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Opinión 4 de marzo de 2026

Usar bien el idioma, porque es La Patria que va con uno

Leonardo Z. L. Tasca

-Urge atender las irregularidades léxicas-

En argentina se da un fenómeno muy particular con relación a la buena utilización del idioma, además de utilizar en forma errónea algunas expresiones, también se da la insistencia de querer imponer por medio del uso cotidiano, vocablos que ni siquiera se acercan al significado, tal es el caso de la palabra “sofisticado”, que así escrita es asentada y hablada por casi todos los comunicadores y políticos.

Es importante saber que “el gusto” por las palabras correctamente escritas y bien pronunciadas es sinónimo de la cultura de un pueblo, y esas observaciones provocan distinción e identidad. Es como que algunos hablantes cometen metonimia (meta, cambio, y onoma, nombre) que es una figura retórica que consiste en designar una cosa con el nombre de otra, pero esto debe hacerse cuando hay una relación que une o se observa alguna semejanza, hacerlo de otro modo es directamente “una burrada”; como ejemplo, “un ejército de cien lanzas”, o “respetar las canas de uno”, también “el olivo, por la paz” y “la risa, por la alegría”.

Hay como la reiteración de una mala tropología, que es una figura que consiste en emplear las palabras con diferentes sentidos del que usualmente tienen, así el tropo comprende a la sinécdoque, la metáfora y la metonimia, todo ello es utilizado sin conocer mínimamente las reglas. Sucede que cuando se les hace notar la equivocación, caen en un simplismo argentino, “pero usted me entendió, ¿verdad?, pues todos lo dicen de ese modo”. Además, todos los que cometen el yerro idiomático insisten en que quiere decir eso: algo que deslumbra, bello y caro, excelente, o grande y lujoso, extravagante, cuando quiere decir burdo, falso o la acción de falsificar con engaños.

Pocos saben lo que es una catacresis. Sócrates combatió a los sofistas o a los retóricos de la antigüedad que fueron creando argumentos falsos, pero muy sólidos, para contrarrestar el movimiento. Estos últimos llegaron a ser famosos, sobre todo Zenón de Elea, discípulo de Parménides y autor de los célebres argumentos, aun de la flecha que vuela, del águila y de la tortuga, por medio de los cuales negaba la existencia del movimiento.

Sin caer en la inútil logomaquia, vamos a revisar algunas palabras para comentar su auténtico significado. Veremos que tienen impropiedades léxicas, quizás esas expresiones no llegan cometer ni barbarismos ni galicismos, y más aun descubriremos la insistencia en la comunicación pública y en las conversaciones, en algunos casos, la de insistir con su uso a sabiendas de los yerros idiomáticos.

Acoquinar. (se). Acobardar. (se). No debe confundirse con apoquinar (pagar) que es un verbo coloquial que significa pagar una cantidad de dinero, generalmente de mala gana, a la fuerza o asumiendo un gasto que corresponde. Es sinónimo de soltar dinero, abonar o contribuir.

Abertura/apertura. Ambos no son intercambiables en todos los contextos. Abertura es la hendidura o espacio que rompe la continuidad de una superficie, permitiendo una salida al exterior o comunicando espacios. Apertura es la acción de abrir(se) algo cerrado. No hay que confundirlos con obertura.

Adolecer, En su acepción más habitual, “tener algún defecto o sufrir de algún mal”, es intransitivo y se construye con un complemento introducido por la preposición de que expresa el defecto o el mal. Es impropio usar este verbo con el significado de “carecer”.

Aguja. La forma correcta de escribir la palabra es con “’g”. Se refiere al instrumento pequeño, afilado y de metal utilizado para coser, o a la manecilla del reloj. Aunque en algunas regiones se pronuncia coloquialmente como “ahuja”, esta forma es incorrecta en el español estándar.

Aleatorio-ria. Que depende del azar o no sigue una pauta definida”. Es impropio su uso con el sentido de “dudoso” o discutible.

Amnistía. Derogación retroactiva de la consideración de un acto como delito, que conlleva la anulación de la correspondiente pena, siempre está acción es otorgada por quien tiene potestad de hacer las leyes. No debe confundirse con indulto, que es perdonar o conmutación de una pena.

Aparenta. Que aparece a la vista, aunque pueda no ser real o verdadero. Es rechazable su empleo con el sentido de obvio o evidente.

Bianual. Que se produce dos veces al año. No confundir con bienal (que dura dos años).

Branquial. De las branquias. No debe confundirse con braquial (del brazo). Ni bronquial, de los bronquios.

Carajo. “Mandar al carajo a alguien”, una forma verbal de echarle un insulto. El origen no está bien definido. No encontramos mucha documentación literaria. Dícese que era un canasto ubicado en lo alto del palo mayor de los barcos antiguos para ubicar al vigía. Al amenazar el capitán con mandar a un marinero a ese lugar, dado que los inexpertos se mareaban mucho y vomitaban, terminó usándose como algo peyorativo. No está en el Diccionario Náutico de José M. Martínez-Hidalgo, director del Museo de los Reales Atarazanas, Barcelona. Puede leerse que algunos diccionarios modernos lo definen como nombre masculino. Vulgar. Pene. Cosa baladí, importar un carajo. Es voz malsonante. Usase como interjección. Que suena mal. Aplicase a la doctrina o palabra que ofende los oídos de las personas piadosas o de buen gusto. Tampoco está en el Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia Española. En el Pequeño Larousse Ilustrado, aparece anotado como “despedir a alguien con malos modos”.

Carátula, portada de un libro, sin embargo, se utiliza para titular los expedientes judiciales

Carioca. De Río de Janeiro (ciudad de Brasil). Es impropio su empleo con el sentido más general de “brasileño, error muy frecuente en el lenguaje deportivo: La selección carioca logró remontar un resultado adverso.

Contingente. Que puede suceder o no, una contingencia, se comete galicismo por sinonimia de grupo, un contingente de tropas, por ejemplo.

Contracción. Reemplazar por aplicación, no son sinónimos. Tienen significados distintos: contracción se refiere a una reducción, encogimiento o espasmo, mientras que aplicación se refiere al acto de poner una cosa sobre otra, emplear un conocimiento o solicitar algo.

Confucioanismo o confusionismo. El primer vocablo refiérese a la secta moral y política de los confucianos, profesadas por los chinos y los japoneses, anunciada por Confucio donde todos deben vivir en la verdad, la moderación, la justicia y el trabajo. En cambio, el segundo, quiere expresar desorden, todo mezclado hasta no poder distinguir nada; perturbar y llegar a la confusión.

Casual. Fortuito, que sucede por casualidad, donde combinan circunstancias imprevistas. Debe evitarse su uso como informal o esporádico, ocasional.

Cerúleo-a. Dicho del color, propio del cielo despejado, azul celeste. Nada tiene que ver con la palabra cera y es impropio usarlo para referirse a ella.

Colega. Compañero de profesión, especialmente entre profesionales liberales. No debe confundirse con “homólogo”, persona que ejerce un cargo equivalente al de otra.

Cruento-ta, igual a sangriento. Es impropio su empleo como sinónimo de cruel, que es quien se deleita en dañar a un ser viviente, que se complace en los sufrimientos ajenos. En cambio, sangriento es echar sangre, o ropas sangrientas.

Desopilar. Curar la opilación, que es obstrucción; atascar un conducto del cuerpo. Contraer las mujeres opilación o clorosis (falta de hierro en la sangre). Es galicismo, que debe evitarse el usar desopilante y desopilar en el sentido de risible o hacer reír.

Diabetes o diabetis. Enfermedad caracterizada por abundante secreación de orina cargada de glucosa. Es galicismo decir “el diabetes” y barbarismo pronunciar “diabetes”.

Dramático-ca. Del drama y que tiene caracteres de drama. No debe usarse con el sentido drástico” o “espectacular”, como se hace a veces por el influjo del inglés “dramatic”.

Doméstico-ca. De la casa o del hogar. Debe evitarse su empleo metafórico en el sentido de “nacional o de la nación. Ejemplo: Los vuelos domésticos.

Enjuagar. Aclarar o limpiar con agua u otro líquido o licor. No confundir con enjugar que es quitar la humedad a una cosa o simplemente secar. Enjugar lágrimas.

Erario público. Se utiliza con innecesaria redundancia, porque erario es tesoro público o el lugar donde se lo guarda o está en custodia. Con expresar “agotar el erario” es suficiente no es imprescindible agregar “público”, es como es decir “nieve blanca”.

Estrujar o estrujir. Lo primero es apretar una cosa para sacarle el zumo, o puede decirse lo estrujo entre sus brazos, el segundo vocablo deviene de una mala pronunciación.

Estrujar o estrujir. Lo primero es apretar una cosa para sacarle el zumo, o puede decirse lo estrujo entre sus brazos, el segundo vocablo deviene de una mala pronunciación.

Evento. De venirse, acontecimiento, suceso pasado o no contingente, al expresar eventual dícese de los fondos destinados a gastos accidentales, razón por el cual no debe pronunciarse organizar un evento. Puede decirse “a todo evento”, en previsión de cuanto pueda ocurrir.

Evidencia. Certeza clara y manifiesta de la verdad o realidad de algo. Además de designar la cualidad abstracta, este sustantivo tiene el significado concreto de “cosa evidente, esto es, clara y manifiesta”. No se justifica el empleo indiscriminado en español de la voz evidencia como sinónimo de prueba o indicio.

Formación por información. Lo primero es la acción y efecto de formarse, por el contrario, el segundo vocablo no es una palabra a la que se adicionó un prefijo, sino que proviene del latín “informatio”, acción y efecto de informarse en determinados asuntos. Es peor cundo se dice fulano “es un tipo informado”, creyendo expresar algo de su posible talento.

Inocuo-cua. Que no hace daño. No debe confundirse con inicuo (malvado o injusto).

Lapso de tiempo. Se utiliza con repetición de los vocablos, porque al decir lapso, es el curso de un espacio de tiempo, como es una voz latina, habría una sinonimia con lapsus, que es la caída en una culpa o error.

Lagaña por legaña. Es el humor que proviene de la mucosa y glándula de los párpados y que se cuaja en el borde de éstos y en los ángulos de la abertura ocular, casi todos dicen erróneamente “lagaña”, cuando debe expresarse “Legaña”.

Lucubrar, del latín lucubrare, tarea que se consagra al estudio, obra que resulta de ese trabajo; se comete barbarismo cuando se dice “elucubrar”

Periclitar. Galicismo por peligrar, aunque las diversas consultas bibliográficas no coinciden. Lo primero es decaer, declinar, caducar o empeorar, lo segundo es estar en peligro o correr riesgos.

Primar. Galicismo por privar, sobresalir, descollar, a veces en la redacción se hace sinonimia con privar

Prístino. Primigenio u original. Este adjetivo conserva la acentuación esdrújula etimológica y por tanto, no es correcta la forma llana pristino. Es erróneo su uso con el sentido de limpio o puro.

Privacidad. Cualidad de privado o no público. No es sinónimo de intimidad (ámbito íntimo espiritual o físico de una persona) aunque ambos están semánticamente muy próximos y son intercambiables en algunos contextos: derecho a la intimidad, derecho a la privacidad. Debe evitarse la forma idiomática privacía.

Premura. Urgencia, apuro, pedir algo con premura. No confundir con premiosidad (lentitud) de sentido totalmente opuesto.

Próvido. Cuidado y diligente para lograr algún fin. Se comete barbarismo cuando se lo utiliza como sinónimo de probo, que es un adjetivo para referirse a un hombre honrado e integro.

Simbología. Se confunde con símbolos, argumentándolo en sinonimia, cuando no son sinónimos. El perro es el símbolo de la fidelidad, o el olivo simboliza la paz. Así simbología es el tratamiento intelectual de los símbolos, porque “logia” es una palabra que entra en la composición de otras muchas, con la significación de tratado, discurso. La etimología la define como del griego, es doctrina, razón y palabra, juicio y verbo; y del francés, loge, academia.

Tagarna. Voz peyorativa usada en la milicia contra los reclutas, principalmente por los cabos y sargentos. No está consignado en el Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia Española.

Nota.

Catacresis. Designación de algo que carece de nombre especial por medio de una palabra empleada en un sentido metafórico, como en la hoja de la espada o una hoja de papel.

• El autor es historiador y ensayista, su último libro es “Preceptiva sobre San Martin y libre cambio pirático”, publicado por la editorial Editores de América Latina.