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El Mundo 5 de febrero de 2019

Talibanes en Afganistán y el “regreso con gloria”

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por Raquel Pozzi

De serafines a demonios los talibanes regresaron, diseñando junto a los Estados Unidos un borrador de un acuerdo de paz con el compromiso “que Afganistán no vuelva a convertirse en una plataforma para los grupos terroristas”.

El talib o estudiante que pertenece a la rama pasthún con aplicación estricta del Islam originario surge en la década de los noventa, producto de la unificación de dos movimientos: Harakat-e-Inquilab-e-Islam (desprendimiento iraní chií) y El Hezb-e-islami (rama pasthún) con epicentro en Afganistán.

Una rápida retrospección histórica nos recuerda que los talibanes actuaron en la guerra soviética-afgana durante la Guerra de Afganistán (1978-1992) con el apoyo de los Estados Unidos en contraposición a la URSS que auxiliaba al PDPA de tendencia comunista. El dominio regional también detentado por Pakistán y Arabia Saudita mantenía férreo interés de crear un estado islámico con elementos del wahabismo saudí y de las escuelas de enseñanza islámica de las madrazas neobandis de Pakistán. La relación entre Afganistán y Pakistán fue crucial para los talibanes en tiempos soviéticos debido a que Islamabad configuró una política pro-pasthún. En este contexto Afganistán fue para la URSS lo que Vietnam simbolizó para el mundo Occidental.

Con la administración Trump los talibanes están más cerca de Kabul

Entre las sombras y con cautelosa resistencia, Washington reconoce el acercamiento del enviado estadounidense Zalmay Khalilzad con el Mulá Abdul Ghani Baradar en Qatar, la prudencia de anoticiar el acuerdo se cierne sobre la situación delicada que atraviesa la política exterior norteamericana con respecto a las promesas fallidas del retiro de las tropas en Afganistán. Donald Trump no resiste más equivocaciones, y de alguna manera quienes fueron sus aliados contra los soviéticos intentan reestablecer vínculos mientras los norteamericanos utilizarlos como satélite de control en Kabul.

En Washington la incomodidad por la agenda de la política exterior trumpeana se evidencia y es el pórtico abierto por la cual se percibe la crisis política doméstica que excede la reyerta histórica entre republicanos y demócratas, los mismos republicanos resisten a los halcones de la Casa Blanca y a las neo-conservadores beligerantes y agresivos en las filas del Consejero de Seguridad John Bolton para resolver el problema del Terrorismo S. XXI entregándoles en bandeja de plata la llave de Afganistán a los talibanes quienes de manera veleidosa han hecho explotar por los aires una base militar afgana presionando a los Estados Unidos para firmar el pacto de paz en tiempos vertiginosos dónde Irán también intenta vincularse. Seguramente este incipiente convenio oficiará de maquillaje para la comunidad internacional al exponerlo como la única solución para acorralar al Daesh y Al Qaeda a cambio de la retirada de los ejércitos norteamericano en un plazo de 18 meses.

Los talibanes prometen el alto al fuego e intercambio de prisioneros, pero lo más notable de destacar es la intención de salir de la insurgencia para ingresar en la política, politización cuya máscara democrática será la promesa de mantener lejos de las fronteras al radicalismo yihadista. Lo cierto es que los halcones de la Casa Blanca son conscientes de la premura del acuerdo ya que el vacío podría ser ocupado por Irán o Rusia.

La lectura es simple, la solución del conflicto no es militar ya que la guerra de guerrillas siempre ha sido adversa a la suerte de los occidentales y la capacidad de resiliencia de las milicias talibanes ha permitido el fortalecimiento y el resurgimiento de los mismos. La paz es el deseo de los civiles afganos; el poder político para los talibanes y la retirada silenciosa políticamente correcta para Donald Trump.

Los talibanes regresarían a Afganistán habiendo negociado la paz con los Estados Unidos y levantando como estandarte de triunfo los chalecos explosivos en una clara muestra de “Regreso con gloria”.

(*): Analista Política Internacional | Profesora en Historia.