Mejoró notoriamente su defensa, incrementó sus porcentajes de libres y se benefició con un superior aporte de sus relevos. Así venció 80-73 a Racing de Avellaneda. Este jueves recibirá a Quilmes en el clásico de barrio.
por Marcelo Solari
El primer triunfo en la nueva temporada de la Liga Argentina de Básquetbol se hizo esperar. Pero finalmente llegó para Unión, en una noche en la que pagó varias de sus cuentas pendientes tras vencer a Racing Club de Avellaneda, 80 a 73. La primera, defendió como es debido (había llegado a este juego con 94,4 puntos en contra); la segunda, enderezó la puntería desde la línea de libres (75%). Y la tercera, sus relevos estuvieron a la altura, con un aporte consistente.
Los dos equipos desplegaron un elevado poder ofensivo en el cuarto inicial. Por virtudes propias y también por carencias defensivas de uno y otro.
Unión marcó una leve ventaja en el inicio con su habitual capacidad para las transiciones veloces, pero Racing respondió con los espacios que supieron encontrar y capitalizar Fernando Fuenmayor y Matías Núñez. Y en la medida que los de Avellaneda consiguieron frenar el poder de esas réplicas del “celeste”, se adueñaron del trámite.
Unión comenzó a pagar con sus licencias atrás y recibió 26 puntos en el cuarto inicial. La puntería exterior de Matías Bernardini (4 de 5 triples en el primer cuarto) lo mantuvo a flote pero estaba claro que algo tenía que cambiar drásticamente en el apartado defensivo.
El camino a seguir quedó expuesto en el segundo segmento. De 26 lo bajó a 14 a Racing. La actitud se modificó, apareció la intensidad, la atención para cambiar asignaciones o cerrar líneas de pase y Racing comenzó a complicarse. Regresaron las chances de correr y el local disfrutó de buenos minutos. El líder de esa imagen recuperada fue Mika Montoya, quien estuvo muy activo para enfocarse en su asignación y también para auxiliar a sus compañeros. El efecto se propagó rápido, Unión volvió a correr y obtuvo buenas ventajas.
Que supo trasladarlas al inicio del segundo período. Unión tuvo variantes ofensivas, impulsado por la decisión de Álvaro Yarza de atacar la canasta y tomó una máxima renta de 53-40. A esa altura, Racing, que ya había perdido por lesión a Mariano Fernández Gago (se golpeó una mano en la última jugada del primer tiempo), afrontó la cuarta falta personal de Luciano Silva y la lesión de Rafael Rosende (tobillo derecho) que lo sacó del partido.
Parecía estar en serios problemas. Pero el visitante se hizo fuerte en la adversidad. Renovó su contracción defensiva y adelante dejó de abusar del tiro abierto, se pasó mucho mejor el balón y le trasladó la presión a Unión.
Hasta el tramo final, aún con Unión siempre en control, no hubo definiciones. Al local le costó cerrar el juego y Racing luchó hasta donde pudo. Un triple clave de Guillermo Navarro y un tiro de riesgo anotado por Bernardini abrieron la puerta y el tercer tapón de Matías Carneglia en el partido sentenció la historia.
Unión 80
G. Navarro 15, A. Yarza 15, M. Bernardini 18, M. Carneglia 7 y J.I. Bellozas 9 (FI). T. Flossi 7, J. Barrionuevo 2, M. Montoya 7. DT: Juan Aquino.
Racing Club 73
G. Terrera 4 (x), L. Silva 8, F. Fuenmayor Montiel 23, R. Rosende 7 (lesionado) y M. Núñez 15 (FI). M. Fernández Gago 2 (lesionado), T. López Estela 2, J.P. Corbera 0, G. Fernández 4, J. Torrens 8, T. Sterz 0. DT: Juan Pablo Boadaz.
Estadio: Polideportivo Islas Malvinas.
Árbitros: Raúl Lorenzo y Guillermo Di Lernia.
Parciales: 23-26, 46-40 y 59-51.