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Cultura 3 de febrero de 2020

El género policial y los nuevos detectives: un debate de autores

Florencia Etcheves y Guillermo Martínez presentaron sus últimos libros en la ciudad y compartieron una charla donde detallaron los puntos de partida y cambios de un género que atrae, enfrenta y desafía los límites morales.

Florencia Etcheves y Guillermo Martínez, en una charla con LA CAPITAL.

Comparten análisis, disienten en otros y se ríen a carcajadas cuando la charla se desvía a temas que nada tienen que ver con la nota, pero enseguida vuelven y siguen buceando en las profundidades de sus propios vínculos con el género policial, una rama de la literatura que atrae, enfrenta y hasta puede desafiar los límites morales.

Los escritores Florencia Etcheves y Guillermo Martínez estuvieron en la ciudad presentando sus últimos libros, La Sirena y Los Crímenes de Alicia, respectivamente, en el marco del ciclo de verano organizado por la Editorial Planeta. Antes de llenar la sala de lectores e interesados en conocer a los creadores de Cornelia Villalba y Arthur Seldom, LA CAPITAL se reunió con ellos y ahondó en los puntos de partida y los cambios que hacen al género.

– ¿Es la realidad o la imaginación una fuente inagotable para el género policial?

– FE: La realidad está dentro de mi caja de herramientas. Es inevitable. Estoy “seteada” así por el periodismo y porque muchas de las situaciones que yo invento suceden en escenarios reales y muchos de los personajes tienen características de personas del mundo del hampa con los que tuve que tratar. De todas maneras es difícil competir. Hoy se ven historias reales que si yo se las presento a mi editor me dice que es un montón.

– GM: En mi caso creo que no tanto. Veo que tanto en mis cuentos como en mis novelas hay algo así como una matriz teórica inicial. Yo veo una resolución de la trama o el momento en el que las cosas parecen planteadas de cierto modo y giran y se ven de otro modo. Eso es muy del género del cuento y de la novela policial. Es decir, los hechos que parecen concatenarse de una manera lógica a como van ocurriendo, en un momento, por una explicación del detective, hay un trastocamiento del orden y eso es lo que a mí me interesa. Es otra racionalidad que emerge. Esas clase de movimiento es el que veo primero y a raíz de ahí construyo los personajes, la trama y algo se va construyendo entre la lucha inicial y lo que va emergiendo del texto.

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– ¿Es el género policial el que más enfrenta al autor con el lector?

– GM: El pacto fundamental del género policial es la confrontación de inteligencias. Siempre hay algo que el autor guarda en la manga para un giro, para algo inesperado, para dar un quiebre. En la novela de intriga lo importante es quién lo hizo, pero también en el relato policial de Florencia hay una cantidad de pistas que te van sorprendiendo. Eso el autor por supuesto lo sabe de antemano. Parte del asunto es ver quién es el gato y quién el ratón en la lectura.

– FE: Me gusta trabajar mucho un personaje, que genere algo en el lector y después que ese personaje la pase mal e incluso matartelo. Con las redes sociales uno tiene una relación más directa con los lectores y te dicen ‘que ni se te ocurra hacerle nada a…’ y vos decís ‘uh, la vas a pasar horrible y me encanta’. Me gusta que mis lectores se identifiquen con personas y vengan a amenazar para que no les hagas nada.

– ¿Se relaciona el morbo con el género?

– FE: El que se relaciona únicamente con el género policial tiene que tener una relación idílica con el morbo. No existe otra situación. El tema es de qué manera dosificas porque no todo el mundo puede desayunar fotos de autopsias. Pero cuando es ficción podes permitirte mucho más porque no estás hablando de la muerte Real de alguien ni del dolor real de los familiares. Son muertes y Dolores que no existen. Pero yo creo que es un género amoral. Si no hay amorales, no hay género.

– GM: A mí me pasa algo muy extraño, debo confesar. Desde que nació mi hija Julia no puedo ver película donde haya crueldad explícita. Sin embargo yo creo que en mis novelas no está la idea de la crueldad. Mi primera novela se llama Crímenes Imperceptibles. Esta la idea de la venganza pero nunca se ve la ejecución, sino siempre la duda. Los crímenes o accidentes siempre pueden verse… no me interesa el morbo en sí, sino qué se puede decir a partir del hecho criminal. Es decir, no trataría de ahondar en lo que sería matar a una persona en tiempo real.

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– ¿Sienten que el género policial desarrolló nuevos ‘códigos’ con el tiempo?

– FE: Hay incorporaciones, como el de la tecnología, que facilitan el avance de la historia, pero hay pautas muy básicas que siguen estando. El famoso camino del héroe, el que no.

– GM: También antes había algo más de artificio en la artimaña de los crímenes. El veneno específico…

– FE: ¡Ahora es más desfachatada la muerte!

– GM: Se simplificó, pero sigue vigente hacer un oscurecimiento. Lo otro que cambió es que el detective privado dio paso a otros detectives como bibliotecarios, estudios académicos, una ama de casa. Pero como decía Borges, el género policial surge de la delicada infracción de las leyes, pero no todas a la vez.

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El escribir y la corrección política de los personajes

En tiempos de debates, autocrítica y deconstrucciones, LA CAPITAL consultó a los escritores Florencia Etcheves y Guillermo Martínez si tienen en cuenta la “corrección política” a la hora de elegir sus protagonistas o “héroes” de ficción.

– GM: Me atengo bastante a una frase Liliana Heker que dice el escritor no puede tenerle miedo a la imaginación. Me parece que es muy importante para deslindar campos. En la ficción hay que explorar la naturaleza humana. La literatura sin maldad queda en un catálogo de buenas intenciones. Me parece que de alguna forma tiene que asomar lo que es revulsivo, desagradable, sórdido, lo que no se quiere ver. Todo eso es parte de la experiencia literaria y no tiene por qué ser solamente eso. Pero sin duda tiene que haber algo de eso.

– FE: Si vamos a hacer la literatura del “deber ser” me aburro. No sería ni escritora ni lectora de eso. Porque, aparte, ¿qué es el deber ser? Yo escribo con la premisa de que los personajes son como a mí me sirven que sean. Y cometen los delitos que a mí me sirven.

– GM: Uno no es totalmente dueño de la moral de los personajes, porque los personajes tienen que retorcerse un poco en el fuego de lo que está ocurriendo. Ese retorcimiento es necesario.