo que hay que entender es que la Justicia no puede ser liviana en casos de violencia institucional, porque está dejando un precedente muy peligroso”, mencionó el letrado en diálogo con este medio”.

Un caso polémico

Las dos posturas que se enfrentaron desde que se inició la investigación son las de la familia de Araujo, que sostiene que se trató de un caso de “gatillo fácil”, y la de la defensa del policía, que en todo momento manifestó que su accionar estuvo enmarcado en la “legítima defensa”.

La fiscal Gómez y Sivo acusaron a Lorenzo de ser autor del delito de “homicidio doblemente agravado por el uso de arma de fuego y por la calidad de miembro de la fuerza policial de su autor”, basados, fundamentalmente, en la hipótesis de dos disparos conforme el relato de dos testigos citados por la querella, y la pericia médica de parte. En tanto, Giacomaso esgrimió desde el inicio del legajo (con el acompañamiento de dos de los fiscales que anteriormente investigaron el caso) que Lorenzo habría actuado en cumplimiento de un deber y en legítima defensa, postura fundada en que existió un único disparo como respuesta de un disparo anterior efectuado por la víctima.

El caso investigado ocurrió el 23 de diciembre de 2012, cerca de las 3.45 de la mañana, en Formosa entre 20 de Septiembre y España, cuando el teniente Rodolfo Lorenzo mató a Araujo. En ese momento y en ese lugar, la víctima estaba junto a su tío y un primo de 15 años en un automóvil marca Fiat Duna que, según dijeron, se les “había quedado” en plena calle.

Lorenzo, y su compañero de calle Nicolás Manno, concurrieron al sitio en un auto particular, ambos de civil y armados, luego de que un vigilador de la zona les dijera que había un auto desconocido con jóvenes “sospechosos”.

En su declaración, recién tomada a fines de 2018, Lorenzo explicó que habían recibido la llamada de un vigilador, quien les describió que había un Fiat Duna frenado en Formosa y 20 de Septiembre, con un joven en el interior, y otros dos hombres que habían descendido, uno de ellos armado.

Lorenzo dijo que, junto a Manno, fueron hasta el lugar con el fin de identificar a los hombres del Fiat Duna y, al llegar, vieron que los dos de ellos regresaban al vehículo. Los interceptaron y le efectuaron la voz de alto.

En ese contexto, Lorenzo manifestó que Araujo disparó, sintió el fogonazo y, a una distancia no mayor a dos metros, reaccionó y repelió la agresión.

Manno, por su parte, destacó que al advertir la presencia de los efectivos, Araujo y el otro hombre se sorprendieron. Allí tuvo que reducir a uno de los dos y tirarlo al piso y, en esas circunstancias, escuchó una detonación y un fogonazo efectuado por Araujo, y, al instante, el disparo de su compañero.

Los hombres que iban junto a Araujo -su tío y primo de 15 años-, en cambio, explicaron que habían ido a bailar y el auto se les rompió en Formosa y 20 de Septiembre, por lo que la víctima y uno de ellos decidieron caminar hasta la estación para llamar a alguien de su familia que los pudiera ir a buscar.

El adolescente se quedó en el auto y dijo que el vigilador se le puso adelante del auto y al preguntarle por qué lo estaba mirando, le dijo que se quedara tranquilo que ya venía la policía.

Aquí es donde el relato empieza a variar con respecto a la versión “oficial”. Según declaró el adolescente, al lugar llegaron Lorenzo y Manno, que lo revisaron, le apoyaron una pistola en las piernas y lo amenazaron con matarlo. Después, según esta versión, un patrullero llegó al lugar y bajó del mismo un policía uniformado, que lo esposó.

Cuando Araujo y su tío llegaron al auto, según el adolescente, los policías los sorprendieron y no dieron tiempo de reacción. Al hombre lo golpearon salvajemente entre dos y a Araujo le pegaron un tiro en una mano, lo golpearon con la culata de la pistola en la cara y luego lo remataron de un balazo en el abdomen.

Tras la recolección de esas declaraciones y los informes periciales, la Justicia de Garantías consideró que el caso, polémico, debía ser ventilado en un debate oral. Sin embargo, como se explicó antes, la Cámara de Apelaciones revocó ese fallo y sobreseyó a Lorenzo recientemente.

 

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