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Deportes 1 de mayo de 2017

Orgullo marplatense

por Vito Amalfitano

Horacio Zeballos se dio el gran gusto de volver al escenario grande del tenis internacional al disputar la semifinal del tradicional torneo Conde de Godó en Barcelona, nada menos que contra el astro español Rafael Nadal. Y aunque la perdió, ganó en prestigio. El 6-3/6-4 de la derrota no borra todo lo bueno que acumuló en este certamen, en el que redondeó la mejor performance de su carrera en un torneo de la categoría 500, con cuatro triunfos corridos, frente al colombiano Santiago Giraldo (99°), al portugués Joao Sousa (37), al francés Benoit Paire (49°) y al ruso Karen Khachanov (56°), lo que le reportará un ascenso hasta el puesto 60° en el escalafón de la ATP.

Fue la primera semifinal de torneo de ATP de Zeballos desde Viña del Mar 2013, justamente cuando logró su título consagratorio al ganarle la final al propio Nadal.

Pero Horacio es además el primer semifinalista argentino del Conde de Godó en diez años. Los últimos que habían alcanzado ese peldaño fueron Cañas y Calleri en 2007 y el último campeón nuestro fue el inefable Gastón Gaudio en 2002.

Lo más importante, a esta altura, es la vigencia del tenista marplatense. Su permanencia en el circuito, además de sus logros en dobles, una especialidad para la cuál no se lo valoró todo lo que hubiera correspondido.

Horacito (siempre será así en nuestro terruño por su padre Horacio Zeballos, el maestro) siempre “se recicla” y vuelve y se mantiene en los primeros planos del tenis. Con el esfuerzo que significan tantos viajes, renunciamientos, bajones, entrenamientos, soledades, privaciones, acumulación de entrenamientos.

Con 32 años, y 14 años en el profesionalismo, sigue dando pelea. En el umbral en el que muchos deciden disfrutar lo acumulado y detener el camino. Ser Top Ten, está claro, es para pocos, para elegidos. Pero mantenerse entre los 100 durante tanto tiempo no sólo es para destacar. Lo transforma para siempre en un orgullo para Mar del Plata.