Venezolanos en Mar del Plata viven con angustia la catástrofe: “Todo lo que ya era crítico ahora está mil veces peor”
La comunidad de inmigrantes en la ciudad se encuentra conmovida tras los dos terremotos de este miércoles. Buscan llevar a cabo acciones para acercar insumos a los afectados.
Rescatistas y voluntarios buscan víctimas en una vivienda afectada por los terremotos este jueves, en el municipio Libertador en el este de Caracas (Venezuela). EFE/ Boris Vergara
El doble terremoto que afectó este miércoles al centro de Venezuela y que, hasta el momento, dejó como saldo 920 muertos, 3360 heridos y miles de desaparecidos, se vive con intensa preocupación por parte de la comunidad venezolana en Mar del Plata.
Los sismos tuvieron una magnitud de 7,2 y 7,5 grados en la escala de Richter y estuvieron separados por solo 39 segundos. Se sintieron principalmente en Caracas y en el estado cercano La Guaira, donde los equipos de rescate continúan trabajando para encontrar a personas que quedaron atrapadas tras el colapso de múltiples edificios.
“Estamos todos consternados, angustiados y tristes. Cada uno lo vive como puede y entre nosotros nos llamamos”, reveló Daniela Vallés, presidenta de la Asociación Civil Unión Venezolanos Marplatenses (Asovenmdp), en diálogo con LA CAPITAL.
“En mi caso particular tengo amigos viviendo cerca de la zona con los que me comuniqué enseguida. Vivieron todo el terror, tienen sus departamentos agrietados pero por suerte nada pasó a mayor”, confesó Vallés, quien ya hace siete años vive en la ciudad.
También contó que muchos de los miembros de la comunidad se vieron afectados directamente por lo sucedido. “Ayer nos escribió una chica por las redes sociales para que difundiéramos la información de su primo desaparecido y en un par de horas nos avisó que había fallecido”, lamentó.
Por estas horas, la Asociación intenta actuar como canal de difusión de las búsquedas de desaparecidos mientras esperan un anuncio que confirme un medio de transporte que pueda hacer llegar insumos a Venezuela.
“Todo el mundo quiere colaborar pero nosotros les decimos que todavía no se está recaudando nada en ningún lado porque no hay un comunicado oficial y si lo hacemos de forma privada los costos son extremadamente altos”, detalló.
En este sentido, advirtió que deben asesorarse por la información que comparten asociaciones civiles de Buenos Aires ya que la Embajada de Venezuela está cerrada desde agosto de 2024, luego de que el gobierno de Nicolás Maduro retirara a sus representantes en el país. “No hay un medio diplomático que pueda gestionar estas cuestiones, lo estamos haciendo los ciudadanos comunes“, agregó Vallés.
Por esto desde la Asociación están coordinando una acción conjunta con dos mujeres venezolanas que viven en Mar del Plata pero que hace unos días habían viajado de vacaciones a su país de origen. “Como las conocemos hay garantía de que el dinero va a llegar y ellas se encargarán de comprar insumos allá”, indicó.
Vallés además recordó que, lamentablemente, la crisis de recursos en Venezuela es una problemática de larga data. “Tenemos más de 25 años de atraso por la situación política. Es un país que ya de por sí, antes del desastre, estaba colapsado así que todo lo que ya era crítico ahora está mil veces peor“, señaló.

Miembros de la Asociación Civil Unión Venezolanos Marplatenses.
Para unirse por la causa a la distancia y ante la imposibilidad de coordinar otro tipo de acciones, ayer se llevó a cabo una “Misa por Venezuela” en la Catedral donde varios inmigrantes compartieron su dolor.
“Nos abrazamos y nos contamos nuestras experiencias, por ejemplo unos vivieron toda la situación por videollamada. De casualidad estaban hablando con la familia y empezó a temblar, no entendían nada y vivieron momentos de terror”, expresó.
En la misma línea, el profesor y escritor José Parada, también miembro de la Asociación, aseguró que Venezuela “no estaba preparada para algo así” y comparó la situación con la ocurrida tras el terremoto de Caracas de 1967.
“El país tristemente no aprende de las lecciones del pasado. El evento sísmico más importante en los últimos años fue en el ’67 y ya para entonces debieron tomarse las precauciones necesarias, pero fui testigo de que en los años siguientes, muchas construcciones nuevas quedaron inhabitables por haberse construido con materiales de segunda o con poca preparación”, sostuvo en conversación con este medio.
“Es bastante difícil, sobre todo en la distancia, intentar gerenciar los sentimientos. Cuesta muchísimo imaginarse a una Venezuela convulsionada, a la familia lejos que uno no puede socorrer de manera inmediata. Pero estamos intentando sopesar y digerir esta difícil situación”, manifestó el escritor que hace años vive en Mar del Plata.
A su vez, contó que desde la Asociación también sumarán la ayuda de una compatriota que ya tenía planificado viajar a su país y que podrá trasladar medicamentos e insumos.

Archivo: venezolanos residentes en Mar del Plata.
Por otro lado, Angibel Cárdenas, una venezolana que vive hace ocho años en la ciudad, le contó a LA CAPITAL lo “frustrante” que es vivir este tipo de hechos a la distancia.
“Sientes que necesitas estar allá, te sientes súper inútil porque no sabes cómo ayudar. Por un lado dices ‘gracias a Dios mi familia está bien y yo también’, pero tus cercanos también la están pasando mal y te dan esos choques de pensamiento”, confesó.
Cárdenas reveló que se enteró de los terremotos a través de las redes sociales y que rápidamente intentó comunicarse con sus amigos que viven en la zona.
“Uno me contó que estaba con su abuela en la casa de su mamá y justo las pudo sacar del edificio antes que quedara completamente destruido. Él está ayudando a tratar de sacar gente que quedó debajo de los escombros; es súper rudo escuchar eso y sobre todo verlo”, explicó.
Entre los aspectos que más lamenta de lo ocurrido, resaltó la falta de herramientas para sobrellevar la situación. “Buscan gente con las linternas de los celulares. En uno de los videos que me pasó mi amigo pedían un alicate para sacar a la gente de los escombros”, analizó.
Por último, subrayó que la comunicación es escasa y que los medios de comunicación no informan la cifra de fallecidos. “La gente que está en Venezuela si prende la televisión lo único que ve son novelas, se enteran de todo lo que sucede a través de las redes sociales. Los canales completamente indiferentes con la situación“, precisó.
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