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Un dormitorio aparte, así es la vida de Melania Trump en la Casa Blanca

por Guillermo García Ballescá

WASHINGTON, Estados Unidos.- La primera dama de Estados Unidos, Melania Trump, duerme en una habitación diferente a la de su marido, el presidente Donald Trump, y en ocasiones se siente relegada por el papel preponderante que ocupa Ivanka, fruto del matrimonio del mandatario con su primera esposa, Ivana, explica la periodista de la CNN Kate Bennett en su libro “Free, Melania: The Unauthorized Biography”.

En su obra, que sale a la venta este martes en Estados Unidos, Bennett, que cubre la Casa Blanca y los asuntos relacionados con la primera dama, revela las interioridades de la vida de Melania y arroja luz sobre la relación que tiene con su esposo y con Ivanka.

Dormitorio propio

Melania Trump vive en sus propias estancias dentro de la Casa Blanca, algo que convierte a la pareja presidencial en una de las pocas que no han compartido dormitorio, detalla la periodista de la cadena CNN en su obra.

La primera dama no solo hace su día a día en habitaciones distintas a las que concurre Donald Trump, sino que además decidió ubicarse en una planta diferente a la que reside su marido.

El libro describe las incomodidades relacionadas con vivir en este histórico edificio, y es que, a pesar de que la residencia ocupa más de 9.000 metros cuadrados, la mujer del comandante en jefe no puede caminar por los jardines del complejo cuando le plazca, abrir una ventana sin la autorización del Servicio Secreto o regular el termostato a su antojo.

Una voz poderosa en el ala oeste

Melania Trump tiene más poder del que realmente aparenta en el Ala Oeste de la Casa Blanca, donde están situadas las oficinas del poder Ejecutivo.

Por ejemplo, Bennett señala que la primera dama fue directamente responsable del despido de Mira Ricardel, asesora adjunta de Seguridad Nacional de Trump, después de que ambas mujeres tuvieran sus rencillas en el viaje de la esposa del mandatario a Africa en 2018.

En noviembre del año pasado, la Casa Blanca anunció la salida de la consejera después de que la oficina de la primera dama pidiera abiertamente su despido.

Según medios de comunicación, Ricardel se enfrentó con el personal de la primera dama por una cuestión relacionada con el viaje de Melania a Africa: El diario The Wall Street Journal informó de que Melania sospechaba, además, que Ricardel había filtrado historias negativas sobre ella y su equipo a la prensa.

La primera dama fue también responsable -narra el libro- de que la Casa Blanca decidiera prescindir en 2017 de la jefa de Servicio Angella Reid, que se encargaba de supervisar las actividades administrativas de la mansión presidencial.

Calma tensa entre Melania e Ivanka

La relación entre la esposa de Donald Trump e Ivanka Trump no es tan amigable como antes del desembarco de la familia en la Casa Blanca, exponen en “Free, Melania: The Unauthorized Biography” fuentes del entorno de la primera dama.

A pesar de la aparente relación cordial que ambas mujeres comparten, la figura sin precedentes y no oficial de “primera hija” que ocupa Ivanka molesta a Melania, argumenta Bennett, ya que en ocasiones se siente relegada a un segundo plano y ha causado algo de drama en el seno familiar.

Esa tensión quedó ejemplificada cuando Melania llevó una gabardina de Zara con el polémico mensaje “I really don’t care, do u?” (realmente no me importa, ¿(y) a ti?) durante una visita a la frontera con México en junio de 2018 a centros de detención de menores inmigrantes.

En opinión de Bennett, se trataba de un mensaje dirigido a Ivanka: “Creo, y todavía lo hago, que la gabardina fue un dardo (dirigido) a Ivanka y sus intentos casi constantes de vincularse a puntos positivos de la Administración”, escribe la periodista.

El perro que no fue

Una anécdota curiosa y aparentemente irrelevante que revela la autora, y que demuestra la influencia que la primera dama tiene sobre el presidente de Estados Unidos, es el hecho de que, a petición de Melania, los Trump estuvieron a punto de comprar un perro para la residencia presidencial a pesar de la conocida aversión del jefe de Estado hacia las mascotas y su fobia a los gérmenes en general.

Bennett asegura que este deseo estuvo tan cerca de materializarse que Melania incluso estuvo averiguando detalles sobre razas y los cuidados que un perro requiere.

Finalmente, la familia decidió que el conocido como mejor amigo del hombre no tenía sitio en sus corazones, o al menos en su casa.

EFE 

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