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Policiales 12 de junio de 2017

Confirman que hallaron restos de un hombre desaparecido en 2015

El laboratorio genético fue concluyente: un fémur encontrado en una playa en enero de 2016 pertenecía a Sergio Pérez (57), el hombre desaparecido en octubre de 2015 en la estación de servicios de Constitución y la Costa.

Después de un año y medio de peritajes, la Justicia local confirmó que un hueso hallado en el mar pertenece a un hombre que había desaparecido en octubre de 2015.

Se trata de un fémur de Sergio Gustavo Pérez (57), el empleado de una empresa láctea que había sido visto por última vez en la estación de servicios de Constitución y la costa.

En el momento en que Pérez decidió ausentarse el caso cobró gran relevancia a nivel local y hasta llegaron a realizarse campañas de difusión por medios periodísticos y redes sociales con el fin de dar con su paradero.

Desde un principio existía la precisa conjetura de que Pérez se había quitado la vida, pero la publicación de su imagen causó que varias personas denunciaran su presencia en distintos lugares de la ciudad. Esos testimonios, que no podían descartarse, mantuvieron cierta esperanza en la familia.

La semana pasada los informes finales de la Policía Científica terminaron por confirmar que un hueso que el mar devolvió a una playa del norte en el verano de 2016 correspondía a Pérez.

De este modo, la causa que se tramitaba en la fiscalía Nº1 a cargo de Fernando Castro y que estaba ya archivada –aunque en suspenso) sumó el elemento determinante que la cerró.

Los familiares de Pérez fueron los primeros en enterarse del desenlace que, por otra parte esperaban, ya que los cotejos genéticos se efectuaron a un hijo y una hermana.

El caso

Eran las 15.30 del jueves 1° de octubre de 2015 cuando Pérez estacionó su automóvil en la estación de servicios de Constitución y la Costa. Las cámaras de seguridad fueron analizadas por los investigadores y muestran que Pérez se introdujo en el mercado-restaurant y entregó las llaves de su vehículo a la cajera.

Tras la denuncia de sus familiares los investigadores tuvieron un gran desafío porque las cámaras no mostraron a Pérez abandonar la estación de servicios.

La clave para entender la desaparición de Pérez estaba en su entorno. Atravesaba un proceso anímico complejo y por ese motivo le había enviado un mensaje de texto a su ex pareja en la que daba indicaciones precisas: que fuera a buscar el automóvil a la estación de servicios.

La búsqueda de sus familiares y amigos, junto con la de la fiscalía, no arrojó resultados en los primeros meses.

El 24 de enero de 2016 unos turistas que estaban disfrutando de la playa en un sector próximo a la bajada de la calle Acevedo descubrieron un hueso que tenía la apariencia de ser humano. Se trataba de un fémur y un trozo de pelvis.

De inmediato se puso en marcha el protocolo para hallazgos de réstos óseos y se le efectuaron los estudios antropométricos que confirmaron que se trataba de un hombre.

Con el correr de los meses se fueron descartando distintas posibilidades hasta que se realizaron los cotejos genéticos con una hermana de Pérez. La conclusión del ADN indicó que había una altísima probabilidad de que ese hueso perteneciera a su hermano, pero para establecer la certeza se requirió un nuevo estudio, esta vez con un hijo del hombre desaparecido.

Los peritos trabajaron con las dos hipótesis, que fuera Pérez o que no. Se centraron en ese objetivo y finalmente, en las últimas semanas, se pudo confirmar. “Los resultados de los cálculos para el índice de parentesco o vínculo biológico estiman como 3,26×1011 veces más probable”, dice el informe.

Luego agrega que “Los cálculos de probabilidad realizados indican que lo resultados son trescientos vente seis mil millones de veces más probables si los restos NN corresponden al padre de Javier Pérez y a un hermano de María Guillermina Pérez, en una probabilidad de parentesco de 99,999999999%”.