En la Asociación de Institutos de Enseñanza Privada de Argentina reconocen que el dispositivo aporta al aprendizaje, pero abrió nuevos frentes dentro del aula.
Desde la Asociación de Institutos de Enseñanza Privada de Argentina (Aiepa) calificaron la llegada del teléfono celular a las aulas como “un recurso valioso”, pero reconocieron que también trajo aparejadas problemáticas como las apuestas digitales.
“Es una herramienta útil para el proceso de enseñanza-aprendizaje en tanto y en cuanto sea bien utilizado”, señaló el secretario de Aiepa, Martín Zurita. También reconoció que con el dispositivo irrumpieron en las escuelas “algunos conflictos difíciles de resolver, como el bullying y las apuestas, entre otros, y hoy no hay consenso absoluto en que debería prohibirse su utilización”.
Así las cosas, contó que algunas instituciones educativas “lo prohíben y otras creen oportuno la restricción, con uso con fines estrictamente pedagógicos”. De todas formas, Zurita consideró “fundamental” el rol del docente en la clase, ya que es “quien debe monitorear que esta herramienta sea utilizada adecuadamente”. Y resaltó: “Los colegios necesitamos que los progenitores se involucren en estas problemáticas, porque si familia y escuela van en la misma dirección, parte del éxito estará asegurado”.
Por su parte, la inspectora jefa regional de la Dirección General de Educación Privada (Diegep) de la provincia de Buenos Aires, Carolina Di Alessio, destacó la “convivencia digital” que incluye el uso de celulares y “los reglamenta en cada institución escolar a través de los Acuerdos Institucionales de Convivencia (AIC)”.
A través de los mismos, dijo que “se identifican las situaciones conflictivas más frecuentes y se proponen acciones para prevenirlas”, a la vez que recordó que desde la Dirección General de Cultura y Educación (Dgcye) trabajan “sostenidamente en la elaboración de estrategias pedagógicas vinculadas al uso responsable de los dispositivos móviles en el aula”.