Las clases para aprender a deslizarse en las olas tienen cada vez más adeptos. Precios y claves para entender dos deportes que ya son una tradición de la ciudad.
Mar del Plata es la Capital Nacional del Surf: aquí nació el deporte a nivel nacional y los pioneros “domadores de olas” todavía se animan a internarse en alguna playa local para derrochar talento. Si bien existen los autodidactas, actualmente proliferan escuelas en las que se puede aprender a surfear e incluso entrenar para mejorar la técnica.
Es un fenómeno que no pasa de moda: cada vez se suman más fanáticos. Las clases pueden ser individuales o grupales y los especialistas aseguran que, con la primera lección, el aprendiz ya puede pararse sobre la tabla. También está ganando adeptos al stand up paddle (SUP). No hay limitaciones en cuanto a la edad, aunque recomiendan que los alumnos sepan nadar o, al menos, flotar.
La clase comienza sobre la arena, ya que la primera etapa consiste “en una entrada en calor, seguida de la parte teórica donde se les explica cómo pararse, para qué lado hacerlo y la familiarización con la tabla, entre otras cuestiones”, explicó Maximiliano Prenski, varias veces campeón argentino de surf y fundador en 1993 de la Escuela de Surf Mar del Plata, que funciona en Biología (Playa Grande) todos los días del año, de 9 a 19.
Luego de esa media hora inicial, los aprendices van al mar con todo el equipamiento (traje y tabla especial de material soft para evitar lesiones), siguiendo las instrucciones del profesor y poniendo en práctica la teoría.
Así, permanecen en el agua durante una hora. “Con la primera clase ya se paran”, aseguró el surfista.
Sin embargo, recomendó “tomar una clase para ver si te gusta y después poder seguir”. “Siempre te vas perfeccionando, ya sea en la técnica, en cómo correr la ola más larga o cómo bajarla”, explicó.
La escuela cuenta con paquetes de 10 o 20 clases y la edad mínima para comenzar es de cinco años, sin límite de edad máxima. Además, Prenski reiteró que “los alumnos sepan nadar o al menos flotar”, aunque resaltó que “las clases se dan en una playa súper segura, como es Playa Grande; no van a lo profundo, sino que están en un marco muy cuidado”. El precio de las clases grupales, con todo el equipamiento incluido, parte de los 30 mil pesos.
Con remo
Una variante del surf que ganó adeptos en los últimos años es el stand up paddle (SUP), que invita a deslizarse parado sobre la tabla impulsándose con un remo. Existen diversas modalidades, como las travesías, e incluso también se pueden “correr” olas.
Una de las escuelas especializadas en esta disciplina funciona en la playa del Torreón del Monje, bajo la dirección de Maximiliano Prenski y la coordinación de la profesora Andrea Domingorena.
Las lecciones, individuales o grupales, duran una hora: “Tienen 10 minutos de entrada en calor, otros diez minutos de teoría y los restantes 40 en el agua”, describió la instructora, quien añadió: “El SUP tiene muchos adeptos, especialmente marplatenses, y cobró auge después de la pandemia”.
La gran diferencia con el surf radica en “el uso del remo y en que aquí estás parado, mientras que en el surf te deslizas sobre la tabla acostado y recién después te parás”, detalló.
Para las clases, a los alumnos se les proporciona todo el equipamiento. Las tablas son de material soft para no lastimarse y son más gruesas que las de surf; por lo tanto, flotan más y facilitan el aprendizaje.
La edad mínima para las lecciones es de 5 años y no hay límite de edad máxima. Domingorena resaltó la seguridad con la que cuentan para las instrucciones acuáticas. Según su experiencia, la franja etaria comprendida entre los 30 y 50 años es la más adepta a la práctica de este deporte, aunque en el último tiempo “creció mucho la participación de chicos entre los 7 y 13 años”. La escuela cuenta con área recreativa, nivel 1 y avanzados, transformando la práctica del deporte “en una forma de vida”, afirmaron los instructores.