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Interés general 29 de septiembre de 2026

Una momia, un ataúd y una máquina de Pac-Man: los objetos más insólitos que los argentinos guardan en depósitos

Un relevamiento de una empresa de almacenamiento entre más de 140.000 objetos encontró una particular colección de pertenencias que sus dueños prefieren conservar antes que desprenderse de ellas. Hay recuerdos de infancia, piezas antiguas y hasta un kayak de cuatro metros.

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¿Qué hace una momia en un depósito? ¿Y un ataúd que parece salido de una obra de teatro? La respuesta, en ambos casos, tiene que ver con una costumbre cada vez más extendida: guardar objetos que ocupan demasiado lugar en casa, pero de los que sus dueños no están dispuestos a desprenderse.

Un relevamiento realizado por SpaceGuru entre los más de 140.000 objetos almacenados por sus clientes permitió elaborar un particular ranking de las pertenencias más curiosas que pasan por sus depósitos. La lista incluye desde una máquina de Pac-Man hasta una piedra de grandes dimensiones, además de objetos vinculados con recuerdos familiares, hobbies y otras historias personales.

El primer puesto lo ocupa una réplica de una momia egipcia, guardada como una pieza decorativa capaz de despertar la curiosidad de cualquiera que se cruce con ella.

momia

En segundo lugar aparece una máquina de Pac-Man, uno de los símbolos de los videojuegos de la década de 1980 y una pieza especialmente valorada por los aficionados al entretenimiento retro.

arcade

El tercer objeto de la lista es bastante más voluminoso: un kayak de cuatro metros. Sus propietarios lo conservan a la espera de volver a utilizarlo en alguna travesía, aunque mientras tanto necesita un lugar propio fuera de la vivienda.

kayak

La lista continúa con una serpiente de madera de gran tamaño, que puede ser utilizada como elemento decorativo o estar vinculada con la taxidermia, y una piedra de dimensiones significativas que su dueño conserva por el valor sentimental asociado a un momento o lugar determinado.

Otro de los objetos que aparece en el ranking es un ataúd teatral, de diseño elaborado y aspecto dramático, que no estaría destinado a un uso funerario convencional sino que habría formado parte de una obra de teatro o una producción artística.

También hay lugar para un barril de vino, asociado a las tradiciones vitivinícolas; un bebé de juguete, conservado como recuerdo de la infancia; una máquina de coser antigua, vinculada con generaciones anteriores y los antiguos oficios de costura; y, en el décimo lugar, un candelabro que sus dueños mantienen guardado a la espera de volver a encontrar un lugar en la casa.

Entre el espacio y los recuerdos

El ranking busca mostrar que detrás de los objetos almacenados no siempre existe una cuestión práctica. En muchos casos, se trata de pertenencias que dejaron de tener un uso cotidiano pero que sus propietarios todavía no quieren vender, donar, reciclar o directamente descartar.

“Los objetos cuentan historias: desde colecciones inesperadas hasta piezas únicas con un enorme valor sentimental”, señaló Luciana Maldonado, directora de Marketing de SpaceGuru.

La empresa, una startup argentina fundada hace siete años, se dedica a gestionar espacios de almacenamiento y logística mediante herramientas digitales. Su propuesta está vinculada también con la economía circular, a partir de la posibilidad de que los objetos tengan una segunda vida mediante la venta, la donación o el reciclaje.

candelabro

El fenómeno se relaciona además con un problema cada vez más frecuente en las grandes ciudades: viviendas más pequeñas y una cantidad creciente de pertenencias que sus propietarios quieren conservar.

En ese contexto, el depósito termina convirtiéndose en una suerte de extensión de la casa. Y entre cajas, muebles y objetos de uso cotidiano pueden aparecer también una momia, un ataúd teatral, una máquina de Pac-Man o una piedra que, aunque para cualquiera pueda parecer insignificante, para su dueño tiene una historia que justifica seguir guardándola.