19 de junio de 2017
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Emilio del Guercio: “No siento que tenga que responder a una cofradía”

El ex Almendra comparó sus nuevas composiciones con sus clásicos y recordó el panorama musical existente en sus inicios. Prepara un álbum con temas inéditos.

Emilio del Guercio destacó la libertad estilística con la que se mueve dentro de su repertorio. Foto: Télam / Paula Ribas.

El músico Emilio del Guercio destacó la libertad estilística con la que se mueve dentro de su repertorio, situación que atribuyó al hecho de haber sido parte de una etapa inicial del rock argentino en donde había “mucha diversidad”, por lo que celebró que no tenga que “responder a una cofradía”.

“El rock argentino se creó con una diversidad muy grande de elementos porque, como era nuevo, todos ponían sus cosas. Era algo bien diverso y eso fue bárbaro. Para mí, es genial porque no siento que tenga que responder a una cofradía. Así como de chico caminé libremente por esos lados, ahora hago lo mismo”, expresó el ex Almendra y Aquelarre.

Así lo manifestó en una charla con Télam, en donde dio detalles de la presentación que realizará el viernes 23, a las 23, en La Trastienda, ubicada en Balcarce 460, de esta ciudad, en donde interpretará canciones de las bandas que integró, composiciones que fueron parte de su recordado disco solista “Pintada”, de 1983; y temas inéditos que formarán parte de un nuevo álbum que está grabando.

El músico estará acompañado por Dhani Ferrón, en bajo; Gaby Améndola, en guitarra; Leandro Marquesano, en teclados; y Luis Ocampo, en percusión; en tanto que contará con Rodolfo García como invitado.

Con esta misma formación, Del Guercio se presentó el año pasado en el mismo reducto de San Telmo y en La Usina del Arte, en donde registró material para editar un CD y un DVD en vivo.

En diálogo con esta agencia, el músico que sentó las bases del rock argentino junto a Luis Alberto Spinetta, Edelmiro Molinari y Rodolfo García, con Almendra, comparó sus nuevas composiciones con sus clásicos, recordó el panorama musical existente en sus inicios y destacó las características que este género tuvo en su versión vernácula.

– En su show habrá temas que compuso siendo muy joven. ¿Logra reconocerse en ellos?
– Sí, me reconozco en ellos. Por ejemplo, el viernes voy a tocar “Que el viento borró tus manos”, que fue el primer tema que grabé con Almendra. Aunque son canciones que están alejados en el tiempo, yo estoy dentro de ellos. Puedo decir que un tema es más naif comparado con otro, pero me siento muy cómodo haciéndolos. A mí no me pasa eso de renegar de los temas del pasado. Por supuesto que me gusta tocar temas nuevos, pero no siento esa aversión que sienten algunos artistas con los temas viejos. Yo los tengo integrados como si fueran parte de mi emocionalidad, que obviamente es diferente a la que tenía a los 19 años. Pero me reconozco en ellos y los veo con cierta ternura, como ocurre con esta canción que mencioné antes.
– ¿Cómo dialogan esas canciones con las más nuevas?
– Se acercan solas porque están cocinadas en la misma olla, que es el grupo que las toca, entonces se acercan desde lo sonoro. De todos modos, no voy a tocar todos los temas nuevos porque no quiero quemarle la cabeza a la gente. Aunque el otro día pensaba que cuando empezamos eran todos temas nuevos. La gente recibía unos martillazos en la cabeza, una gran exigencia, pero era bueno eso.
– ¿Qué significado le da actualmente al hecho de grabar un disco nuevo?
– Antes sabía qué destino iba a tener pero ahora, que mucho pasa por lo virtual, no sé qué destino tiene esa música o cómo se conecta la gente con eso. Para mí, el disco es una obra aunque ahora se escuchan temas desvinculados de esa estructura. Existían los simples pero respondían más a una lógica comercial de las compañías, no como ahora que, tal vez, un artista publica un tema para que circule o sea utilizado en listas que el mismo oyente se arma. Para mí, un disco es como una película emocional, igual que los conciertos. Por eso, cuando armás una lista para un concierto, a veces sacás un tema y ponés otro, pero tenés que ver si se lleva bien con los demás en temática, pulso o sonoridad, en el relato de lo que es el concierto.
– ¿Cómo se relaciona con su actual grupo teniendo en cuenta la importancia del aspecto grupal que había en Almendra y Aquelarre?
– Aunque soy un solista respaldado por un grupo, me siento muy acompañado por ellos. Cada uno tiene su proyecto y para mí eso es muy enriquecedor, porque algunos hacen jazz, otros folclore. Me resulta enriquecedor transitar por música tan diversa porque el rock argentino tuvo en su ADN la diversidad desde sus inicios. Por eso creo que es el más creativo de habla hispana. Nosotros estábamos influenciados por el folclore y el tango, pero hacíamos un esfuerzo para tomar distancia porque buscábamos nuestra identificación. Estábamos creando un nuevo lenguaje y necesitábamos vestirlo con signos muy claros. Ahora, que ya hemos transitado 50 años, yo personalmente no sé si hago rock, pero no me preocupa. Lo que quiero es que las canciones que hago tengan un alcance más allá a lo que el mercado circunscribe al rock.
– Hay una revalorización en las nuevas generaciones de los iniciadores del rock. ¿Cómo se siente al respecto?
– Es muy halagador, no tanto por la obra en sí, sino por el gesto que quisimos marcar a partir de la obra. Creo que eso es lo que valora la gente, más allá de que algunas canciones le puedan gustar más que otras. Eso yo lo veía hace muchos años con mucha envidia en la música brasileña. Veía una continuidad, no veía disputas internas. Por ejemplo, Caetano Veloso hace canciones de Cartolas. Entonces, que hayamos podido enhebrar una tradición de la cancionística es muy gratificante.

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