Interés general

Testimonios de Malvinas como arma contra la droga en las escuelas

La idea no es contarles "los horrores de la guerra" si no formar a los alumnos en valores como la solidaridad y el trabajo en equipo.

por Cris Terceiro

La experiencia de ex combatientes en la Guerra de Malvinas se erige como herramienta complementaria en centros educativos argentinos, para infundir valores y luchar contra la droga y la delincuencia, especialmente en los llamados barrios de emergencia o villas miseria repartidas por el país.

Mediante los testimonios de sus protagonistas, historia viva del conflicto, la Comisión de Familiares de Caídos en Malvinas intenta hacer entender a los más pequeños la guerra que enfrentó en 1982 a Argentina y Reino Unido por la soberanía del archipiélago austral.

La idea no es contarles “los horrores de la guerra” si no “formarles en valores”, como la solidaridad, el trabajo en equipo y “la hermandad con la que nosotros pudimos sobrellevar” ese episodio, explicó a EFE uno de los responsables de la charla, el ex combatiente Fernando Préstamo.

Todos estos elementos “les van a forjar a futuro” y a brindar las “oportunidades” que estos jóvenes necesitan para evitar caer en la droga o la delincuencia.

Nosotros no necesitamos de ese mal, de esa colonización mental que tienen los chicos con la droga para tener valor, para tener amor a la patria”, agregó el ex soldado, que espera “poder trasladar la bandera de lucha a las siguientes generaciones”.

El objetivo es que, cuando estos niños sean mayores y tengan el tema Malvinas en sus manos “no sólo se guíen por lo que va a estar escrito si no que se acuerden que hubo unos veteranos que fueran a contar la historia en persona”.

La historia la escriben los que ganan, pero también la ganan los que escriben“, agrega otro antiguo soldado, César González, quien considera importante “que los alumnos puedan acceder a los testimonios y a la reflexión crítica de los acontecimientos”, entre otras cosas, para darse cuenta de que no se vence al enemigo destruyendo sus ejércitos.

Especialmente en una causa que a día de hoy sigue abierta y en la que Argentina y Reino Unido “influyen en la mirada y la concepción” de esta disputa “bicentenaria” que, a su entender, tiene relación directa con el presente y el futuro de ambas naciones.

Ambos ex combatientes son conscientes de que, al igual que les ocurrió en la guerra, cada escuela tiene una situación diferente y, por tanto, “el escenario que se plantea” con las charlas también es diferente.

A 34 años de la contienda, la inocencia de los más pequeños dejó momentos impactantes en cada una de sus charlas, y recuerdan; por ejemplo, cuando una niña de sólo 7 años les preguntó si, durante la guerra, habían sido felices en algún instante.

Para Trejo, es “la mejor pregunta” que le hicieron sobre el conflicto, realizada además por alguien “sin preconceptos” ni “prejuicios” y que solo pensó “con el corazón” y “se puso en el lugar del otro”.

La respuesta, el recuerdo de una noche estrellada sin bombardeos frente al monte Dos Hermanas que convive en plenitud con los momentos de angustia y tristeza.

“Ustedes no perdieron la guerra, se ganaron el corazón del pueblo latinoamericano” fue la frase de otro pequeño que todavía emociona a quienes vivieron en primera persona el drama de Malvinas.



La última de sus charlas tuvo lugar la escuela “Hermanos Latinoamericanos” de Villa Lugano, integrada mayoritariamente por hijos de emigrantes paraguayos y bolivianos.

La directora del centro, Rosana Ursino, aseguró a EFE que esta conferencia es otra vía de decirles a estos niños que ellos “pueden” y “tienen las mismas posibilidades” que cualquier otro chico.

Una experiencia que ayuda a que los jóvenes se expresen y se suelten con este tema y que tomen la consciencia de que “pueden” a pesar de su situación económica.

“Se piensa que porque una escuela está en la villa tiene que estar relegada y que son vulnerables”, pero el personal del centro asegura que, precisamente, su labor es intentar que los pequeños estén la mayor parte del tiempo ocupados en actividades que les saquen de la calle.

Los buenos resultados de esta estrategia educativa se ven cuando los alumnos que pasaron de nivel educativo regresan al colegio y demuestran su evolución.

“Eso gratifica”, concluyó la maestra.

EFE.

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