Arte y Espectáculos

Un argentino trabajó en la animación “Más allá de la Luna” de Netflix

Agustín Ross Beraldi formó parte del equipo de realización del largometraje musical. Desde Vancouver (Canadá) trabaja para Sony Pictures Imageworks,

Agustín Ross Beraldi, animador argentino que formó parte del equipo de realización del largometraje musical “Más allá de la Luna” de Netflix, destacó el “diferencial” que aporta su mirada como director en su inserción en la industria de Hollywood y opinó que la llegada del gigante del streaming al terreno de las producciones animadas permite “transmitir historias localistas y volverlas universales”.

Así lo expresó Beraldi en diálogo con Télam desde la ciudad canadiense de Vancouver, donde trabaja para la compañía Sony Pictures Imageworks, subsidiaria de uno de los grandes estudios de Hollywood y con la que Netflix Animation se asoció para contar la historia de Fei Fei, una niña china que construye un cohete para ir a la Luna y demostrar que allí vive una diosa mitológica de la que su madre solía hablarle antes de morir.

Además, tras participar -entre otras- en la confección de la ganadora del Oscar a Mejor película animada “Spider-Man: Un nuevo universo” (2018) y en la nacional “Metegol” (2013), de Juan José Campanella, consideró que la posibilidad de rotar entre proyectos “que no tienen nada que ver en cuestiones de estilo” le permitió “no quedarse con una sola fórmula sobre cómo hacer una película”.

En esa línea, y luego de dirigir tres largometrajes independientes realizados en Argentina (el último de ellos, “Los amigos del anillo”, estrenó en agosto pasado), Beraldi agregó que en su labor busca plasmar esa experiencia a través de “una mirada más global” que le permita comprender cada segmento a animar en función de la película entera.

Justamente, el animador que apenas supera los 30 años consideró que uno de los logros de “Más allá de la Luna” había sido que los personajes reflejaran “la honestidad y la sinceridad” de las actuaciones.

Télam: ¿Cómo fueron tus inicios en el mundo de la animación?

Agustín Ross Beraldi: Empecé haciendo posproducción y trabajos en películas nacionales, pero siempre quise estudiar animación. Cuando terminé la carrera de montaje me puse a estudiar animación en una escuela online de Estados Unidos y tuve la suerte de que al mismo tiempo saliera la convocatoria para entrar a trabajar en “Metegol”, así que pude empezar a practicar en una película grande y con gente súper talentosa; eso me dio un puntapié inicial bastante grande.

T: A partir de ahí, ¿de qué forma se dio el salto desde Argentina hacia producciones internacionales?

ARB: Uno quizás entra al mundo de la animación en Argentina pensando que no hay nadie que trabaje en proyectos importantes, pero es todo lo contrario. Me encontré con gente que después me crucé en otros trabajos, y así fui creciendo en la industria nacional, hasta que surgió la oportunidad de ir a Irlanda a trabajar en el piloto de una serie, y después esa serie se mudó a Canadá, lo que me permitió entrar a Sony.

T: ¿Haber dirigido proyectos propios aporta un abordaje diferente a la hora de animar una película?

ARB: Creo que es un diferencial, aunque muchas decisiones vienen del equipo de dirección y de producción. Hay muchos animadores que se centran en lo que les toca animar y se quedan con eso. Yo quiero conocer lo más posible del proyecto para saber que cada decisión que estoy tomando sea acorde a cómo son los personajes, qué sienten en ese momento. En ese sentido sí aporta esa mirada que se obtiene a partir de hacer películas, la sensación de que no estoy animando solo tres segundos, estoy animando una película, y esos tres segundos están relacionados con otros planos y otros momentos de la película.

T: ¿Cómo fue la experiencia de trabajar en conjunto con el área de animación de Netflix para “Más allá de la Luna”?

ARB: Glen Keane, el director, que es una leyenda de Disney, trajo la visión de que la historia es algo que se quiere transmitir narrativa y emocionalmente. Así que en ese caso ya hubo una bajada de línea desde arriba; estábamos contando una historia y hablándole al espectador de algo importante. Y creo que en todas las producciones grandes en las que participé pasó eso, había una visión más global, que no se concentraba solo en la parte técnica. Me parece que lo importante es no quedarse en lo técnico sino en lo artístico; en definitiva el resultado tiene que ser emocional y no simplemente estético.

T: Después de tantos avances tecnológicos en lo digital, ¿qué cambió a la hora de animar una película?

ARB: Siempre viví la era del 3D y la insistencia en ver los detalles, tratar de que los personajes parezcan reales, con una mirada también estética y gráfica, y un interés por mostrar esos pequeños detalles que hacen específica la actuación. En “Más allá de la Luna” Glen Keane tuvo muy presente eso, él recorrió una trayectoria con dibujos animados y vivió mucho más esa transición de la tecnología, y esta vez queríamos sacarle todavía más el jugo a actuaciones más sutiles, contar con las miradas y transmitir con el lenguaje corporal.

T: ¿Cómo pensás que impacta la entrada de Netflix a la producción de películas y series animadas?

ARB: Una de las cosas que más me interesa es la posibilidad de hablarle a 198 millones de hogares al mismo tiempo y el mismo día, me parece espectacular. Creo que Netflix también está apostando a que las historias vengan no solo de una ciudad en Estados Unidos sino que haya influencias de otros lugares, y como argentino, pensar en un futuro una colaboración con Netflix desde Argentina sería increíble. A mí me llena de esperanza en ese sentido, poder transmitir ese tipo de historias más localistas y volverlas universales, y a través de una plataforma como Netflix generar ese público y difundirlas.

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