17 de abril de 2017
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Pinceladas de la ciudad (Mar del Plata desde adentro)

Una gauchada viajera

Pablo Garcilazo
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Parecen esperar el colectivo como un y una pasajero/a más. Hacen la seña y muestran algo que tienen en sus manos. Una golosina, lapiceras, portas tarjetas, almanaques, CD de música y películas, guantes, una guitarra, un equipo para karaoke. Las propuestas se multiplican para poder vivir y sobrevivir en un mundo donde queda demostrado que no hay lugar para todos. Sin embargo, hay alivios. Solidarios, que abren caminos.

Se frenan los colectiveros. Algunos abren la oportunidad, otros no. El reglamento dice que no. La ordenanza también. Pero en la vida de a pie hay que ganarse el mango. Y la puerta se abre. No aparece ni “el chancho”, el reglamento, ni la prohibición. La gauchada se hace realidad. Se entiende que el otro necesita y tiene derecho a trabajar, a vivir lo mejor posible.

Algunos vienen con un libreto incluido que lo repiten una y otra vez. Otros improvisan comentando que su oferta es mejor a otras. Y otros, deciden cantar y hacer música para que el viaje sea ameno, bello, llevadero. Y el aplauso sale. Y piden otra canción más también. Desde el rock hasta el folklore y hasta salsa y reggaeton.

Son los vendedores artistas de calle viajando en el colectivo. En pugna por poder sobrevivir y buscar en su itinerancia una posibilidad de estar, al menos por un ratito, ofreciendo algo de su trabajo, de su talento, de su dignidad como personas.

Están ahí, esperando el próximo viaje.
Con la esperanza de poder subir y encontrar una gauchada viajera.

***

Mirar como si fuera la primera vez lo cotidiano de nuestra ciudad y su gente. Con ese fin nacieron estos escritos, que se desprenden de los micros radiales “Acercando a Mar del Plata”. Son voces barriales desde la salud, la comunicación y la integración comunitaria.

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