29 de agosto de 2016
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Las 8 preguntas para Rafael Urretabizkaya (*)

(*) Rafael Urretabizkaya nació en Dolores. Vive desde 1983 en el sur neuquino, donde trabajó durante muchos años en diferentes comunidades rurales. Ahí aprendió a andar a caballo en pelo y a hipnotizar gallinas. Su obra se compone de novelas, libros de cuentos y de poesía. Con sus dos oficios de escritor y maestro. Obra publicada: “Te agarro a la salida”, “Aimé”, en coautoría con W. Arrúe, “Tita y Toto”, “Carlito el carnicero”, “Tierras de aventuras”, “Teresa”, “Informe sobre aves y otras cosas que vuelan”,
“La ruina” y “Olvido la marcha que tiene música” y “Sarita y ese tipo”.

1) ¿Qué error le molesta más advertir en un texto literario? ¿cuál es el último que halló en el libro que está leyendo o que acaba de leer?
-Cuando el escritor quiere dar cuenta de una posición moral o a veces política personal y lleva al personaje de las mechas para que diga lo que quiere.

2) ¿Qué situación de su vida cotidiana encontró reflejada con sorpresiva exactitud en un libro, una película, una canción o cualquier otra obra de arte?
-Y bue, viste que como dice Octavio Paz “cada lector busca algo en el poema y no es insólito que lo encuentre: ya lo llevaba dentro”. Eso es así, sobre todo con la poesía, lo que te patinó de modo olímpico un día te ensarta y te deja temblando, el poema siempre estuvo ahí, te estuvo esperando. Hace poco me cacharon los cuatro cuartetos de Eliot. Nunca me imaginé que ahí me esperaba algo para señalarme tan con el dedo delante de todos: “El amor está más cerca de si mismo/cuando dejan de importarle el ahora y el aquí. /Debemos continuar moviéndonos, moviéndonos…”

3) ¿De qué lugar, personaje común o circunstancia en general que ofrece Mar del Plata se apropiaría para incorporarlo como pasaje central de alguna de sus obras?
-A Silvia Scaringi, una novia adolescente de Mar del Plata con quien nos mandamos seis millones de cartas y nos dimos tres besos. La pondría en “Sarita y ese tipo” a cargo de la boletería del tren. Que un día diga “basta” y se agarre un pasaje para ir a conocer el mundo, y de paso me venga a saludar.

4) ¿Cuál es el mejor diálogo que recuerda entre dos personajes de ficción?
-En el cazador oculto, de Salinger. Recordemos que el pibe es expulsado de la escuela y sale a dar vueltas por la ciudad. Decide visitar a su profesor. Este le habla y le habla y le habla (con sinceridad, con cariño) pero el pibe le observa los huesos hundidos del pecho, esos detalles y piensa “que curioso, se puede hablar con un profesor y pensar otra cosa al mismo tiempo”, o algo así.
Frente a la ventana del profesor está el Central Park y se da este diálogo:
—Dígame, Howitz -le dije-. ¿Pasa usted muchas veces junto al lago del Central Park?
—¿Qué?
—El lago, sabe. Ese lago pequeño que hay cerca de Central South Park. Donde están los patos. ¿Sabe, no?
—Sí. ¿Qué pasa con ese lago?
—¿Se acuerda de esos patos que hay siempre nadando ahí? Sobre todo en primavera. ¿Sabe usted por casualidad dónde van en invierno?
—Adónde va, ¿quién?
—Los patos. ¿Lo sabe usted, por casualidad?

5) Si le permitieran ingresar en una ficción y ayudar a un personaje, ¿cuál sería y qué haría?
-Me gustaría estar en los “Cantos de una oveja del rebaño” de Rosabethy Muñoz, poeta chilena de la isla de Chiloe. Me tiraría a comer ciruelas con sal tirado en el pasto y un pulmay. Pero también me gustaría estar en una novela de Jorge Amado, en el saveiro regresando a puerto sabiendo que mi amada está friendo pescado mientras tanto y que hay una canción que todavía no escucho pero todo entero ya se que anda por ahí.

6) ¿Recuerda haber robado un libro alguna vez? ¿Cuál o cuáles?
-Si. Alguna vez. Uno de Héctor Viel Temperley que conservo.

7) Un extraño hongo se esparce por su biblioteca y consume de manera irrefrenable los libros. Solo dispone de unos segundos para actuar y salvar tres de ellos. Lo que usted hace para ganar tiempo es arrojar a la voracidad del hongo a otros tres libros. ¿Cuáles serían los sacrificados y cuáles los salvados?
-Salvo a Perro lamiendo luna de Jorge Spíndola, Poesía no completa de Wislawa Szymborska y Sudeste, de Haroldo Conti, me guardo mis hongos para reventar a alguien de repente.

8) Se le concede la extraordinaria excepción de hacerle una única pregunta a uno de sus tantos escritores predilectos. ¿Qué le preguntaría?
-A Juanele Ortiz, le pregunto si lo vio pasar a mi viejo, que agarró para el río hace un rato y dijo que iban juntos.

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