El Mundo

Un atisbo de arabidad en la Triple Frontera

En la zona viven cerca de 7.000 personas de origen árabe, divididas en las ciudades de los tres países.

por Jorge Salhani

La región de la Triple Frontera, donde colindan Argentina, Brasil y Paraguay, es un ejemplo de la posible formación de un concepto de “arabidad”, esto es, un sentimiento de pertenencia en común al mundo árabe, pero en América del Sur.

Y esa “arabidad” surge lejos de lo que se conoce como el “mundo árabe”, del que ya casi no es posible hablar dada su actual fragmentación, afirma la profesora e investigadora de estudios Árabes en la Universidad española de Málaga Rosa Isabel Martínez.

La Casa Árabe de Madrid ha llevado este asunto a su ciclo de conferencias virtuales, con una representación de expertos que han analizado la presencia de los árabes y sus descendientes en regiones lejanas a las grandes concentraciones de esa población en el continente, como el estado de San Pablo, en Brasil.

Una de ellas es la frontera entre Argentina, Brasil y Paraguay, un lugar estratégico comercialmente y rico en recursos naturales.

En la llamada Triple Frontera viven cerca de 7.000 personas de origen árabe, divididas en las ciudades de los tres países, según Juan Agulló, sociólogo en la Universidad Federal de Integración Latinoamericana (UNILA) en Foz de Iguazú, Brasil.

Los árabes, principalmente libaneses, llegaron a esta región a mediados del siglo XX atraídos por las ventajas arancelarias que facilitaba la circulación de mercancías entre Brasil y Paraguay, y también por el desarrollo del turismo en la zona, impulsado por las Cataratas del Iguazú.

Con la construcción de la represa hidroeléctrica de Itaipú, una de las principales productoras de energía del mundo, en los años 70, y la gran producción de soja se establecieron en la región otras familias del Medio Oriente, lo que acabó por crear una comunidad árabe en la zona.

De acuerdo con Agulló, la población árabe ejerce influencia comercial y cultural en la región, y también la articulación entre los países. El sociólogo ejemplifica que es grande el número de árabes que viven en Brasil y tienen negocios en Paraguay.

La Triple Frontera “es todo menos homogénea”, señala Agulló, por la variedad de idiomas y de culturas presentes en el área. Anque hay población fundamentalmente libanesa, viven allí también grupos significativos de palestinos y sirios, y también minorías chinas, japonesas e italianas.

Árabes en la Amazonía

La comunidad árabe en Brasil es el grupo de extranjeros más disgregado por el territorio nacional, explica Pedro Marcelo Staevie, economista en la Universidad Federal de Integración Latinoamericana.

Los árabes empezaron a llegar a la región amazónica de Brasil a finales del siglo XIX, con la “fiebre del caucho” en los países sudamericanos, según Staevie, y se quedaron principalmente a orillas del río Amazonas, donde navegaban los barcos de carga en el norte del continente.

Muchas de las embarcaciones eran propiedad de las familias árabes, que posteriormente abrieron sus comercios en las ciudades cercanas al río.

Estos grupos, remarca el economista, jugaron un papel importante también en la industria de la región, donde mantenían madereras, industrias de neumáticos y de procesamiento de castañas.

Algunos de estos empresarios se establecieron en otra triple frontera de la cual forma parte Brasil, el linde compartido con Colombia y Perú.

Staevie recuerda la dificultad de reunir datos sobre cuántos árabes tuvieron como destino la región, especialmente porque muchos llegaban a Brasil indocumentados y otros tenían sus nombres “aportuguesados”: el nombre Ali, por ejemplo, se tornaba Alexandre, y Boutros se registraba como Pedro.

La cultura árabe en la literatura latinoamericana

Según el periodista e investigador Abdelkhalak Najmi, de la Universidad Autónoma de Madrid, la situación respecto al idioma árabe, que al principio no solía ser bien visto en la Triple Frontera entre Argentina, Brasil y Paraguay, está cambiando.

Actualmente, dice, hay muchas escuelas que enseñan la lengua y que las personas intentan mantener este vínculo con sus lugares de origen. También existen clubes de lectura, en los que se discuten obras relacionadas con la coyuntura de Palestina, Líbano o Siria.

La integración entre las culturas árabe y latinoamericana está muy presente al la Literatura y puede ser vista en obras de autores de diferentes países, señala Najmi.

En Brasil, sirven como ejemplo los libros “De cómo los turcos descubrieron América” y “Gabriela, clavo y canela” de Jorge Amado, donde salen personajes sirios y libaneses. También “El Alquimista”, de Paulo Coelho, que tiene partes ambientadas en Marruecos.

Personajes árabes también están presentes en las obras “Cien años de soledad” y “Crónica de una muerte anunciada”, del escritor colombiano Gabriel García Márquez.

En Argentina, Jorge Luis Borges publicó el libro “El Aleph”, con relatos de personajes árabes.

EFE.

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