La posible transferencia de cuotas de captura a congeladores implicaría un duro golpe para el sector. La disparada del combustible, las deudas del estado por el IVA y el bajo valor de la merluza anticipan un invierno difícil.
Un combo de situaciones adversas pone en jaque a la flota fresquera en Mar del Plata y crece la preocupación en gran parte de la industria pesquera local.
La rentabilidad del sector viene golpeada desde hace varios años por diferentes factores y en los últimos meses la problemática se agudizó por el brusco aumento del combustible. Pero la situación puede ser más grave: el Consejo Federal Pesquero (CFP) evalúa transferir cuotas de captura de merluza de buques fresqueros hacia buques congeladores lo que significaría un golpe muy fuerte para toda la cadena.
No se trata sólo de los barcos. La flota fresquera es la que trae el pescado (principalmente merluza) para ser procesado en tierra y luego vendido por lo que una caída de la actividad golpearía más aún al sector. Por eso, cuando se conoció el proyecto de transferir las cuotas, se generó una gran preocupación en todo el rubro que incluye las plantas, la estiba y los prestadores de servicios.
La transferencia de las cuotas de captura es algo que suele hacerse. Sin embargo, en el sector fresquero denuncian que el argumento que sustenta este proyecto se basa en “datos e interpretaciones falsas”.
“Este proyecto le pega al corazón de la flota”, definió el titular de la Cámara de Frigoríficos Exportadores de la Pesca (Cafrexport), Mariano González.
“Hay una gran preocupación y no sólo en los dueños de los barcos, sino en las plantas y en toda la cadena de producción. La pesca es una industria alimenticia, que tiene dos etapas claras, la extracción y el proceso y comercialización”, explicó.
Otro dato a tener en cuenta es que, de concretarse, llega en los peores meses para la actividad en Mar del Plata. La temporada de pesca de langostino ya comenzó y hasta agosto gran parte de la flota se traslada al sur por lo que el abastecimiento de merluza en las plantas pesqueras de la ciudad se reduce mucho.
“Para el sector es un golpe muy fuerte y más en esta época que se resiente la rentabilidad. Sorprende que algo tan central se tome tan livianamente y con tanta falta de transparencia”, planteó González.
Merluza y rentabilidad
Otra problemática parta el sector pesquero es el bajo precio de la merluza, a tal punto que muchas veces no se llega a cubrir los costos de la actividad, pérdidas que se compensan con las capturas de otras especies.
Un informe de la Cámara Pesquera Argentina (Capear Alfa) indica que el precio en muelle se ubica en $1.100 por kilo más IVA y advierte que no se trata de un punto de equilibrio, sino de un “doble quebranto”. Los buques no llegan a cubrir los gastos de cada marea y las plantas procesadoras tampoco alcanzan a cubrir sus costos, que quedan por encima del precio de mercado.
A esto se suma el impacto del combustible, que atraviesa toda la cadena productiva. El aumento del petróleo incide tanto en la operatoria a bordo como en tierra y en insumos clave como transporte, energía, hielo, embalajes, redes y lubricantes, elevando los costos generales.
En paralelo, la estructura del sector también suma presión: más de 15 gremios intervienen en la actividad, en un esquema donde el 95 % de la producción se exporta y está dolarizada. En ese contexto, los aumentos en pesos impactan directamente en los costos en dólares, explica el informe.
Combustible e IVA
Si bien los problemas de rentabilidad en el sector vienen de arrastre, en la actualidad hay dos puntos principales que son el principal motivo de reclamo: el aumento del precio del combustible y las demoras del gobierno nacional en la devolución del precio del IVA.
La guerra en Medio Oriente disparó los precios del petróleo y en menos de tres meses el valor del combustible para los barcos subió más de un 30 %.
“No damos más, la situación es insostenible. Vamos a la quiebra”, definió semanas atrás Sebastián Agliano, presidente de la Asociación de Embarcaciones de Pesca Costera y Fresquera (Aepcyf) de Mar del Plata.
Agliano resaltó que el Estado Nacional “no está dando ningún tipo de respuestas” frente a esta situación “terminal” e “insostenible”, y alertó: “Va a haber un parate en la actividad y en la medida que transcurra el tiempo va a ser peor. No damos más. Nuestras empresas ya no son rentables”.
La situación motivó la presentación de dos proyectos (Acción Marplatense y la UCR) en el Concejo Deliberante para pedir asistencia.
La devolución del IVA también está frenada desde hace casi un año y en las mayoría de las empresas marplatenses la deuda es cercana a los 100 millones de pesos, según indicaron las cámaras del sector.
Ante este escenario, el reclamo no se reduce sólo a la baja del precio del combustible sino al de las retenciones (un reclamo histórico) y otro tipo de regulaciones que influyen en la cadena.
Datos dispares
Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) la actividad pesquera tuvo un crecimiento del orden del 14,3 % interanual en febrero de 2026.
Sin embargo, la situación en el sector pesquero no es homogénea y hay sectores, como el fresquero que están en retroceso.
El mismo informe indica que los desembarques realizados por los buques fresqueros se registraron con una variación a la baja de 28,7 % en relación al mismo periodo mensual del año anterior.
A su vez, sobre el acumulado enero-febrero de 2026, respecto a igual acumulado del año anterior, la caída fue de 14,1 %.
Por su parte, los desembarques realizados por los buques congeladores mostraron un incremento de 50,8 % respecto a igual mes del año anterior. En el acumulado enero-febrero de 2026, se registró un incremento de 82,4 % respecto a igual acumulado del año anterior.
Futuro
Las protestas en el sector de la pesca son recurrentes. Por motivos coyunturales o estructurales, las cámaras que nuclean a los empresarios de la actividad expresan sus reclamos en forma recurrente, al igual que los gremios.
Sin embargo, este preocupante momento de la flota fresquera motivó a que se empiecen a tender algunos puentes para encarar el problema con una visión enfocada más hacia el futuro y no reducida a la coyuntura.
“El ánimo que estamos intentando es generar una motivación de trabajar en proyectos, pero necesitamos que el estado funcione como un aliado. No hemos podido tener un diálogo fluido y claro con el estado y es necesario que los gobiernos se acerquen un poco más a ver de qué se trata”, definió Mariano González.
En ese sentido, el economista y ex funcionario municipal, puso en valor la importancia de potenciar el valor agregado que se le da al pescado en tierra.
“El recurso lo tenemos y está bien administrado pero hay que ver en qué modelo de producción ponemos al pescado que sacamos del agua. Si lo ponemos en el que genera valor o en el que no genera”, sostuvo. Y agregó: “Lo que el mundo está haciendo en pesca, países como Islandia, Noruega, Perú o Chile, es tratar de que sus productos lleguen a tierra para darle el máximo valor agregado y no largarlos a mercado como se pesca”.