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La Ciudad 20 de junio de 2016

Un oficio que resurge con la crisis

"Cuando el zapatero trabaja mucho es porque la situación económica no es muy favorable, eso es histórico" reconoció uno de los consultados por LA CAPITAL. Aumentaron trabajos básicos como "cambio de fondo o de suela".

Quienes se dedican a la compostura de calzado siempre tienen buen caudal de trabajo, sobre todo en otoño e invierno. Pero este año, reconocen que la demanda de arreglos se ha incrementado.

“Cuando el bolsillo está dulce siempre se desecha. Esto no es exclusivo de este rubro, sino de todos. Nosotros lo vemos en el calzado, cuando hay dinero, lo que se rompe se tira y se cambia, cuando no hay, se arregla” reconoce
Sergio Pellicore de “Los melli”.

En ese sentido reconoció que, si bien la compostura de calzado tiene una temporada fuerte lógica cuando comienza el frío, “el trabajo ha ido subiendo, paulatinamente, desde unos años”. Y aseveró: “cuando el zapatero trabaja mucho es porque la situación económica no es muy favorable, eso es histórico”.

Hay arreglos que son básicos, independientemente de la situación económica, pero el cambio de suela (o fondo completo) como le llaman en la jerga, es lo que más crece cuando el sueldo no rinde, reconoció.

Cuestiones de conveniencia

“Este año hay más pedidos de cambio de suela completa, que, en comparación con lo que sale un calzado nuevo, es mucho más accesible o conveniente”. Si bien no quiso dar muchos detalles en comparación de costos, aseguró que “generalmente, lo conveniente es arreglar el calzado de buena calidad. Hacemos hincapié en que no conviene arreglar un calzado si el arreglo cuesta lo mismo que comprar un par nuevo de gama media”.

Parchecitos, costuras, pegados, tapitas antideslizantes, asegura que son trabajos “que se realizan siempre”. En tantos hay otros que tienen que ver, con las modas y las calidades -pero ojo, no los precios-.

“Mucho tiene que ver el tipo de calzado que está de moda en cada temporada. Cuando se usan plataformas, se requieren más arreglos. Cuando la moda es otra, los tipos de arreglos que se requieren son otros también.

Por otra parte sobre la influencia de la calidad de los zapatos que pueda demandar un arreglo más rápido, independientemente de la cantidad de uso, Pellicore reconoció que “todo tiene que ver con todo”. En ese sentido observó que “a veces no tiene que ver con el precio que se pagó. Un zapato caro no asegura un determinado rendimiento, porque muchas veces el zapato cuesta porque tiene determinada marca, porque se vende en determinado lugar o porque es muy bonito, pero no significa que sea de buena calidad”.

Zapatero01

Reformas, a la orden del día

Roberto López, de Sabater, reparación de calzado, que hace 2 años y medio tiene un local cerca del centro, asegura que “siempre en otoño-invierno tenemos mucho trabajo”.

En ese sentido, su señora, Cristina, aseveró que “hay gran cantidad de demanda, incluso trabajamos con clientes de la zona, y estamos tomando alrededor de 40 trabajos por día”.

Roberto y Cristina, además de realizar, con la ayuda de su hijo, los arreglos más comunes de cambios de suela, tapas y costuras, se dedican a la renovación total de calzado de temporadas antiguas, especialmente botitas y botas, pero también zapatillas.

“Muchas veces a uno le queda una bota de buena calidad, en buenas condiciones, pero con un formato antiguo y a la persona le conviene hacerle una reforma que guardarlas y comprar un par nuevo”. Y ejemplificó que hay muchas cosas que se pueden hacer, desde reformar tipos de tacos, suela completa, cambiar redondear puntas -por ejemplo de stilettos muy pronunciados- acortar o alargar la caña, teñir, etc.”.

“Cada trabajo es único, no se hace en serie y las posibilidades de recuperar un calzado son muchísimas, claro que conviene si es de buena calidad” indicó.

En ese sentido, calculó que “por el 50 por ciento del valor de un calzado de mediana calidad nuevo, se puede reformar como a nuevo una bota, por ejemplo, con modificación de caña, de suela y reforma de la punta, incluso, modernizarla”. En tanto, Cristina apuntó que “con las zapatillas, hay mucho que se puede hacer, se pueden recuperar las puntas, las partes del talón que son las que más se rompen, cambiar las bases -a veces se parten-“.

La imitación del cuero

Hay mucho trabajo en lo de Roberto y Cristina. Por eso lamentan que, a veces algunos clientes dejan el calzado para arreglar y nunca los pasan a buscar. Eso, además del tiempo y el costo de los arreglos, hacen que deban cobrar seña para aceptar el trabajo. “Tengo un altillo lleno de arreglos que nunca vinieron a buscar” contó Roberto y reconoció que “la seña -al menos el 50%- es una garantía, porque cada trabajo lleva tiempo y materiales”.

El zapatero, que además de este local que tiene hace dos años y medios, ha tenido otros en distintos barrios de la ciudad y que ha trabajado en el rubro también en España y en La Florida.

Por otra parte reconoció que en los últimos tiempos, el surgimiento de nuevos materiales alternativos e imitaciones de cuero “que parecen iguales”, genera desafíos y problemas. “Hay materiales sintéticos que, a la vista y si uno no es experto, pasan por cuero, pero no lo son. Algunos son mejores que otros, pero tienen vencimiento.

Cuando pasa cierto tiempo y uso, se van degradando, se les forman ampollitas, o se desintegran. Trabajos con calzado de ese material no podemos tomar, porque ¿cómo le explicamos al cliente?”, señaló.

Aquella hiperinflación

Daniel, tiene su negocio de compostura de calzado desde hace 39 años en el mismo lugar (zona comercial de San Juan) y asegura que siempre tiene mucho trabajo. “En los 80, con la hiperinflación llegué a tener 6 empleados, ahora la situación no está igual” señaló.

Cambio de tapitas y media suela es el trabajo más común, pero asegura que se realizan muchas otras tareas, como las reformas de calzado. “Con los cambios y la variedad de materiales que han surgido, los tipos de arreglo van cambiando”. Pero reconoció que “el que entiende de calzado, aprecia y reconoce que, a veces, es conveniente arreglar un zapato, a comprar uno nuevo. Siempre es mejor un zapato de cuero, pero tiene un precio que no es para todos” indicó.