Según un relevamiento del Observatorio Universitario de la Ciudad de la Universidad Fasta, los visitantes de entre 18 y 30 años organizan el traslado a Mar del Plata entre una semana y un mes antes. Seguridad, precios e higiene urbana, las principales preocupaciones.
Los jóvenes de entre 18 y 30 años que vienen a Mar del Plata tienen una estadía promedio de 6,6 noches y la mayoría viaja con amigos, según un relevamiento del Observatorio Universitario de la Ciudad de la Universidad Fasta.
El estudio toma en cuenta 3035 encuestas realizadas durante las temporadas de verano comprendidas entre 2021 y 2026. El 37 % son jóvenes de entre 18 y 30 años, con una edad promedio de 24 años, mientras que el 63 % restante está compuesto por no jóvenes, con una edad promedio de 47 años.
El relevamiento indica que, lejos de ser algo marginal, el turismo joven convive con otros perfiles y aporta dinámicas propias al funcionamiento del sector en la ciudad.
Entre los principales hallazgos, se destaca que, en el 49,2 % de los casos, este grupo etario viaja con amigos; la mayoría organiza el viaje con poca anticipación (el 55,6 % lo hace entre una semana y un mes antes); e internet es la herramienta central para decidir alojamiento, transporte y actividades en general.
En tanto, siete de cada diez jóvenes planifican su viaje online y muestran una lógica “flexible, espontánea y adaptable”.
En cuanto a la estadía, el promedio es de 6,6 noches, apenas por debajo del registrado entre los mayores de 30 años (7 noches). Esto confirma que el turismo joven no se limita a escapadas breves.
Los alojamientos más frecuentes son casas y departamentos alquilados, elegidos principalmente por el precio y la ubicación.
Otro punto sobresaliente de la encuesta es que la experiencia juvenil en Mar del Plata se organiza alrededor de la sociabilidad, la vida nocturna y el uso intensivo del espacio urbano.
Bares, cervecerías, salidas nocturnas y espectáculos musicales tienen mayor peso entre los jóvenes, mientras que la playa y el mar aparecen como un componente transversal compartido con todos los grupos etarios.
A su vez, el estudio muestra que no existen “dos Mar del Plata”. Jóvenes y no jóvenes recorren los mismos espacios, usan los mismos servicios y coinciden en playas, centros comerciales y circuitos gastronómicos, aunque con ritmos, horarios y expectativas diferentes.
“La diferencia no está en el destino, sino en la forma de vivirlo”, sostiene el informe coordinado por Gabriel Coronello Aldao.
En términos de percepción, los visitantes de entre 18 y 30 años identifican a Mar del Plata principalmente con el mar, la costa y la experiencia compartida. En tanto, los mayores destacan más los circuitos urbanos tradicionales y el descanso. Para ambos grupos, la satisfacción es altísima: el 98 % de los encuestados afirma que volvería y recomendaría la ciudad, sin diferencias significativas por edad.
En relación con las demandas de mejora, el estudio apunta a un núcleo de preocupaciones compartidas. Seguridad, precios e higiene urbana aparecen como los principales aspectos a fortalecer, lo que muestra que los desafíos centrales del destino son “estructurales y transversales a la edad”.
Las diferencias no se observan tanto en los temas señalados como en la intensidad de los reclamos: mientras los jóvenes enfatizan con mayor frecuencia la oferta de salidas nocturnas y el transporte público, los visitantes mayores de 30 años mencionan más los problemas de tránsito y estacionamiento.
El informe plantea que comprender el turismo joven “es clave” para pensar políticas turísticas, planificación urbana y estrategias de promoción. “No se trata de segmentar para separar, sino de reconocer que en un mismo territorio conviven experiencias distintas”, concluye.