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Policiales 1 de agosto de 2026

Violencia en el geriátrico: el empleado agresor solo declaró para negar las amenazas a una compañera

Nicolás Cichero se negó a responder preguntas sobre las agresiones a dos ancianas. Ante el fiscal Carlos Russo únicamente aseguró que "no amenazó a nadie". La Fiscalía cuenta ahora con 15 días para definir si solicita la prisión preventiva.

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Nicolás Cichero (37), el empleado del geriátrico de Funes al 1700 acusado de agredir a dos ancianas y amenazar a una compañera de trabajo, prestó hoy una declaración indagatoria de escasos minutos en la que únicamente negó haber intimidado a la empleada que denunció los hechos. Sobre las agresiones a las residentes no respondió preguntas ni formuló descargo alguno.

El hombre compareció ante el fiscal Carlos Russo luego de haber sido detenido por personal de la DDI Mar del Plata en cumplimiento de una orden dictada por el juez de Garantías N° 1, Daniel De Marco.

Durante la audiencia, Cichero realizó una única manifestación vinculada al tercer hecho que se le imputa, correspondiente al delito de amenazas contra una empleada del establecimiento. “No amenacé a nadie”, sostuvo el acusado. Tras esa breve declaración, informó que no respondería preguntas.

De esa manera, no brindó explicaciones sobre los otros dos hechos que se investigan: las lesiones graves sufridas por una residente de 83 años y la coacción ejercida sobre otra mujer de 93 años.

La causa tiene tres imputaciones. La primera es por lesiones graves agravadas por violencia de género, ya que la mujer de 83 años sufrió la rotura de piezas dentarias tras ser golpeada mientras era alimentada. La segunda corresponde al delito de coacción en perjuicio de otra residente. La tercera es por amenazas contra una empleada que reveló los maltratos a los propietarios del geriátrico.

En relación con el primer hecho, la Fiscalía considera que las lesiones graves fueron cometidas en un contexto de violencia de género, por lo que la escala penal se eleva de una pena de uno a seis años de prisión a otra de tres a diez años.

Respecto de las amenazas, la investigación incorporó como prueba un mensaje de WhatsApp enviado por Cichero a la empleada, en el que le advertía que “le iba a pasar algo” y que la iba a lastimar, presuntamente como represalia por haber informado los episodios de violencia.

La investigación se inició luego de que cámaras de seguridad del geriátrico registraran distintas secuencias en las que se observa al imputado golpeando con una cuchara a una de las residentes mientras la alimentaba y profiriéndole insultos y frases intimidatorias como: “¿Por qué no te morís?”, “Ojito con pegarme porque te rompo la cabeza” y “Dejanos de molestar. Morite de una vez por todas”. Las dos ancianas son representadas por la abogada Adelina Martorella.

Concluida la indagatoria, el fiscal Russo dispone ahora de 15 días para reunir nuevas pruebas y resolver si solicita la prisión preventiva de Cichero, quien permanece detenido mientras avanza la investigación.