21 de abril de 2018
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Un recorrido por 150 años de fotografía argentina a través de sus mitos y figuras

La muestra examina las distintas complejidades históricas y políticas destacando la heterogeneidad de sus realidades, y el poder de la construcción de las imágenes.

La Fundación Proa da inicio formal a su calendario 2018 con la exposición “Fotografía argentina. 1850-2010: Contradicción y continuidad“, un recorrido por 170 obras de 60 artistas argentinos, que con su mirada han ayudado a consolidar lo más icónico de la idiosincrasia local, como por ejemplo los gauchos, la dicotomía capital-provincia y la figura de Eva Perón.

Organizada por el Museo J. Paul Getty de Los Angeles, la muestra se vio por primera vez en 2017 en el marco del evento Pacific Standard Time La/La, y al igual que en su versión californiana, en Proa abarca 160 años que examinan períodos cruciales y movimientos estéticos en los que la fotografía desempeña un papel fundamental, produciendo y, a veces, desmantelando construcciones nacionales, visiones utópicas y tendencias artísticas de vanguardia.

“Hicimos adaptaciones porque la muestra del Getty era un poco más grande -300 fotografías-, pero respetamos los núcleos temáticos y la mirada sobre la fotografía argentina”, contó -durante una recorrida para periodistas- la directora de Fundación Proa, Adriana Rosenberg, al detallar las modificaciones necesarias para el espacio de La Boca, donde la muestra se desplegó en cuatro salas.

Los curadores Rodrigo Alonso, Idurre Alonso y Judith Keller trazaron un recorrido en el tiempo para ofrecer un exhaustivo panorama de la historia Argentina, a través del talento de los artistas históricos y contemporáneos que sobrevuelan la construcción de la identidad nacional y sus diversas transformaciones, al destacar los mitos y las heridas del país.

“Quisimos ver cómo se forma un imaginario de lo que es Argentina a través de la fotografía, y cómo va cambiando esa imagen a través de las décadas. Y quisimos ver qué es lo que hace a la fotografía argentina tan interesante y diferente del resto”, explicó por su parte la española Idurre Alonso, curadora de la muestra y curadora asociada de arte latinoamericano del Getty Research Institute de Los Ángeles.

La muestra así examina las distintas complejidades históricas y políticas destacando la heterogeneidad de sus realidades, y el poder de la construcción de las imágenes, que abordan temas como el progreso, la violencia, la modernidad, la muerte, la belleza y otros también presentes en el país.

“Cada una de las cuatro salas está abocada a un eje que engloba diferentes temáticas: las migraciones y la dicotomía provincia-capital en la primera; los gauchos, los indígenas, la ciudad de Buenos y la figura de Eva Perón en la segunda; las crisis, los conflictos políticos, la dictadura cívico-militar en la tercera y la fotografía conceptual en la cuarta. Entendemos que la fotografía ha sido vehículo para la construcción de muchas de estas ideas”, explicó a Télam Rodrigo Alonso, en un resumen del espíritu de la exhibición.

Este singular viaje por la memoria y la mirada argentina es una propuesta que transita por retratos, paisajes, imágenes publicitarias, fotografía artística, expresando la huella de transformaciones políticas, modernizaciones estructurales y cambios en la mentalidad de las familias y, en general, de la sociedad argentina.

Así, mientras que en el primer eje, la exhibición reúne algunos álbumes del siglo XIX en los que la fotografía cumple el rol fundamental de registrar las transformaciones sociales, el crecimiento urbano, los progresos en materia de transporte y educación; en el segundo el gaucho aparece como un símbolo nacional del argentino idealizado, un fabuloso jinete de la pampa con pelo largo, bufanda, poncho, amplios pantalones de encaje y accesorios de plata.

Este núcleo incluye, por ejemplo, una famosa imagen de Marcos López: la re-escenificación del Gauchito Gil, figura popular del siglo XIX y suerte de Robin Hood, aún hoy venerado en muchos rincones de la Argentina. Cerca de allí imágenes gauchescas de diferente impronta son obra de Grete Stern (1904-1999) o Guadalupe Miles (1971).

Un núcleo destacado de la muestra es el que alude a los años 70 y a la época más negra de la historia argentina: la última dictadura militar, donde hay imágenes desde las Madres de Plaza de Mayo, el Siluetazo y hasta algunos de los centros de detención clandestinos. Cerca de estas, se muestran las fotografías alusivas a la crisis del 2001.

Finalmente, la fotografía conceptual reúne la obra de artistas de los años 60 como Alberto Greco, Edgardo Vigo y Osvaldo Romberg quienes rompieron radicalmente las formas tradicionales del arte y lo documentaron a través de la fotografía, así como imágenes de fuerte lirismo, como las “oraciones lunares” de Leandro Katz.

Nombres como Jaime Davidovich, Graciela Sacco, Santiago Porter, RES, Nicolás García Uriburu, Juan Carlos Romero, Gabriel Valansi, Oscar Bony, Grupo Escombros, Grupo Etcétera y Horacio Coppola, entre otros, terminan de completar una nómina de imágenes que se balancean entre la continuidad y la contradicción, desde la mirada de los curadores.

Además, la Fundación acaba de inaugurar a una cuadra de distancia su nuevo espacio Proa 21, un lugar de creación, experimentación y laboratorio de investigación que se estrena con una muestra del artista Leandro Katz, “Proyecto para El día que me quieras” y obras de los artistas Nicolás Bacal, Franco Basualdo, Sofía Bohtlingk, José Luis Landet, Juan Sorrentino y Nicolás Vasen.

La exposición “Fotografía argentina. 1850-2010: Contradicción y continuidad” se podrá visitar hasta el 9 de julio, de martes a domingos de 11 a 19 (lunes cerrado) en Fundación PROA, Avenida Pedro de Mendoza

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