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Opinión 23 de octubre de 2026

¿Y si Milei no fuera por su reelección?

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Por Orlando Molaro (*)

Se plantea una hipótesis, exclusivamente como ejercicio de análisis: ¿y si Javier Milei no quisiera ser reelecto? Faltando un año para las elecciones, ningún presidente puede admitir que no va a competir sin convertirse en un pato rengo, con el poder debilitado y la sucesión abierta antes de tiempo. Pero que Milei quiera ser reelecto no necesariamente significa que esté dispuesto a convertir su candidatura en un obstáculo para la continuidad del proyecto.

Según fuentes consultadas, cercanas a Patricia Bullrich, el Presidente no vive en una campana de cristal y sabe que la economía está entrando en recesión. Le gustaría ser reelecto, pero no estaría obsesionado con conseguirlo: su prioridad sería que el proyecto libertario siga. Si esa descripción es correcta, Bullrich podría ser una alternativa para preservar el rumbo si las condiciones económicas y políticas vuelven inviable la reelección de Milei.

Milei ya habló de un futuro personal resuelto fuera del poder, con sus perros y viviendo de dar conferencias. También dijo que, si el oficialismo no ganaba, la sociedad estaría decidiendo suicidarse. En esas declaraciones hay una tensión: la derrota aparece como una catástrofe para el país, mientras que la vida del Presidente después de la política parece tener un destino asegurado. Cabe preguntarse si, para él, la continuidad del proyecto puede estar por encima de la persistencia de su propia candidatura.

Bullrich, por su parte, empezó a admitir públicamente que se considera preparada para ser presidenta, aunque aclara que hoy no es candidata y que Milei lleva la delantera. También reclama que el Gobierno atienda la economía de la gente y llegue a las elecciones con más acuerdos políticos. En ese contexto publicó un video desde el Senado: se la ve en distintos espacios de la Cámara y, al final, en su despacho, bajo la frase «Patricia sabe de la fuerza de los argentinos. Patricia conoce Argentina».

Pero el video tiene un detalle que acaso diga tanto como las imágenes: la canción elegida es «Es un secreto». ¿Qué secreto? ¿El de Bullrich, que deja flotando una ambición presidencial que todavía no puede declarar? ¿O uno que comparte con el Presidente, la posibilidad de una sucesión que ambos conocen y que, por ahora, ninguno puede poner en palabras? No hay elementos para responderlo; el posteo, sin embargo, deja abiertas las dos preguntas.

Muchos analistas leyeron el video como un refuerzo de la candidatura presidencial de Bullrich, aunque el escenario elegido admite una interpretación más amplia: la secuencia transcurre íntegramente dentro del Senado, en espacios vinculados con la responsabilidad institucional que hoy ejerce, y avanza desde su banca hasta el sillón desde el que se conduce la Cámara Alta. Como el vicepresidente de la Nación preside el Senado, Bullrich podría acompañar a Milei en la fórmula si él busca la reelección; si decidiera no presentarse o llegara a la elección sin posibilidades competitivas, esa misma secuencia permitiría proyectarla como una figura de continuidad. La canción elegida, Es un secreto, parece completar la puesta en escena y dejar flotando una pregunta: ¿es un secreto de Bullrich o una posibilidad que comparte con el Presidente?

Milei atribuyó la idea de un «mileísmo sin Milei» al círculo rojo y recordó que Bullrich integra la mesa política del Gobierno. La respuesta fue “medida” en un oficialismo acostumbrado a descalificar públicamente a quienes se apartan del libreto. No confirma un acuerdo, pero permite preguntarse si la posibilidad de una continuidad con otro liderazgo dejó de ser impensable para el Presidente.

Quizá Milei quiera otro mandato, pero, según las mismas fuentes, no está obsesionado con alcanzarlo si está en juego la continuidad del proyecto. Bullrich podría ser su compañera de fórmula o la alternativa si la candidatura presidencial se vuelve inviable. No hay una decisión anunciada ni un acuerdo confirmado; hay una hipótesis y algunas señales públicas. Con esa música, esa imagen y esas palabras, Bullrich dejó una pregunta que no necesita respuesta inmediata: ¿cuántos conocen El Secreto?

(*) MPR Comunicación
www.mprcomunicacion.com