Verdulerías, el nuevo refugio del bolsillo: frutas y hortalizas más baratas
La papa, la zanahoria, el zapallo, la cebolla y los cítricos se han transformado en una opción económica viable frente a la pérdida del poder adquisitivo. ""Esto obviamente no le alcanza ni al verdulero, ni al mayorista, ni al productor", aclaran.
En un contexto económico donde la inflación golpea fuertemente el bolsillo de los argentinos, el horticultor Mariano Winograd aseguró que “en este último año, en donde la inflación probablemente haya sido del 40%, las frutas y hortalizas bajaron en un 40%”, por lo que contradijo el relato de que estos productos son responsables de la escalada inflacionaria.
Según Winograd, en diálogo con Radio Rivadavia, los precios de frutas, verduras y hortalizas se determinan diariamente por la dinámica de la oferta y la demanda, un sistema sensible a múltiples factores: “La oferta está caracterizada por la capacidad que tienen los productores, el entusiasmo, el conocimiento de ofrecer productos al mercado, a lo cual se agrega la oferta importada. La demanda está determinada por infinidad de factores: desde que un fin de semana es más lindo que el otro, hasta el poder adquisitivo, las fiestas o el contexto cultural”.
A pesar de la caída en los precios, Winograd aclaró que “no podemos decir que se están consumiendo menos kilos” de frutas y verduras. Lo que sí se ha resentido es el ingreso de toda la cadena productiva: “Si los precios bajaron un 40%, el sector ha reducido en un 40% su ingreso, y eso se manifiesta inmediatamente en el mercado mayorista y muy rápidamente al público”.
Con ejemplos contundentes, Winograd graficó el fenómeno: “Cualquiera sabe que en este momento ir a una verdulería es lo más barato que hay. Con 20.000 pesos se lleva un montón de mercadería. Un caramelo vale prácticamente 1.000 pesos y 1 kg de mercadería vale lo mismo. Un alfajor vale 4.000 y por 4.000 uno se lleva 5 kg de mercadería. El precio es ridículo”.
Consultado sobre los productos de estación más accesibles, enumeró: “No vale nada la papa, no vale nada la zanahoria, no vale nada el zapallo, no vale nada la cebolla, no valen nada los cítricos. Son precios ridículos”.
El especialista enfatizó que, más allá del valor nutricional, estos productos se han transformado en una opción económica viable frente a la pérdida del poder adquisitivo: “Cualquiera que hoy quiera comer sano y barato puede hacerlo. Solo hay que mirar bien la verdulería”.
Finalmente, Winograd dejó una reflexión sobre el momento que atraviesa el sector: “Esto obviamente no le alcanza ni al verdulero, ni al mayorista, ni al productor. Pero hoy, las frutas y verduras son lo más barato que hay. Estamos ante un escenario que pocas veces se vio”.
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