La Capital - Logo

× El País El Mundo Cultura Tecnología Gastronomía Salud Interés General La Ciudad Deportes Arte y Espectáculos Policiales Cartelera Fotos de Familia Clasificados Fúnebres
Opinión 12 de abril de 2019

Te comería a besos

por Analía Urretavizcaya

Es un ritual, es un gesto, es emoción, es movimiento. Los hay fríos cuando no cálidos, otros son “sentidos” porque hay falsos. Los hay robados…

Puede ser amistoso, familiar, maternal si es que se descartó previamente lo sensual, porque el beso es la práctica erótica por excelencia, la primera expresión de intimidad, compite con la caricia que tampoco admite distancia. Ambos: beso y caricia son las primeras y más valoradas expresiones de afecto y reconocimiento.

Si es el primer beso en la boca, nuestra zona erógena por excelencia, podría caberle la definición de experimento: “prueba que se hace para determinar las cualidades y la eficacia de una cosa, en especial de un producto”. Pero agregamos, en un ambiente y condiciones no controladas.

Siempre hay que probar, no hay fórmula perfecta. La fragancia, la presión, el fluir, la inclinación de las cabezas (por lo general hacia la derecha), el abrazo, la dilatación de las pupilas, la aceleración del pulso y la respiración son las variables intervinientes y las respuestas de este fenómeno químico, único y exclusivo de los besantes.

Todo sucede en un cuerpo vivo, real, caliente y especialmente rosado. El rojo de los labios es atractivo y poderoso. Invita a tocar, lamer, chupar, morder, comer. En esta violencia reprimida de comerse al otro radica el erotismo del beso, controlarse para seguir siendo dos. Y así interviene una nueva participante -“la langue”, en francés- porque el beso se va afrancesando y la intimidad profundizando.

Cuando está cargado de voluptuosidad erótica, el beso estimula la respuesta sexual del organismo, genera una serie de estímulos eléctricos en las terminaciones nerviosas de los labios y otras respuestas sexuales físicas que propician la actividad sexual.

Los besos cumplen así una función útil de evaluación. Según la motivación de los participantes, para algunos los besos brindarían información sobre las relaciones sexuales inmediatas con el amante y para otros sobre las posibilidades de una relación de pareja a largo plazo.

Algunos consejos:

El beso tiene “previa”, mirar a los ojos, rozar la piel, los labios, las mejillas y hablar al oído puede anticipar la pasión y prepararnos para el contacto.

Los besos contribuyen a mantener a la pareja unida, si ha disminuido la frecuencia del beso erótico y de caricias, recomiendo una sesión de un minuto de ambos, esto suele encender, dar energía y vitalidad a la pareja.

Puedes adquirir una nueva habilidad: Imagina que sos otro u otra y aborda a tu pareja imitando la escena de un beso que has visto o que te imaginas y que es diferente a como sueles besar. Puedes cambiar el escenario o el lugar. Puedes hacerlo debajo de las sábanas o jugando con una fruta en la boca. Simplemente confía y besa!.

El beso habla varios idiomas: el del amor y el del perdón: “En un beso sabrás todo lo que he callado” (Pablo Neruda).

(*): Licenidada en Psicología. Sexóloga egresada de la Universidad Favaloro.