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Truss rechaza impuesto a ganancias extraordinarias y presentará plan de subsidios energéticos

La primera ministra consideró que un impuesto sobre las ganancias extraordinarias reduciría los ingresos fiscales y desalentaría inversiones.

La flamante primera ministra británica, Liz Truss, se comprometió a presentar un plan de subsidios para ayudar a los hogares británicos y a las empresas a pagar las altísimas facturas de gas y electricidad y rechazó la pretensión de utilizar un impuesto sobre las ganancias extraordinarias inesperadas obtenidas por los gigantes del petróleo y el gas para financiar el paquete.

“Entiendo que las personas en todo nuestro país están luchando con el costo de vida y están luchando con sus facturas de energía. Es por eso que yo, como primera ministra, tomaré medidas inmediatas para ayudar a las personas”, dijo en su primera sesión de preguntas ante la Cámara de los Comunes, en la que confirmó que mañana hará un anuncio ante el Parlamento.

La exministra de Relaciones Exteriores asumió formalmente como primera ministra, después de haber sido elegida líder del Partido Conservador en reemplazo de Boris Johnson, que dejó el cargo en medio de una serie de escándalos.

En un breve discurso en la puerta del número 10 de Downing Street, sede del Ejecutivo y residencia oficial, Truss prometió sacar al país de la “tormenta” económica que lo sacude con un plan de reformas e inversiones para hacer frente a la crisis energética y la inflación, que alcanzó máximos históricos en la nación europea.

Según dijo, la perspectiva es que la situación empeore en 2023, por lo que es necesario tomar medidas “urgentes” para que los hogares británicos no tengan que elegir entre comer o combatir el frío.

Los hogares británicos sufrieron en abril un alza de casi 55% del tope tarifario de gas y electricidad. Y en octubre éste debe volver a subir un 80%, dejando a muchos ante la imposibilidad de pagar.

Numerosas empresas e instituciones, incluidos hospitales y escuelas, advirtieron que tendrían que hacer dramáticos recortes o incluso cerrar ante la disparada de los costos, que amenaza con un otoño de protestas y huelgas.

En su primera sesión en el Parlamento como primera ministra, Truss confirmó su plan, que incluiría congelar las facturas de los hogares en alrededor de 2.500 libras (2.870 dólares), unas 500 libras más que el límite actual, pero 1.000 libras esterlinas menos que el límite que se impondrá en octubre.

En ese sentido, la premier conservadora se enfrentó con el líder laborista Keir Starmer, quien la presionó para conocer cómo financiará el paquete de ayudas si también planea reducir los impuestos.

“El dinero tiene que venir de alguna parte”, expresó Starmer en la sesión de preguntas a la primera ministra.

Los laboristas quieren aumentar el impuesto a las ganancias extraordinarias inesperadas de las compañías de petróleo y gas, mientras que el Gobierno quiere pedir prestado, pero Truss rechazó aplicar ese impuesto e insistió en reducir otros gravámenes para promover el crecimiento y el empleo.

“Ella sabe que cada libra de beneficios extras que decida no gravar es una libra extra de endeudamiento que los trabajadores tendrá que reembolsar durante décadas”, agregó Starmer.

La líder conservadora apuntó contra los laboristas y consideró que no entienden las aspiraciones ni las oportunidades.

Según Truss, no hay nada nuevo en que un líder laborista pida más aumentos de impuestos: “Es el mensaje de los mismos impuestos y gastos de siempre”.

“No, no se pagará con un impuesto sobre las ganancias inesperadas”, reiteró también a la pregunta del líder del Partido Independentista Escocés (SNP) en Westminster, Ian Blackford.

La primera ministra consideró que un impuesto sobre las ganancias extraordinarias reduciría los ingresos fiscales y desalentaría inversiones.

Su intención es trabajar para que se use más energía del Reino Unido, incluido el petróleo y el gas del Mar del Norte y la energía nuclear en Escocia.

También defendió su plan para mantener bajo el impuesto a las sociedades, a pesar de las críticas de Starmer, con el argumento de que es importante para estimular la inversión en todo el país, creando nuevos puestos de trabajo.

Truss se reunió también por primera vez con sus ministros, para delinear los detalles del multimillonario plan de emergencia para congelar las facturas de luz y gas, cuyo costo podría ascender hasta alrededor de 100.000 millones de libras (114.299 millones de dólares).

Truss nombró el gabinete más diverso de la historia, en el que destaca la asignación de las cuatro principales carteras de gobierno a mujeres y representantes de las minorías que integran el país.

Por primera vez en Reino Unido, ningún hombre blanco ocupará los ministerios de Finanzas, Interior y Relaciones Exteriores ni tampoco el cargo de viceprimer ministro, reportó la cadena BBC.

Sin embargo, al igual que la premier, los nuevos funcionarios representan posturas ultraliberales y conservadoras y casi todos salieron de las escuelas de la élite británica, desde el exclusivo internado para chicos de Eton a las prestigiosas universidades de Oxford y Cambridge.

La premier designó a Kwasi Kwarteng como ministro de Finanzas, a James Cleverly en Relaciones Exteriores y a Suella Braverman como ministra del Interior.

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