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Policiales 19 de enero de 2026

Una mujer de 82 años reclama el cuadro robado por los nazis que apareció en Mar del Plata

Una pericia de la Academia Nacional de Bellas Artes confirmó la autoría y el origen de la obra, expoliada al galerista judío Jacques Goudstikker. Desde Estados Unidos, su nuera reclama que la Justicia federal ordene la devolución del retrato hallado en un chalet de la ciudad.

La Justicia Federal de Mar del Plata dio un paso clave en la investigación por el cuadro robado por el régimen nazi que apareció colgado en una vivienda de la ciudad: una pericia oficial confirmó que la obra formó parte de la colección del galerista judío Jacques Goudstikker, despojado de su patrimonio durante la Segunda Guerra Mundial.

Se trata de “Retrato de una dama”, una pintura del siglo XVIII atribuida al artista italiano Giacomo Antonio Melchiorre Cerutti, conocido como Il Pitocchetto. El informe fue elaborado por dos expertos de la Academia Nacional de Bellas Artes y difundido esta semana por el Juzgado Federal local.

La confirmación refuerza el reclamo de Marei von Saher (82), nuera de Goudstikker y única heredera, quien desde Connecticut, Estados Unidos, exige la restitución de la obra. El caso es inédito en la Argentina: es la primera vez que la Justicia debe resolver el destino de una pieza de arte vinculada al expolio nazi.

Según el informe pericial, de casi 20 páginas, la pintura perteneció a la colección que Goudstikker había reunido en los Países Bajos antes de huir del avance del nazismo. En mayo de 1940, el marchante escapó de Ámsterdam junto a su esposa y su hijo, pero murió durante la travesía. Su galería, con más de mil obras, quedó en manos del régimen nazi.

Gran parte de ese acervo fue apropiado por Hermann Göring, uno de los jerarcas del Tercer Reich y ávido coleccionista de arte. Otras piezas fueron vendidas, subastadas o dispersadas tras la guerra. El retrato ahora investigado figura en los archivos fotográficos originales de Goudstikker, lo que permitió reconstruir su procedencia.

La obra fue atribuida durante años a distintos pintores, entre ellos Vittore Ghislandi (Fra Galgario), pero la pericia ratificó que fue realizada por Cerutti. Su valor de mercado ronda hoy los 250 mil euros, aunque su relevancia histórica y simbólica supera ampliamente cualquier estimación económica.

El expediente se inició en agosto del año pasado, cuando el cuadro apareció en una publicación inmobiliaria: colgaba en el living de un chalet marplatense puesto en venta. La vivienda pertenecía a Patricia Kadgien y Juan Carlos Cortegoso. Kadgien es hija de Friedrich Gustav Kadgien, un financista alemán vinculado al nazismo.

Tras un allanamiento, el cuadro fue entregado a la Justicia. La pareja presentó un supuesto recibo de compra de un museo de Colonia y sostuvo que la obra había estado durante décadas en el ámbito familiar. Ambos están imputados por encubrimiento en una causa que lleva adelante el fiscal federal Carlos Martínez, con la intervención de la PROCELAC.

En paralelo, el juez federal Santiago Inchausti aguarda un informe solicitado a la DAIA, que actúa como amicus curiae. El documento aportará el marco histórico y jurídico internacional sobre la restitución de bienes culturales expoliados por el nazismo y podría ser determinante para resolver el destino de la pintura.

Los abogados de la heredera sostienen que, una vez incorporado ese material, el juez estará en condiciones de ordenar la restitución del cuadro, independientemente de que continúe la investigación penal.

“Estamos siendo observados por la comunidad internacional”, advirtieron los querellantes, al subrayar la trascendencia del caso. Desde la familia Goudstikker aseguran que seguirán “hasta las últimas consecuencias” para recuperar una obra que consideran parte de un patrimonio robado durante el Holocausto.

La decisión final quedará ahora en manos de la Justicia marplatense, que deberá definir no solo quién se queda con el cuadro, sino también el alcance penal del caso en un contexto histórico de enorme sensibilidad.