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Interés general 21 de abril de 2016

Alberto Manguel: “La Biblioteca Nacional no será porteña, sino de los argentinos”

El escritor ya se encuentra en Buenos Aires para inaugurar la Feria del Libro. En Julio asumirá como director de la entidad.

BUENOS AIRES – Alberto Manguel anticipó que la institución a su cargo no será “porteña sino de todos los argentinos” y que tendrá “fuertes lazos” con sus pares de “todas las provincias”.
Manguel advirtió que “una biblioteca tiene que ser un instrumento para sus lectores”, no “una institución que adopte matices más atrayentes para ser más popular” y, en tal sentido, ilustró: “Si usted reparte caramelos en un hospital, va a venir más gente con sonrisas, pero ese no es el propósito del hospital. Entonces, pienso que la Biblioteca Nacional tendrá que funcionar como una biblioteca”.
El ensayista quien hasta el mes de Julio residirá en Nueva York, llegó a Buenos Aires para inaugurar hoy aquí la Feria Internacional del Libro y presentar su nuevo libro “Una historia natural de la curiosidad”, asumirá en julio un organismo que, durante el gobierno anterior, funcionó como centro cultural y sede de Carta Abierta, la agrupación de intelectuales K a la que pertenecía su entonces director, Horacio González.
En diálogo con los matutinos La Nación y Clarín, Manguel expresó que la institución que conducirá “no será una Biblioteca Nacional porteña, sino de todos los argentinos, con fuertes y activos lazos con las bibliotecas de todas las provincias”.
“Cada Biblioteca Nacional responde a las necesidades de sociedades distintas. Yo trataré de descubrir cuáles son las necesidades del público de Argentina. En la Biblioteca se han hecho muchas cosas valiosas y mucha gente valiosas continúa trabajando”, destacó.
Sobre este punto, insistió: “No diría que la misión de la Biblioteca se ha perdido. Espero construir sobre lo que ya se ha hecho. Rechazo la idea de que todo haya sido un desastre”.
Consultado sobre qué pensaba de que el organismo haya albergado a un colectivo claramente afín al kirchnerismo como Carta Abierta, el escritor concilió: “Toda institución es política”.
Más adelante, Manguel reflexionó: “Yo escribí mucho sobre lecturas, bibliotecas y libros, y acepté este cargo porque me dije: escribí todas estas cosas, hay que poner manos a la obra y ver si funcionan las cosas que pensé. Modelo de la biblioteca, no. No hay arquetipos de instituciones. No existe el arquetipo de una escuela, un banco, una familia. Hay ideas en torno que se formalizan en la acción”.
El ensayista añadió: “Uno tiene que concebir la institución de una manera elástica, según lo que se necesite. No es lo mismo la biblioteca para niños que se armó en el campo de concentración de Birkenau que la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos. Tienen otros límites y otros requerimientos”.
“De todas maneras, hay una cosa general: una biblioteca tiene que ser un instrumento para sus lectores. No puede ser un monumento que se baste a sí mismo o una institución que adopte matices más atrayentes para ser más popular”, manifestó.
Luego señaló que uno de los requisitos fundamentales de la Biblioteca Nacional “es tener un catálogo” que “no” lo posee “y es obvio que tiene que tenerlo”.
Para Manguel, es fundamental que ese organismo “tenga buena parte de su documentación digitalizada, porque somos una Biblioteca Nacional, no una biblioteca porteña. Usted puede ir mañana, pero una persona que está en Misiones tendrá dificultades para acceder al fondo. Esas cosas me parecen esenciales”.