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Una jueza de familia explica la complejidad en las adopciones

El primer padre sustituto de un niño que no crece en el seno de su familia biológica es el Estado, explicó la jueza de familia Alejandra Obligado. En el proceso, remarcó, se deben garantizar al chico tres derechos básicos: identidad, salud y educación.

Cuando se habla de la adopción, son numerosos los factores que hay que tener en cuenta, aunque la mayoría de la gente no los conoce en profundidad.

La Dra. Alejandra Obligado, titular del Juzgado de Familia N.º 5, explicó en detalle algunos de ellos, y todo el proceso que vive un niño o un joven antes de conseguir una familia.

Creando familias desde el más débil



En primer lugar, la doctora Obligado hizo una aproximación a definición formal de adopción, que se trata de “un proceso jurisdiccional, construido desde el derecho, para crear familias”. Sobre esto, remarcó la importancia de que a partir de la adopción se crea una familia nueva, pero aclaró que esta siempre comienza a partir del niño, y que es en base a la necesidad del niño de tener una familia que esta se forma. “A veces es difícil escucharlo para los papás que están en la lista de espera de adopción, porque ellos también tienen una necesidad, que es la de ser padres. Pero la construcción adoptiva, desde el derecho, está construida desde el más débil. Aunque no podamos tener hijos somos adultos, somos capaces, tenemos un otro que nos ama y nos contiene, y tenemos a nuestra familia”, explicó la jueza. En este sentido, remarcó que, por el contrario, al niño que está esperando ser adoptado se encuentra en una situación de gran soledad.

El camino hacia la adopción

Para tener en cuenta, antes de que un chico se encuentre en una lista de adopción, pasó por un proceso largo, y en muchas ocasiones cargado de sufrimiento.

La doctora Obligado explicó que el primer padre sustituto de un niño que no puede ser criado en el seno de su familia biológica es el Estado. “El estado aparece como el padre sustituto de esos padres biológicos que no pudieron, por incapacidad, por patologías, por negligencia o por maltrato cuidar a ese niño en el ámbito familiar. Por lo tanto lo sano es que otro cuide a ese niño, y ese otro es el Estado”.

Durante un plazo, de seis meses como máximo, el Estado es custodio del niño. Mientras tanto, se busca recomponer la situación de la familia biológica, para que la criatura pueda volver con ella. En este sentido, la jueza destacó la importancia de tratar de volver a reunir a la familia, aunque remarcó que para ello se le deben garantizar al chico tres derechos básicos: identidad, salud y educación.

Si pasado el plazo correspondiente es imposible que el niño vuelva a vivir con su familia biológica, entonces comienza el trabajo del juez, que consiste en buscarle una familia alternativa. “Obviamente tengo que trabajar con el niño o niña, porque hay que pasar ese duelo de no tener la posibilidad de ir con tu familia biológica. Ese trabajo se va haciendo en conjunto con los hogares”. Así es como comienza el proceso de búsqueda de una familia adoptiva, en la que hay que tener en cuenta todas las realidades, tanto la del niño como la de los papás que quieren adoptarlo.

La jueza de familia también explicó que muchas veces, las situaciones se complican, porque la familia adoptiva no se adapta a la realidad del chico, o porque este tiene hermanos mayores de los que no puede separarse, entre otros motivos.

La magistrado destacó la importancia de que las parejas que están esperando adoptar sean muy sinceras y realistas sobre las expectativas que tienen, para evitar adopciones frustradas.

En cuanto a la situación actual en Mar del Plata, se refirió a ella como “crítica”, ya que hay mucha población infantil en instituciones esperando su adopción.

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