La Zona

Tristeza y nostalgia por el cierre de Ama Gozua: una parada obligada en la Ruta 2

El restaurant de Maipú era un lugar histórico de la Ruta 2. Un clásico en el viaje entre Buenos Aires y Mar del Plata.

 

Ruta 2. Kilómetro 274. Construcción antigua. Una parada obligada en el viaje entre la Ciudad de Buenos Aires y Mar del Plata. Figuras del mundo del espectáculo, la política y el deporte pasaron por el lugar durante más de 50 años. Es más: muchos programaban la hora de salir a la ruta para parar a almorzar en el lugar. A todos a ellos los invade por estas horas una combinación de tristeza y nostalgia: Ama Gozua cierra sus puertas.

La pandemia fue el empujón final para que el restaurante familiar ubicado en Maipú, a la vera de la Ruta 2, que a lo largo de los años se convirtió en un clásico.

Con una fachada similar a la de los viejos almacenes, Ama Gozua fue durante décadas una parada obligada en la Autovía 2. La especialidad de la casa eran los lomitos de cerdo y el chorizo o morcilla con papas fritas a caballo. Los embutidos se elaboraban en el lugar y también podrían comprarse para cocinar en los hogares. Los ravioles caseros y el flan eran otras de las opciones distinguidas.

(Un plato que resume a Ama Gozua: papas fritas, chorizo, morcillas (ambos de producción propia), un huevo frito y lomitos de cerdo.)

 

Ama Gozua, que  en idioma vasco significa “mamá dulce”, fue un emprendimiento familiar. Lo llevó adelante Manuel Ercoreca, un vasco que llegó a la Argentina en 1.900.

Los ravioles con salsa de tomates y queso rallado, otro clásico.

El restaurante de uno de sus hijos fue el primer paso y el éxito en la fabricación de chacinados caseros le dio el impulso necesario para consolidarse. El local que utilizaban les quedó chico y en 1968  compraron la esquina donde funcionó hasta la actualidad.



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La publicación del cierre y la venta del mobiliario generó una gran repercusión en las redes sociales y despertó el recuerdo y la nostalgia de miles de viajeros que difícilmente olvidarán algún suculento almuerzo en Ama Gozua.

El final

Desde que se decretó el Aislamiento social preventivo y obligatorio, en marzo, se interrumpió la libre circulación por las rutas del país. Sólo pueden viajar los trabajadores esenciales y los que acrediten un motivo de fuerza mayor.

La extensión del decreto fue un golpe de KO para Ama Gozua, un lugar que funcionaba en gran parte con la llegada de los viajeros. Al igual que la mayoría de los emprendimientos gastronómicos, sus dueños intentaron sostener con el delivery y la venta de productos chacinados. Pero el resultado no alcanzó.

La acumulación de deudas y la falta de un horizonte de apertura, empujó a los dueños a una posición difícil de superar. La decisión de cerrar sus puertas se venía evaluando hace varias semanas hasta el sábado que fue cuando decidieron publicar en las redes la venta del mobiliario para poder afrontar parte de las deudas.

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