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Deportes 15 de mayo de 2018

Un argentino pone en jaque a la FIFA por el uso del aerosol de los árbitros

Desde que cambiaron las autoridades por el escándalo de corrupción la FIFA decidió romper el acuerdo de palabra y comenzó a utilizar otros sprays.

A menos de un mes del inicio del Mundial de Rusia 2018, la FIFA se encuentra en plena disputa legal contra los inventores del aerosol que utilizan los árbitros para medir la distancia, el argentino Pablo Silva y el brasileño Heine Allemagne.

La Cámara Civil N°14 del Poder Judicial del Estado de Río de Janeiro rechazó la petición de nulidad de la medida cautelar dictada en primera instancia por el juez civil y comercial Ricardo Lafayette Campos, que reconocía la patente del producto en 44 países, prohibía su uso y obligaba al ente regulador a pagar 15 mil dólares por cada partido en el que sea utilizado.

Desde que cambiaron las autoridades por el escándalo de corrupción la FIFA decidió romper el acuerdo de palabra con los creadores y comenzó a utilizar sprays de otra marca. Ahora, deberá negociar con los socios argentino-brasileños o se enfrentará a pagar una cifra mucho más elevada, y tampoco le permitirá seguir usando el producto.

La empresa que creo el spray tiene una doble patente sobre el producto. La primera protege la fórmula de la espuma.

“Esta no nos da tanto respaldo en nuestra denuncia. Si alguien modifica la fórmula y hace un producto parecido, puede vender un sistema similar”, aseguró Silva. La segunda licencia es sobre el alcance del producto. “Nosotros tenemos patentado el alcance, es decir: el uso del producto. Dice que es un aerosol que se utiliza para marca la distancia reglamentaria entre la pelota y la barrera dentro de un campo de juego. Esta es la que nos protege y la que el juez tomó para prohibir su uso”, agregó días atrás Silva en nota con LA Nación.

Antes del cambio de autoridades, la FIFA había querido comprar la licencia del spray por un pago único de 500.000 dólares. Pese a la buena relación que exista en esa época con el organismo, los creadores rechazaron la oferta.

Ahora, a menos de un mes del Mundial, y sin diálogo con los dirigentes de la FIFA, los dueños de la empresa quieren que les reconozcan su trabajo. El entre regulado deberá ceder o pagar el precio de perder a uno de sus protagonistas: el aerosol.