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Teatro y nuevas tecnologías: “Nascere” invita a meterse en el mito de una familia

El Galpón de las Artes realiza una nueva función de su última obra, en la que experimenta con el espacio teatral y el lenguaje poético. Este sábado se estrena una segunda escena de la pieza.

Arte y Espectáculos 16 de octubre de 2026

 

 

El mito de la familia (sobre todo el de una familia siciliana), personajes atravesados por un “tiempo curvo”, una escritura filosófica y un diálogo entre el teatro y las nuevas tecnologías integran “Nascere”, la flamante producción del grupo El Galpón de las Artes.

La puesta tiene un elemento experimental: este sábado se estrenará la segunda escena de la pieza, de la que ya se conoció la primera hace unos meses. Así, las dos escenas podrán verse en la función de este sábado a las 20.30 en el escenario de Jujuy 2755. En un futuro llegarán nuevas partes de la obra.

 


“Investigamos cómo construir relaciones poéticas que modifiquen la percepción del espacio para hacer visibles situaciones que ocurren simultáneamente en distintos planos”


 

El elenco está formado por Emilia Parafioriti, Mónica Canesa, Claudia Balinotti, Mónica Juárez y Mariano Tiribelli, con dramaturgia y dirección de Balinotti. La escenografía virtual y los dispositivos fueron creados por Tiribelli y Emilio Santana, el maquillaje, peinados y accesorios son de Liliana Palermo y el vestuario es creación de Patricia García y Pedro Terra.

El disparador de la historia, que se cuenta con un gran nivel de poesía, fue “la experiencia de crianza en el seno de dialectos sicilianos, que supieron abuelar con narraciones enigmáticas sobre la vida y la muerte”, narraron Balinotti y Tiribelli, en una entrevista con LA CAPITAL.

Durante el proceso de escritura, la autora marplatense recibió el acompañamiento del dramaturgo Arístides Vargas, director del grupo Malayerba de Ecuador, a partir de una beca que recibió Balinotti para realizar un seminario en la ciudad de Quito. Luego, ese vínculo se trasladó a Mar del Plata, ya que Vargas impartió un taller durante el invierno último.

Balinotti trabajó “la indagación de la palabra analógica, el diálogo motorizante y la tensión que lo rodea”. De esa conjunción, emanó “Nascere” que es, a la vez, un teatro de investigación escénica.

“Como toda investigación aporta novedad, en este caso sobre el proceso creador, el tratamiento del texto y su materialización corpórea, técnica y ficcional. La investigación sobre la escritura teatral profundizó el tratamiento del texto teatral como estructura abierta, así pudimos establecer relaciones complejas, poéticas y fantásticas con otras artes y con las tecnologías”, detallaron.

La relación tecnológica aparece con la presencia de varios proyectores y recursos que exploran los cruces entre teatro, escritura y nuevas tecnologías. Tiribelli y Santana indagaron en la construcción de una arquitectura escénica que pueda transformarse durante la representación.


Podés ver más de El Galpón de las Artes acá: 

 


 

“Trabajamos con proyecciones sobre paredes, piso y superficies móviles y tules que se desplazan mediante motores -explicaron-. Creamos entornos virtuales tridimensionales y en la obra conviven recursos científico-tecnológicos con mecanismos construidos artesanalmente. No se busca ilustrar el texto, ni caer en efectos destinados a producir asombro, investigamos cómo construir relaciones poéticas que modifiquen la percepción del espacio para hacer visibles situaciones que ocurren simultáneamente en distintos planos”.

Por ejemplo, con el juego de proyecciones buscan “que un personaje pueda habitar diferentes tiempos, que una misma existencia pueda desplegarse en varios lugares, que el espacio escénico pierda su condición estable, que una pared deje de ser una pared, que una sombra pueda independizarse del cuerpo que la produce”.

Y sintetizaron: “Nos interesa investigar cómo lo material y lo virtual pueden convivir con la presencia irreemplazable de los cuerpos y de la palabra en el acontecimiento teatral”.

Además, el grupo busca que esa dramaturgia experimental y fusionada con lo tecnológico apunte al gesto humano de la escucha. “Deseamos movilizar la expectación como escucha, no por lo que oye el oído, sino escuchar con todos los sentidos, con lo que se ve, con lo que se imagina. Un deseo de que se escuche la escena desde el propio mundo interior, descubriendo cada uno, cada una, sus propias emociones y significados que nos impulsen a actuar, a despertar, a entramarnos colectivamente”.