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Cultura 25 de julio de 2017

“La pobreza tendrá solución cuando haya amistad social”

LA CAPITAL publica el discurso pronunciado por Monseñor Jorge Casaretto durante el transcurso de la Semana Social de la Iglesia Católica en Mar del Plata.

Estamos en una Semana Social convocada por la Iglesia, por lo tanto nuestra preocupación fundamental como cristianos y ciudadanos sigue siendo el tema de la pobreza, que desde 2008 definíamos como la mayor hipoteca de nuestra sociedad.

Una de las grandes respuestas a esta problemática aparece en la convocatoria de esta Semana, y es la “Amistad Social”.

A primera vista, puede sonar como una respuesta ingenua: ¿Qué quiere decir? ¿Qué todos tenemos que hacernos amigos? ¿Qué debemos tender lazos amicales con todos, aún con los causantes de nuestros males?

Voy a organizar esta charla desde una mirada a la realidad: será una brevísima mirada al mundo y una más intensa a nuestra sociedad.

Tiempo de pragmatismo

El mundo está sumergido en una época de cambios profundos y e irreversibles. Asistimos al fin de las ideologías y al primado del pragmatismo.

La amistad social es ante todo una atención privilegiada hacia los más pobres. Esta es la opción social fundamental para la Iglesia y su vocación específica. De hecho, en nuestra realidad la deuda más importante, la hipoteca fundamental, sigue siendo la pobreza.

Frente a la realidad de la pobreza, nos encontramos con los causantes directos de estos males y éstos son nuestros enemigos. Digo “nuestros”, porque quien es causa del mal de los pobres, es enemigo del pueblo, es “nuestro” enemigo.

Cuando yo era joven y luego a lo largo de mi vida, los argentinos encontrábamos a nuestros enemigos fuera de nosotros, por ejemplo: el imperialismo yanqui, los ingleses en época de la guerra de Malvinas y hasta llegamos a llamar enemigos a nuestros hermanos chilenos…

Pero el mundo ha cambiado, estamos en plena globalización, y hoy el enemigo está entre nosotros.

¿Quiénes son nuestros enemigos, que ahora están adentro, “en casa”?

Son los grandes males, contra los cuales luchamos:

* la droga

* las mafias

* la trata de personas

* la violencia en sus diversas formas

* la corrupción

* la absolutización del poder del dinero

* los indiferentes.

¿Cuál es la respuesta de la amistad social frente a esos enemigos?

La compasión y sobre todo, la justicia.

La compasión porque son pobres seres humanos que han centrado su vida en el dinero, en la violencia y, corrompiéndose a sí mismos, han causado grandes males y la corrupción de otros, sobre todo de los jóvenes.

La amistad social, en términos cristianos, debe siempre privilegiar a los más pobres, “lo que hacen al más pequeño de mis hermanos a mí me lo hacen” Mt 25,40.

La amistad social me lleva a trabajar por la justicia, en especial de los más pobres y vulnerados, por eso nos opondremos a quienes contribuyen a causar más pobreza.

Los indiferentes

Una mención particular merecen los indiferentes, son todos aquellos que están en el mundo para pasarla bien. Oyen hablar de los pobres y quizás alguna vez pongan dinero en alguna colecta… pero nada más.

¿Qué significa amistad social en este caso? Conmover los corazones. Oigamos lo que dice Jesús en el evangelio.

Para el Señor, la amistad es algo grande y muy especial, a los suyos, Jesús los llama amigos:

“Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos. Ustedes son mis amigos (…) No los llamo ya siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a ustedes los he llamado amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre se los he dado a conocer. No me han elegido ustedes a mí, sino que yo los he elegido a ustedes…”  Jn 15, 13-16

Y por fin, estamos nosotros, los que participamos de esta semana social, que por gracia de Dios estamos preocupados por la situación social y como muchas otras personas estamos en un sindicato, en una ONG, en un partido político. O en una organización empresarial.

Fragmentación

Ahora bien, en este ámbito asistimos a una profunda fragmentación. Grupos diversos sostienen intereses distintos, maneras variadas de resolver los problemas, constituyendo porciones muy divididas, que a su vez suelen subdividirse.

Amistad social en este contexto significa: respeto, tolerancia, diálogo y deseo de acordar. Porque la pobreza no tiene solución sino a través de estos caminos. Justamente porque la fragmentación es un signo de los tiempos argentinos, privilegiar el amor por los pobres, reclama estos caminos.

Respeto, tolerancia, diálogo y deseo de acordar, son los valores más importantes para la convivencia social y humana.

La tolerancia significa reconocer que todos somos diferentes y aunque no compartimos las mismas opiniones, hay un espacio de libertad para cada punto de vista, raza, cultura y pensamiento en un espacio de respeto.

Respetar al otro y ser tolerante con sus diferencias nos hace seres humanos más serenos y con mentes más abiertas que nos permiten solucionar positivamente cualquier tipo de situación.

Desde este punto de vista, podemos construir amistad social con personas que no comparten nuestras ideas políticas o religiosas por ejemplo, pero con las que compartimos el objetivo del bien común. Podemos construir amistad social por medio del diálogo y la generación de acuerdos básicos o más elaborados en torno a temas comunes.

Entendemos ahora, frente a estas distintas realidades descriptas, el profundo significado evangélico de la amistad social. Solemos definir la amistad como la relación de afinidad de dos o más personas. Los amigos comparten experiencias buenas y malas, se dan ánimo y consuelo en situaciones negativas, mantienen fidelidad entre sí y se sienten identificados el uno con el otro.

Jesús pensó a la humanidad como una gran fraternidad de iguales, como una comunidad de amigos, donde priman las relaciones de amor mutuo, de servicio.

En el servicio a las personas que se aman está la felicidad en términos cristianos, entendiendo el amor no sólo como un sentimiento, sino como una entrega concreta a los demás, a la comunidad.

“Porque, ¿cuál es mayor, el que se sienta a la mesa, o el que sirve? ¿No lo es el que se sienta a la mesa? Sin embargo, entre ustedes yo soy como el que sirve.” Lc 22,27.

El modelo de comunidad que Jesús propone es el amor y el servicio, expresado en lo cotidiano, en lo concreto. Así se vive la misión, como una entrega concreta de los dones y talentos que se ponen en función de la comunidad, del bien de todos. Esta es una vivencia no sólo religiosamente importante, sino humanamente muy significativa: el servicio y la entrega llenan de sentido la vida de quienes los ejercen.

“Hay más alegría en dar que en recibir” Hech 20 35.

Es una intuición que recogen también otras tradiciones de sabiduría y otras grandes religiones. Muchas veces, entregando lo mejor de nosotros mismos, somos felices, descubrimos nuestra vocación y nuestra misión en la vida.

En este sentido, el papa Francisco nos invita a salir hacia los que no están, hacia los que nos necesitan (EG 15). No podemos quedarnos instalados entre nosotros, en nuestros grupos, en nuestros intereses, atendiendo la “quintita”… Los que estamos aquí tenemos vocación social, tenemos sensibilidad hacia los problemas de la gente, tenemos inquietud por lo que les pasa a otros. Francisco nos llama a ir especialmente hacia las “periferias existenciales”, es decir hacia aquellos que están en los márgenes de la vida (o ya se cayeron) por la pobreza, las adicciones, la enfermedad, la falta de oportunidades… nos llama primero a buscarlos, mirarlos a los ojos, tratarlos como hermanos, como amigos, promoverlos, incluirlos, generar una sociedad de lazos amistosos, no de enemigos…

La amistad social, tal como la exponemos aquí es una relación en la cual, la amistad debe entenderse analógicamente, es decir, no tal cual el concepto de amistad que manejamos en forma ingenua o como la relación profunda que mantenemos con aquellas personas con las que compartimos la vida y la historia, con las que construimos fuertes lazos afectivos.

No. Aquí hablamos de una relación entre dos o más personas entre las cuales hay un acuerdo o una serie de acuerdos. Se trata de una relación que se sostiene por medio del diálogo continuo sobre temas de interés común y que apuntan al bien social.

Es una relación basada en la verdad y en la honestidad, en la que los lazos se mantienen y se construyen con respeto.

Amistad social y creatividad

Y por fin podemos plantear la amistad social en términos de creatividad. Los grandes caminos para superar la pobreza pasan por la educación y el trabajo, pero ambas actividades están evolucionando a ritmo acelerado y nosotros, muchas veces, las seguimos planteando con criterios ya superados.

* En cuanto a la Educación: el acceso a la tecnología ha modificado profundamente el modo de enseñar y aprender. Son necesarias nuevas competencias en un mundo altamente tecnificado. La educación está en crisis porque enseñamos con ideas y estrategias del siglo XIX, en el siglo XXI. El saber enciclopédico terminó: toda la información está en la web. Necesitamos competencias para enseñar y aprender a pensar y para trabajar la creatividad en un mundo cambiante.

* El Trabajo: está cambiando aceleradamente. Se dice que en 30 años, muchos de los trabajos que hoy existen, no van a existir más. La robotización y la mecanización del trabajo operarán una fuerte transformación. Habrá menos empleo y el trabajo será distinto, con otras características. En realidad no sabemos bien cómo formar a las nuevas generaciones, qué expectativas crearles. Tenemos una idea sobre un futuro que irá de la mano de las nuevas tecnologías, pero no sabemos mucho más.

Resumiendo decimos: amistad social.

* Frente a los grandes males sociales que se presentan como nuestros enemigos, tenemos que buscar la justicia.

* Frente a los indiferentes, conmoverlos.

* Frente a los que no piensan como yo, como mi grupo, tenemos que transformar al potencial adversario en amigo social, por medio del diálogo y la construcción de acuerdos comunes.

* Frente a los nuevos desafíos, tenemos que desarrollar la creatividad.