La Ciudad

Work and Travel: un boom entre la crisis, ganar en dólares y vivir la experiencia

Alrededor del 35% de los estudiantes que califican al programa para trabajar en Estados Unidos son marplatenses. Los centros de esquí lideran la oferta laboral, que se ve superada por la demanda. Los puestos de trabajo, rebusques para ganar más y testimonios de quienes el viaje les cambió la vida.

Cada vez más jóvenes estudiantes toman el impulso de ahorrar y postularse al programa Work and Travel para hacer un intercambio cultural con visa de trabajo en Estados Unidos, atravesar una experiencia de vida única -aunque muchos la repiten- y, sobre todo, ganar en dólares.

El programa está regulado por el gobierno estadounidense y acepta a jóvenes de entre 18 y 27 años que estudian una carrera universitaria o terciaria y tienen buen nivel de inglés.

Tras la pandemia, la demanda se disparó y la embajada debió incrementar los cupos: para este año hay 5080 lugares asignados a la Argentina, pocos más que el año pasado, cuando alrededor de 2000 marplatenses quedaron seleccionados y viajaron.

En Mar del Plata, donde funcionan varias agencias ligadas al programa Work and Travel, “la demanda supera a la oferta” y alrededor del 35% de los argentinos que acceden a esta experiencia social, cultural y laboral son jóvenes marplatenses, o bien estudiantes de la Costa que vienen a formarse en la ciudad.

Pero, ¿en qué consiste el programa? ¿Qué incluye? ¿Cuánto se debe invertir y cuántos miles de dólares se pueden ganar? ¿En qué ciudades de Estados Unidos y qué tipo de empleos contratan a marplatenses para trabajar?

LA CAPITAL habló con agencias de la ciudad y con algunos jóvenes que recientemente regresaron tras experimentar su viaje de cuatro meses en Estados Unidos. Muchos de ellos, ya están planificando el próximo viaje.

El programa

La agencia marplatense Work and Hols tiene más de 20 años de experiencia ofreciendo programas de estudio y trabajo en el exterior como Work and Travel.

Jorge Ciarfaglia, uno de sus representantes, destacó la potencialidad de este tipo de experiencias y aclaró que el programa “no está diseñado para ir a trabajar, sino para la experiencia de vivir allá”, aunque “el trabajo es el medio para costear el alojamiento, viajar y disfrutar” y, en verdad, muchos jóvenes lo ven como inversión en su futuro.

“El programa está diseñado por el gobierno norteamericano. El papel protagónico lo tiene el Departamento de Estado para que los chicos accedan a la experiencia, para la que se requiere ser estudiante (universitario o terciario) de entre 18 y 27 años con buen nivel de inglés y progreso académico en la carrera”, explicó.

Los jóvenes viajan a Estados Unidos con la Visa J1 de intercambio cultural que los habilita a trabajar durante el período de su receso académico.

Para tramitar la visa, las agencias brindan todo el asesoramiento a los postulantes, a quienes citan, entrevistan para conocerlos más y evaluar su nivel de inglés, y luego los contactan con posibles empleadores en ciudades como Utah, Aspen, Boston o La Florida, entre otras, para trabajar principalmente en hotelería, gastronomía y áreas de servicio en centros turísticos, entre los cuales los centros de esquí hoy marcan tendencia.

“En base a la entrevista que hacemos se elabora un informe y luego surgen las propuestas laborales, que derivan en entrevistas presenciales con los empleadores o bien virtuales, donde los chicos pueden conocer a quienes les ofrecen trabajo en un clima muy relajado, con buena vibra”, detalló el responsable de Work and Hols.

Las agencias, en general, son un nexo importante entre los postulantes y el programa. Garantizan el acceso a ferias y propuestas de empleo, el marco legal para aplicar a la Visa J1, cubren el seguro médico y brindan asistencia durante todo el proceso. Luego, entre los jóvenes y los empleadores aparece la figura de un sponsor como intermediario para resolver cualquier circunstancia.

El programa actualmente cuesta entre 1800 y 2000 dólares en general, pero a eso debe sumarse el costo de la Visa (185 dólares), impuestos, el pasaje aéreo ida y vuelta (que varía según la oferta y el destino), y dinero de bolsillo para las primeras semanas.

En total, se requiere una inversión inicial de entre 3500 y 5000 dólares para “viajar tranquilo”.

La mayoría de los jóvenes no solo recupera la inversión, sino que además vuelve con ahorros en dólares a partir de lo que ganaron trabajando en Estados Unidos.

Dónde y de qué se trabaja

Actualmente, los centros de esquí en Aspen y Park City son los que mayores oportunidades de trabajo generan a través de Work and Travel, pero también La Florida -con un clima más amigable-, Hawai y ciudades como Boston permiten vivir la experiencia.

En general, los postulantes acceden a puestos de trabajo estacionales. La hotelería, la gastronomía y los servicios acaparan la oferta, pero los puestos de atención al público o “detrás” de la acción se definen por la preferencia de los postulantes o por el nivel de inglés.

Sofía Abineme, integrante del equipo de la agencia Bewat, destacó que Work and Travel es “un programa súper enriquecedor que año tras año atrae a más chicos” y que la demanda “siempre se acrecenta con las crisis; nos pasó hace 10 años y ahora de vuelta”, ya que muchos jóvenes lo ven como “una salida económica”, aunque por sobre todas las cosas es “una gran experiencia de vida” que, además, enriquece el currículum, mejora el nivel de inglés y les “abre la cabeza” en muchos sentidos.

“Se postulan chicos con un buen pasar económico pero también otros que quizás ahorran tres temporadas con todo el esfuerzo para vivir la experiencia de trabajo en Utah, Colorado… donde los más requeridos son los centros de esquí” ya que debido a la estabilidad laboral que ofrece Estados Unidos, en estos centros “les cuesta conseguir empleados temporales”, explicó Sofía.

Desde Mar del Plata “viajan alrededor de 2000 personas” y en su mayoría acceden a puestos de trabajo en la hotelería y la gastronomía de los centros de esquí.

El acceso al programa, dijo la representante de Bewat, cuesta alrededor de 3500 dólares, y luego en destino “ganan en promedio 16 dólares la hora”, aunque los pagos varían: un argentino puede ganar entre 4000 y 5000 dólares por temporada.

Sin embargo, muchos hacen horas extra o buscan otro trabajo part time y en ciertos casos vuelven tras haber ganado hasta 20.000 dólares. Asimismo, muchos jóvenes invierten parte de sus ganancias en viajar o comprar productos en Estados Unidos.

Buscan a marplatenses

Los marplatenses, por ser en general “dados”, agradables y proactivos, están entre los más buscados por los empleadores estadounidenses.

“Muchos chicos de Mar del Plata o de la Costa que vienen para acá, son demandados por su impronta y su actitud frente al trabajo, por eso de los más de 5000 cupos para todo el país, quizás unos 2000 de los que viajan son marplatenses”, precisó Sofía de Bewat, quien años atrás participó y se enamoró del programa de intercambio: lo hizo durante cinco temporadas mientras cursaba sus estudios. “Lo recomiendo, es muy difícil no repetirlo, te enseña muchísimo”, dijo.

Jorge, de Work and Hols, destacó que para los jóvenes marplatenses este programa es “una puerta de entrada a un mundo que les cambia la cabeza” y “los hace madurar, independizarse, aprender, relacionarse y asumir el compromiso de trabajar”.

Alojamiento y visa

Lógicamente, durante la experiencia en Estados Unidos “no todo es color de rosa”. Los jóvenes se enfrentan a distintas adversidades que deben resolver.

Según los propios participantes, dos “complicaciones” recurrentes son el alojamiento y la visa.

En primer lugar, el programa no incluye directamente el alojamiento. Hay empleadores que, tras contratar a los jóvenes, brindan el acceso a un lugar para vivir esos cuatro meses, descontándoselos de su salario. Pero mayormente, son los postulantes quienes deben conseguir por su cuenta dónde quedarse.

Varios han experimentado problemas en ese sentido. Lo cierto es que muchos jóvenes argentinos y de otros países que viajan y trabajan en Estados Unidos suelen conectarse y vinculándose entre sí para alquilar en forma conjunta, resolver el tema de la vivienda y ahorrar gastos. Es habitual que entre varios contraten un lugar y repartan la renta.

La Visa J1, por otro lado, se ha vuelto un problema sobre todo en estos últimos años, a raíz de la creciente demanda. El principal obstáculo no es solo toda la documentación que debe reunirse, sino la disponibilidad de turnos. Pese a tener el asesoramiento de las agencias, muchos de los jóvenes que viajaron en los últimos años lograron obtener su Visa J1 días o incluso horas antes de tomar el vuelo.

La demanda ha crecido tanto que se ha vuelto “muy difícil” obtener un turno. Así, en 2022, algunos accedieron a la turnera de la embajada recién a fines de noviembre, cuando ya tenían previsto viajar en los primeros días de diciembre. Más de uno retiró su documentación en la embajada minutos antes de subir al avión, con el temor de no lograrlo después del dinero invertido. En general, sin embargo, el problema tiene solución.

Testimonios: marplatenses que viajaron y trabajaron en EE.UU

Mora es una joven marplatense que regresó de Boston hace apenas dos semanas luego de hacer Work and Travel durante cuatro meses. En aquella gran ciudad trabajó en el TD Garden, el mítico estadio de la NBA, en el área de retail, vendiendo merchandising en los partidos de básquet y otros eventos que allí se organizan.

“Viajé ya teniendo alojamiento, porque fuimos con mi novio y su hermana vive en Boston. El tema del alojamiento en Work and Travel es muy tedioso, así que eso facilitó las cosas. Pude elegir la empresa y la entrevista fue presencial y muy sencilla: vino alguien de Estados Unidos de Recursos Humanos del estadio TD Garden, evaluaron mi nivel de inglés y a los dos días me confirmaron el puesto”, contó.

Mora tuvo un ritmo laboral que variaba semana a semana de acuerdo a si había partido o no. Por lo general, estuvo al frente de la caja del stand que atendía, pero cuando no había espectáculos, sumaba horas de trabajo en el depósito haciendo inventarios o etiquetando artículos, entre otras tareas.

Mora, en un alto en su trabajo en el mítico estadio TD Garden de Boston.

“Fue muy buena la experiencia. En Argentina es bastante difícil encontrar un trabajo así, aunque también hay un choque cultural, los estadounidenses son muy fríos, no se interesan tanto por otras culturas”.

Mora asegura que “volvería a viajar” y hacer Work and Travel porque la experiencia le encantó. “Si vuelvo, voy a estar mejor preparada esta vez”, anticipó en base a su experiencia, que le permitió recuperar la inversión para acceder al programa y también viajar y “darse todos los gustos, no me quedó nada pendiente”, dijo.

***

Lola, otra joven marplatense, siempre había querido hacer Work and Travel. Es estudiante de traductorado de inglés y sentía que sería interesante vivir cuatro meses en Estados Unidos para ponerse en contacto con la cultura y también viajar, conocer y divertirse.

“Una vez que hice la entrevista me mandaron el contrato que decía cuánto iba a ganar, cuántas horas iba a trabajar, cuál era el puesto y en qué consistía. Después me mandaron la documentación para hacer la Visa”, relató. Completó los trámites y logró viajar y trabajar en un centro de esquí de Aspen.

El centro de esquí en Aspen donde trabajó Lola la última temporada.

Lola trabajó en promedio 40 horas semanales cinco días a la semana, es decir, ocho horas diarias. La experiencia fue “muy buena” y le redituó económicamente, pero además generó amistades y mejoró su nivel de inglés.

“Recuperé la plata invertida y me traje dinero. La idea es volver a viajar el año que viene”, aseguró.

***

Malena tiene 23 años y ya tenía la experiencia positiva de su hermana en Work and Travel. Se animó, se postuló y fue seleccionada para viajar. Regresó hace poco de Park City (Utah), donde ya estuvo dos temporadas trabajando en un centro de esquí.

“Lo hice por la agencia Bewat y me ayudaron muchísimo. Sofía es excelente, está muy conectada con todos y te soluciona cada problema. Una vez, un domingo me lastimé estando allá y enseguida me dijo cómo proceder”, dijo.

Malena tiene 23 años y trabajó las últimas dos temporadas en un hotel resort ligado al esquí en Park City.

“Fui a Park City y en la entrevista ya me habían dicho cómo iba a ser el trabajo. Cuando quedé seleccionada empecé a ver el tema del alojamiento, que es complejo y hubo problemas. Pero me conecté por una aplicación con otras personas que también viajaban y allá me conecté con una chica y fui a su casa, pero si no conoces a nadie no es fácil la primera vez”, aseguró.

En cuanto al trabajo, Malena estuvo en el área de atención al público de un hotel resort ligado al esquí. “El primer año tenía que ponerle las botas a la gente que llegaba, entre otras tareas, pero este año vendí ropa en el resort. Las horas que trabajás varían de acuerdo a la temporada. Depende de la nieve y la gente que va, pero a veces podés hacer horas extra”, contó.

En su caso, “no volvería a viajar” porque “ya vivió la experiencia”, pero recuperó el dinero invertido y volvió al país con ahorros en dólares gracias a su trabajo en el hotel. De todas maneras, lo recomienda a otros estudiantes.

En ese sentido, la joven aseguró que “la experiencia fue una locura” y que además de trabajar, viajó a Los Ángeles, San Francisco, Hawái, Las Vegas y algunos parques nacionales.

La vivencia es inolvidable y a Malena, como al resto de los jóvenes contactados para este informe, Work and Travel les cambió la vida.

 

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