8 de agosto de 2017
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“Vivimos en una distopía constante, este tipo de libros solo la ficcionalizan”

En "2023", Anabella Franco aborda "una interpretación del mundo actual, "una reelaboración de la Segunda Guerra Mundial y del Apocalipsis", para reflexionar sobre cómo la historia se repite y como "no aprendemos y eso nos conduce a la autodestrucción".

por Claudia Roldós
@clauroldosmdp

El primero de agosto llegó a las librerías de todo el país “2023” (Editorial Blok) la primera parte de la bilogía TGM (Tercera Guerra Mundial), de Anabella Franco. Es la segunda saga que bajo el seudónimo Anna K. Franco, dedica al público juvenil y en el que explora, entre la ciencia ficción y el género distópico, un contexto bélico.

La escritora, correctora y profesora, publicó su primer relato en 2005 y se hizo conocida por su novela erótica contemporánea “Nada más que una noche “(Vergara, 2012)”, pero lejos de enrolarse y perpetuarse en el género, continuó explorando distintos registros.

Con la excusa de este nuevo trabajo -la segunda parte, “2024”, aparecerá en diciembre- Franco dio una entrevista en la que analizó que “la actualidad mundial tiene mucho de distopía”, habló de la guerra, el rol de los personajes femeninos en sus novelas, del papel inspirador de la música durante el proceso de escritura, de la lectura y de las demandas del mundo editorial que la llevaron a adoptar variaciones de su nombre, según el género en el que se encuadran sus producciones literarias.

– En rebelión aparece el tema de una tercera guerra mundial en un tiempo futuro y ahora vuelve en TGM ¿Qué te atrae de la guerra como temática literaria?

– En Rebelión se menciona la Tercera Guerra Mundial, pero no se cuenta, por eso decidí explorarla en la nueva bilogía TGM. Los libros que la componen, 2023 y 2024, tienen conexiones con Rebelión, aunque se pueden leer de forma independiente.

Creo que ambas sagas son una interpretación de nuestro mundo y de lo que puede pasar si el poder y la ambición continúan siendo los valores predominantes de los gobiernos. Me atrae la temática ya que a través de ellas puedo explorar mensajes que van más allá de la existencia de los personajes: abarcan al género humano.

Amo TGM porque creo que en ella aparecen ideas profundas, algunas de ellas relacionadas con la vida y la muerte. Con el amor, el poder, el bien y el mal. En estos libros plasmé mi interpretación del mundo actual junto con una reelaboración de la Segunda Guerra Mundial y del Apocalipsis, porque creo que la historia humana, con variantes, se repite. No aprendemos, y eso nos conduce a la autodestrucción.

– El poder, la injusticia ¿qué papel tienen en esta historia?

– El papel que tienen en toda guerra. Las guerras, por las razones que sean, terminan siendo una lucha de poder financiada por personas y corporaciones con intereses económicos. En la saga, como creo que sucede en la vida real, los beneficiados son determinados grupos hegemónicos, laboratorios y productores de armas. El que sufre las consecuencias es el que no tiene acceso a la protección que ofrece el dinero.

– ¿Cómo describirías a los protagonistas, Mike y Kate?

– Los amo, cuando pienso en ellos, mi corazón se llena.

Mike es un chico único; habrá que leer para descubrir el motivo. Es sufrido, valiente y está lleno de anhelos que jamás creyó que alcanzaría. Es muy fuerte y parece frío, pero en su interior desborda de sentimientos, y cuando salen a la luz, creo que es maravilloso.

Kate es una chica común, valiente también, que lo pierde todo y aun así consigue la fuerza necesaria para seguir adelante, por eso creo que es la gran heroína en esta historia, en especial en el segundo libro. Juntos lucharán por la supervivencia. De eso se trata esta bilogía: de sobrevivir en una guerra.

– ¿Qué tienen en común la protagonista de 2023 con la protagonista del video clip de Metallica “Halo on fire”? y ¿Qué rol juega ese tema en la novela?

– La canción es parte de la lista de canciones de la saga, es la música que me inspiraba mientras escribía y la que le gusta a Mike. Creo que, aunque no me inspiré en la canción por el video, Kate también es una luchadora. Una chica común que tiene que aprender a convertirse en un soldado.

Realidad y distopía

– Como la saga Rebelión ¿TGM se ubica en un mundo distópico? ¿Creés que también en la actualidad, en la realidad, hay algo de distopía?

– A diferencia de Rebelión, TGM se ubica en nuestro mundo. Transcurre en el año 2023, pero excepto por algunos adelantos tecnológicos accesibles para todos y los tremendos descubrimientos militares y biológicos que aparecen en la trama, es nuestra realidad. Aun así, creo que la actualidad mundial tiene mucho de distopía: manipulación ideológica, gobiernos corruptos, guerras, apropiación de recursos naturales, batallas por el poder tecnológico y biológico, etc. Vivimos en una distopía constante, este tipo de libros solo la ficcionalizan. Es curioso porque, cuando leemos, notamos y sentimos un montón de cosas que también pasan en nuestro mundo, pero aquí no las advertimos. Son más sutiles, pero no quiere decir que no existan.

– ¿Resulta este género, como la ciencia ficción, un buen terreno para atraer al público juvenil?

– Creo que sí, porque tiene un tinte de rebeldía propio de la juventud, pero a la vez es mucho más. Es una forma de despertar ideas en las personas; me encanta eso. Cuando digo que quiero dejar mensajes no me refiero a nada moralista, sino a hacer pensar, a ofrecer puntos de vista y a generar preguntas. Me enriquece el punto de vista de los lectores; muchos han hecho trabajos escolares y universitarios sobre Rebelión, y es alucinante. Además, son libros llenos de acción, que mezclan géneros y se pueden leer como miramos una película. Hay política, filosofía, psicología, acción, romance… todo con un lenguaje claro y conciso. Creo que en este género impera más el contenido que la forma, y que no hace falta contar algo de forma complicada para transmitir ideas complejas y profundas, a veces elevadas. Cuanto más accesible sea la lectura, más personas podrán repensar tu idea y enriquecerte con otras.

Escritores y géneros

– Has escrito novela romántica/erótica contemporánea, histórica, ciencia ficción… ¿Qué pensás de las divisiones por género en la literatura, que tiende a sonar a encasillamiento de los autores?

– Creo que tuve la suerte de entrar en la misma editorial varias veces. Digo esto porque cuando un autor publica dentro de determinado género, cambiar es complicado; el público espera de tu nombre más del mismo estilo. Por eso la elección de un seudónimo, por ejemplo. Ahora dejamos Anabella Franco para todo lo romántico, sea histórico o contemporáneo, y Anna K. Franco para la gama young-adult, ya sea distópico, realista, fantástico o cualquiera de sus subgéneros.

De todos modos, creo que hoy en día los géneros son híbridos. De hecho mi última novela romántica (NdelaR: “Por si el tiempo olvida tu nombre”, Vergara, 2017) es un romance policial ambientado en los años 50, por lo cual trabajé romance, policial e histórico. Leo de todo y me gusta todo lo que sea bueno en su género, así que como escritora también escribo de todo. Me aburriría hacer siempre lo mismo.

– En tus trabajos románticos/eróticos te corrés un poco de las fórmulas clásicas, si se quiere un poco conservadoras en cuanto a los roles de varones y mujeres. ¿Es un enfoque pensado o te surge naturalmente? ¿sentiste la oportunidad de colaborar con una mirada empoderadora de la mujer? 

– Creo que mis novelas románticas contemporáneas catalogadas como eróticas son distintas de otras del mismo género. En muchas de estas novelas la mujer tiene un rol más de objeto, donde el protagonista la “posee” o la “presta”, donde la mujer “es suya”. A mí no me gusta eso. Pero a la vez me digo que soy una mentirosa, porque la verdad es que en la sociedad impera lo otro todavía. Por algo venden mucho ese tipo de libros. Separo realidad de ficción, por supuesto, y respeto a los que gustan de ese estilo, pero no me sentiría cómoda escribiendo ese tipo de textos. En mis libros, el hombre y la mujer están en igualdad de condiciones y se salvan uno al otro a su manera.

– Haciendo referencia al trabajo ¿Cómo sos como escritora? ¿absorbés las emociones de los personajes?

– Siento muchísimo lo que escribo, porque me apasiona. Me involucro en la historia y juego a ser cada personaje. Por eso me parece importante la música: mientras estoy escribiendo algo, escucho siempre la misma lista de canciones. Esto puede llevar entre tres meses y un año, así que ¡imaginate lo que me dicen en mi casa cuando escucharon la misma canción cuatro veces en un día!

– En esta época en la que se habla tanto de que se lee poco, como escritora, lectora y docente ¿Qué pensás al respecto?

– Depende de la edad y el tipo de libros del que estemos hablando. Como docente puedo decir que hay chicos que no leen lo que damos en el colegio, pero han leído todas las sagas juveniles que existen en el mercado, y a veces son libros de quinientas páginas.

Yo creo que, mientras lean, es positivo. Algunos menosprecian la literatura juvenil y la novela romántica porque dicen que es simple y pasatista. No creo que sea necesariamente así. Además, una de las funciones de la literatura es el placer. Cuando encontramos placer en lo que leemos, queremos más. No todos empezamos leyendo Shakespeare. Yo empecé leyendo novelas románticas y terminé estudiando Letras. Hoy leo clásicos como libros de moda. Todo es literatura si cumple con alguna de sus funciones.

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