La protagonista del streaming del Conicet también es un boom de ventas entre los turistas que quieren llevarse un recuerdo de Mar del Plata.
Un recuerdo, un detalle, un presente: todo turista que pasa por Mar del Plata intenta llevarse un souvenir al regresar a su casa, ya sea para su familia o algún amigo. Si bien los alfajores se posicionaron como el objeto de deseo de muchos, los admiradores de lo clásico siguen optando por los imanes o las figuras que cambian de color para anunciar las modificaciones del clima. Pero este verano la “estrella culona” es furor: se subió al podio de los más pedidos y destronó al lobo marino.
“Son un clásico: baratos y fáciles de transportar”, describió Roberto, al frente del local ubicado en la intersección de la peatonal San Martín y Buenos Aires.
Los lobos, caballitos de mar, delfines, caracoles y faros, este verano, fueron desbancados por la estrella culona, famosa por el streaming del Conicet que reveló la vida en el fondo del mar frente a las costas marplatenses. “Mirá que hay animales en el mar –se asombró entre risas el hombre–, pero se los comió la estrella culona”.
Los más demandados son los imanes (o figuras de adorno) que cambian de color anunciando el clima por venir. Si la figura se muestra azul, indica que en las próximas horas el clima estará “bueno”, mientras que si la tonalidad vira a violeta anuncia condiciones “variables”. Ahora, si el tono se transforma en rosa, el anuncio apunta a que habrá “lluvias o mucha humedad”.
La estrella culona, este verano, es la figura más elegida.
“Anuncian las condiciones climáticas con dos horas de anticipación”, explicó Roberto, que “de toda la vida” se dedica al negocio de la venta de artículos de este tipo. Hace más de 50 años que está en la mencionada esquina, aunque el negocio fue fundado por su padre en 1945. Actualmente, sigue conduciéndolo, acompañado por su mujer Liliana, y se acaba de sumar su nieto mayor, Diego. “No fallan”, aseguró y reveló que el único secreto radica en “no lavarlos”.
La mayoría de los productos son fabricados en la ciudad, como los adornos con caracoles o los veladores creados con conchillas, que cotizan desde 29 mil pesos. Los llaveros parten de los 2 mil pesos. También comercializan mates –desde $1.500 los más baratos– de plástico, madera, calabaza o los térmicos que en su interior tienen el cartel “recuerdo de Mar del Plata”, las figuras de lobos marinos, delfines o caballitos de mar (desde $2.600) y hasta religiosos como de la Virgen de Luján.
Evolución
Los investigadores del souvenir (en francés, recuerdo) hallaron antecedentes en el Imperio Romano. Y aseguraron que en el siglo XIX los europeos de fortuna que emprendían viajes de aventura acreditaban sus destinos con estos objetos. Con el correr de los años, los cambios sociológicos y las nuevas formas de turismo que convirtieron a Mar del Plata en accesible, para que casi todos conozcan el mar, los souvenirs se fueron transformando.
Así, los caracoles –por su abundancia y atractivo para una sociedad que descubría la costa marítima– se posicionaron como un clásico. Las antiguas piezas hacían alardes artísticos, con paisajes pintados o tallados, una estética que varió cuando el souvenir sumó otra exigencia: la economía extrema. El nuevo turismo, menos pudiente y desinteresado del estatus, deseaba cumplir el rito de “compartir el viaje” con quienes no habían venido. De esa forma, el “recuerdo de Mar del Plata” se adaptó a esa demanda a bajo costo.
“I Love Mar del Plata. Recuerdos de la ciudad más linda del mundo” refleja esa evolución del souvenir, aunque desde el local ubicado al 2200 de San Martín coincidieron con su colega: “Lo más llevado este verano es la estrella culona”.
Martina, Juan Cruz, Joaquín y Jazmín reseñaron que lo más demandado son “los imanes para la heladera que cambian de color con el clima” y la estrella culona es la figura más requerida en cualquier formato, ya sea imán, llavero o adorno. Los clásicos imanes parten desde los $2.500; los portallaves, desde $3.900 y los calcos, ya sea con el nombre de la ciudad o figuras de lobos marinos, se comercializan desde $1.300.
Los mates –desde 8 mil pesos los de algarrobo– o las tazas –desde $5.500– “con frases o el nombre de la ciudad” también se perfilan como demandados. Entre las novedades, aparecen distintas siluetas como bailarinas hawaianas o esqueletos que se mueven “con la luz natural o artificial”, y parten de los $7.100.
“Hay gente todo el día, de todas las edades. Tenemos buenos precios”, describieron los jóvenes. Roberto también reconoció que “hay mucho turismo”, aunque dijo: “No tantas ventas. Igual, se nota que es verano, porque en invierno trabajamos solo los fines de semana y por los eventos deportivos o congresos”.
Cambiaron los formatos, pero perdura el “recuerdo de Mar del Plata”.