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Deportes 2 de junio de 2019

617 partidos y 26 temporadas para volver a estar a un paso

Alvarado jugará la final de un torneo largo por el ascenso a la Primera B Nacional 27 años después de aquella recordada definición que perdió con Arsenal de Sarandí. San Jorge es el último escollo para llegar a la categoría que siempre anheló.

por Víctor Molinero
@vhmolinero

 

Tras más de 27 años y 617 partidos buscando llegar a la máxima categoría del fútbol de ascenso, Alvarado logró este domingo trepar hasta el último escalón y, por segunda vez desde que participa en el ascenso, quedar a una serie en un torneo largo de llegar a la Primera B Nacional.

En efecto, el 4-2 como local frente a Deportivo Madryn clasificó al equipo de Mauricio Giganti a la final de la Reválida del Torneo Federal A, instancia en la que se cruzará con San Jorge de Tucumán.

Hay que remontarse hasta 1992 para encontrar a Alvarado en una situación similar. A aquella final del Torneo del Interior que el recordado equipo que dirigía Carlos Miori perdió frente al Arsenal de los Grondona.

Porque, vale aclarar, los dos partidos perdidos contra Aldosivi en julio de 1996 fueron en el marco de una reestructuración que hizo la AFA, que otorgó una plaza a Mar del Plata para el Nacional B 96/97. Estuvo cerca, es verdad, pero no como consecuencia de llegar a las instancias finales de toda una temporada.

Esta vez sí Alvarado está realmente cerca del postergado ascenso luego de toda una temporada, algo que sólo había conseguido en 1992. A veces es importante contextualizar para entender a las puertas de qué está este equipo de Giganti que probablemente generó menos repercusión que aquel de Débole, Vidal, Rago, Albornoz, Lorenzo, Galvarne, … pero que está igual de cerca del gran objetivo.

Es que muchos sintieron el desgaste de tantos años de desandar sin éxito el tortuoso camino del fútbol interior. Y se perdieron en el laberinto que a veces significó para el hincha jugar hasta seis veces en un campeonato contra un mismo rival. Rivales que, en muchos casos, son desconocidos para la mayoría, para aquellos que no están en el día a día de estos torneos. De hecho, el adversario en la definición, San Jorge de Tucumán, es una incógnita para muchos.

Por contrapartida, conseguir el soñado ascenso pondría a Alvarado a la par de rivales de la talla de Belgrano de Córdoba, San Martín de Tucumán, Instituto, Ferro, Quilmes, Chacarita, Nueva Chicago, Atlanta o el mismísimo Tigre de Néstor Gorosito, flamante campeón de la Copa de la Superliga.

En el entretiempo del partido ante Deportivo Madryn, tras el gran primer tiempo que ofreció el equipo de Giganti, no eran pocos los que se restregaban los ojos en las tribunas para cerciorarse de que no se trataba de un sueño.

Porque Alvarado se estaba metiendo en la final, como nunca, floreándose, con contundencia. Fue una de las mejores (sino la mejor) producción de Alvarado en el campeonato.

Lo ganaba 2-0 a los 18′ gracias a los goles de Emiliano López y Rodrigo Depetris (tras una gran maniobra colectiva), con la contundencia que le había faltado otras veces en este mismo torneo. Lo liquidó antes de irse al descanso con un lindo bombazo de Martín Quiles y amplió su ventaja en el arranque del complemento con otra linda conquista de Gaspar Gentile. Pese al doble descuento de Madryn nunca corrió peligro el triunfo de Alvarado. Porque de hecho dispuso de varias situaciones claras para volver a convertir que ya no pudo aprovechar.

El 4-2 a final lo metió en una definición que venía esperando desde 1992. Pasaron 26 temporadas entre Torneo del Interior, Argentino B y Federal A en el medio. Fueron 617 partidos para quedar otra vez a las puertas del esperado ascenso a la Primera B Nacional. San Jorge es el último escollo.